¿Qué medidas tomar?
Marta García París
Coordinadora de Proyectos de Ecoserveis
Un debate interesante que permite poner encima de la mesa la realidad de esta nueva prioridad social. En un año de campañas y elecciones, los ciudadanos, los candidatos y partidos tenemos el reto de reivindicar, definir y defender una realidad más justa. Mucho hablamos y teorizamos sobre la pobreza energética, un problema que afecta, cada día, a más familias y para el que debemos exigir, exigirnos encontrar cuanto antes, la forma de dar respuesta a los millones de hogares que no pueden mantener su casa a una temperatura de confort.
Argumentando la primera de las preguntas que plantea Rodrigo como inicio del debate sobre si hay que repensar la definición de pobreza energética… , quizás el primer punto es clarificar conceptos ya que es importante no confundir el concepto de consumidor vulnerable con el de pobreza energética. A pesar de que en algunos casos pueden convergir, los dos conceptos son diferentes. Mientras que la pobreza energética se define como la incapacidad de mantener el hogar a una temperatura adecuada, una situación de vulnerabilidad energética tiene en cuenta las necesidades personales del individuo, la edad, situaciones de discapacidad o enfermedad, el domicilio, etc. Por ejemplo, las consecuencias de un corte de suministro eléctrico en un individuo con necesidad de asistencia respiratoria pueden causar graves perjuicios en su salud y se le tendría que proteger como consumidor en situación vulnerable, pero no tiene por qué encontrarse en situación de pobreza energética.
Países como la Gran Bretaña definían pobreza energética como la necesidad de destinar más de un 10% de los ingresos a cubrir necesidades energéticas. Pero basar la definición solo en los ingresos es insuficiente, dado que no se están considerando los gastos del hogar, el confort en la vivienda (que depende de otros factores como la zona climática o la calidad de la edificación) u otras circunstancias personales.
La definición de pobreza energética, por tanto, debería tener en cuenta dos factores: la situación personal y las necesidades energéticas de la vivienda. Así pues, una familia en situación de pobreza energéticasería aquella que, sufriendo un momento personal difícil, vive en una vivienda con unas necesidades energéticas elevadas.
- Para valorar de forma más adecuada la situación personal es interesanteconsiderar no solo los ingresos, sino también otros factorescomo los que utiliza la tasa AROPE para definir una situaciónde pobreza: pobreza monetaria, privación material e intensidaddel trabajo en el hogar.
- Las necesidades energéticas de un hogar dependen de varios factores,como la ubicación o el tipo de vivienda. Vivir en una viviendacon todo el equipamiento y las instalaciones eléctricas, como pasaen muchas viviendas sociales, o residir en una zona de montaña,hará variar las necesidades energéticas teóricas que aseguraríanuna temperatura de confort. No se necesita la misma energía paraclimatizar una casa en el litoral que en los Pirineos, ni para calentaruna vivienda nueva o una casa antigua.
Aunque la discusión sobre el concepto de pobreza energética es necesaria, más urgente es exigir que se aborde el problema así que no quería acabar sin proponer una serie de instrumentos y medidas que bien podrían formar parte de los objetivos de nuestros futuros representantes políticos.
¿Qué deberían hacer los representantes políticos a nivel municipal?
• Apoyar y reforzar a los equipos de servicios sociales que son quienes identifican y gestionan las situaciones de pobreza energética. Los profesionales del ámbito social están desbordados y no pueden dar una respuesta efectiva a las situaciones de pobreza energética sin apoyo técnico ni con un mínimo de formación energética.
• Elaborar protocolos de prevención que acompañen a las medidas correctivas (pago de facturas)Destinando al menos, un 10% de las partidas de ayudas de urgencia al pago de suministros básicos, a medidas de prevención como reparaciones de las instalaciones, aislamientos de bajo coste, etc… se evitaría que muchas familias volvieran necesitar ayuda para el pago de facturas.
¿Qué podemos exigir a nivel de Comunidad Autónoma?
Los representantes políticos a nivel regional también tienen obligación de aplicar programas de prevención contra la pobreza energética y entre otras muchas propuestas, deberían:
• Destinar recursos a la rehabilitación energética del parque de viviendas de protección oficial
• Promover subvenciones y deducciones fiscales para inversiones en ahorro energético. Teniendo en cuenta que más del 60% de la población vulnerable es propietaria de su vivienda, es indispensable destinar recursos a mejorar la calidad energética de los hogares y reducir así la demanda de energía.
• Diseñar campañas específicas de información y comunicación destinadas a las familias en situación de vulnerabilidad para que conozcan los instrumentos de protección existentes. Por ejemplo, según la última encuesta de población activa (EPA, 2014), en España hay casi 2 millones de hogares con todos los miembros en paro y sin embargo, tan sólo 70.000 están acogidos al bono social de electricidad lo que demuestra la falta de acceso a la información.
¿Qué medidas debe asumir el gobierno central?
La prestación privada de servicios esenciales de energía no puede disminuir los derechos y garantías para el usuario y el Estado es el garante de nuestra protección.
Desde Ecoserveis, ya propusimos hace meses un decálogo de acciones políticas (https://www.ecoserveis.net/es/decalogo-de-acciones-politicas-para-hacer-frente-a-la-pobreza-energetica/) para hacer frente a la pobreza energética que el Estado debería aplicar para proteger a los más frágiles.
En definitiva, medidas concretas que afectan a diferentes niveles y diferentes ámbitos que configuran una estrategia combinada, de medidas correctivas y preventivas que proporcionarían una mayor resiliencia, una mayor capacidad de respuesta, a las comunidades afectadas de situaciones de precariedad energética.