Visión global y propósito general del TTIP
Sol Sánchez
Attac España
El Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, más conocido como TTIP por sus siglas en inglés (TAFTA para los francófonos), se empezó a negociar oficialmente en Junio de 2013 entre EEUU y la UE, y pretende crear la mayor zona de libre comercio del planeta: ochocientos millones de consumidores, casi la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, y un tercio del comercio global.Es importante recordar que en la UE la capacidad para negociar este tipo de Tratados fue delegada a la Comisión Europea por los estados con el Tratado de Lisboa.
El objetivo explícitamente declarado de este Tratado es la eliminación de todas las barreras arancelarias y no arancelarias entre ambas economías, pero su verdadero objetivo se centra en las no arancelarias, que consisten, simple y llanamente en la eliminación de las trabas a los beneficios de los grandes inversores que puedan suponer las normativas y leyes que regulan y protegen nuestra convivencia y derechos.
La herramienta que se utiliza para cincelar esa eliminación de “trabas” se denomina (no sin cierto talento para el eufemismo) “armonización normativa”. Y consiste -básicamente- en quedarse con la más baja de las protecciones sobre cada materia que rija a uno u otro lado del Atlántico y extenderla a ambos. Por eso la ciudadanía en general -ya en la UE o EEUU- pierde; porque siempre se aplicará la peor de las opciones para nuestros intereses frente a la mejor para los intereses de las corporaciones transnacionales.
Actualmente, en julio de 2015, se ha cerrado la décima ronda de negociaciones y a pesar de las grandes discrepancias en temas clave como la liberalización de los servicios financieros, o la protección a las denominaciones geográficas, los negociadores mantienen su estimación de un primer borrador para finales de 2016.
Pero podríamos formarnos una idea equivocada si no contextualizamos el TTIP adecuadamente. Si no ampliamos el foco, podríamos pensar que este Tratado es un hecho aislado, y nada puede estar más alejado del reciente discurrir histórico, la realidad inmediata y los hechos…
El TTIP forma parte de la actual oleada de Tratados de última generación, que no son más que el resultado de la progresiva radicalización de la estrategia emprendida hace ya cerca de cuarenta años por las grandes corporaciones transnacionales.
Para los lobbies que representan los intereses de estas grandes corporaciones, la lentitud de la OMC para eliminar los obstáculos al libre comercio, pero sobre todo las dificultades en su batalla por eliminar las regulaciones en materia social y medioambiental, requerían una estrategia más agresiva y eficiente.
Así que, tras el estrepitoso fracaso de la Ronda del Milenio en el 99 y la posterior paralización de la Ronda de Doha, se dedicaron a impulsar la firma de TLC (Tratados de libre comercio) bilaterales y TBI (Tratados bilaterales de inversión) fuera del marco de la OMC. Desde 1959, se han firmado más de 3.000, pero la mayoría en los últimos 15 años y fundamentalmente entre países en desarrollo y países desarrollados.
Este tipo de Tratados de última generación, se pueden firmar entre dos estados, entre un estado y un grupo de estados (en el caso del TTIP), o incluso entre dos grupos de estados (Acuerdo de Asociación Económica UE / África Occidental). También pueden firmarse entre varios países (NAFTA), pero lo más característico es que además de aranceles incluyen: inversión, servicios, compras gubernamentales, propiedad intelectual, competencia, y casi siempre contienen cláusulas que permiten a las multinacionales llevar a los tribunales a los Estados cuando adoptan nuevas normas o leyes que crean obstáculos a la total liberalización de todas esas áreas, pudiendo ser demandados por atreverse a aumentar el salario mínimo, llevar a cabo campañas contra el tabaco o abandonar la energía nuclear (casos todos ellos reales).
Porque la estructura de estos tratados los dota de una seguridad jurídica aplastante donde los derechos de los grandes inversores quedan clara y nítidamente protegidos pero sus deberes, completamente difuminados. Y esto lo consiguen a través de mecanismos que se convierten en verdaderos jaque mate a los principios democráticos fundamentales, socavan la soberanía, y en definitiva dinamitan el Estado de derecho y el derecho de los Estados.
Dos de ellos son; la Cláusula de Resolución de Conflictos Inversor Estado ISDS (por sus siglas en inglés) que supedita a los estados firmantes a aceptar las decisiones de tribunales arbitrales privados carentes de transparencia que burlan con suma facilidad los estándares legales internacionales, y en los que no hay siquiera igualdad ante la ley porque solo pueden presentar demandas los inversores extranjeros; y la propuesta para un Consejo de Cooperación Reguladora permanente. Probablemente, este último Organismo, explicitado y perfilado como en ninguno de los Tratados anteriores, sea la diferencia cualitativa, el paso adelante del poder corporativo transnacional, en su extensión desde el dominio del poder económico, al político y legal en el TTIP.
Pero además, tal como indicábamos antes, el TTIP no viene solo, sino que en este momento está acompañado en la mesa de la UE por el CETA, un tratado similar terminado de negociar por la Comisión Europea con Canadá en septiembre de 2014, actualmente pendiente de revisión legal y traducción a todos a los idiomas europeos para ser posteriormente presentado a ratificación por los Parlamentos de los estados miembros de la UE y finalmente el Parlamento Europeo (procedimiento que, en principio, sería de aplicación también para la ratificación del TTIP como Tratado mixto).
También le acompaña el TISA (Acuerdo sobre el Comercio de Servicios por sus siglas en inglés) cuyas negociaciones, iniciadas en 2012 y que incluyen a 23 gobiernos -entre los que se encuentra la Comisión Europea- que representan a 50 países e implican a más de las dos terceras partes del comercio mundial de servicios, porcentaje compuesto en un 90 por ciento por los servicios comerciales de los países desarrollados, supondrían la mayor amenaza para los servicios públicos que hayamos conocido hasta ahora, pero también para los derechos laborales, los derechos de los migrantes, los digitales y un largo etcétera.
Y lo que también tienen estos Tratados en común es que su proceso de negociación está fundamentalmente orientado hacia los intereses corporativos, y se convierte en una espiral acumulativa de perpetua negociación y renegociación, donde las excepciones y las pequeñas victorias conseguidas por los grupos defensores de los derechos humanos, ecológicos, sociales, etc, sólo están “a salvo” hasta la siguiente negociación en la que vuelven a convertirse en objeto de discusión y negociación.
Mientras que, de forma completamente inversa y asimétrica, cada vez que los lobbies que representan al poder corporativo transnacional consiguen una nueva normativa favorable, no sólo pasa a regir en los próximos Tratados, sino que comprometen incluso la capacidad de los posibles futuros gobiernos para acometer políticas más progresistas a favor de sus ciudadanías.
En definitiva; la imposición de este modelo, que como hemos visto, no está representado por un solo Tratado como el TTIP, implica la imposición de una única visión del mundo, de las relaciones internacionales, de las relaciones sociales y culturales. Y la defensa de un modelo productivo tan obsoleto, como insostenible ecológica y socialmente, que empobrece a las grandes mayorías sociales para asegurar el mantenimiento de los beneficios económicos, y el peligroso aumento del poder legal y político de las grandes corporaciones transnacionales y de los lobbies que las representan. Únicas beneficiadas de este tipo de Tratados, como prueban los datos empíricos extraídos de experiencias similares, como el NAFTA, tras veinte años de recorrido.
Más intervenciones
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[…] emprendida hace ya cerca de cuarenta años por las grandes corporaciones transnacionales, como nos recuerda Sol Sánchez, de ATTAC España, en su correspondiente artículo, del cual extraemos gran parte de esta […]
Respuesta a la Comisaria Cecilia Malmström
Me ha sorprendido mucho el sentido del humor de la Comisaria Malmström: decir que «hemos sometido las negociaciones [internacionales de comercio] al escrutinio público al publicar en línea las propuestas de la UE», es uno de los mejores chistes que hemos escuchado últimamente.
Una oportunidad que no se puede perder
Hasta hace poco, el comercio solía ser un asunto técnico que atraía poco la atención más allá de especialistas y expertos. Pero a día de hoy, todo lo que concierne al comercio internacional se debate ya entre mucha más gente, y TTIP es un acrónimo que está prácticamente en boca de todo el mundo. Sin embargo, la mayor parte de la población todavía tiene muy poca información sobre lo que en realidad significa el acuerdo transatlántico.
Respuesta a la Comisaria Cecilia Malmström
Me ha sorprendido mucho el sentido del humor de la Comisaria Malmström: decir que «hemos sometido las negociaciones [internacionales de comercio] al escrutinio público al publicar en línea las propuestas de la UE», es uno de los mejores chistes que hemos escuchado últimamente.
Mostrar el camino hacia una política comercial de la UE más responsable
La Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (ATCI o TTIP según sus siglas en inglés) entre la Unión Europea y los Estados Unidos marcará la historia reciente como la negociación comercial que ha suscitado debates más intensos. Son muchas las personas en toda Europa que han depositado su esperanza en los beneficios derivados de unos lazos más estrechos con nuestro mayor socio comercial. Sin embargo, también son muchas las que están preocupadas por las potenciales repercusiones que tendría la asociación en asuntos como la seguridad alimentaria y la normativa medioambiental, o bien en la prestación de servicios públicos, como la sanidad o la educación.
El TTIP es sólo el comienzo
En varias de mis intervenciones he señalado el error de considerar al TTIP como un tratado de libre comercio, cuando en realidad no es más que un acuerdo de integración económica, que es como se conoce este tipo de tratados dentro de la disciplina de la Economía Internacional.
No podemos cometer los mismos errores que en Centroamérica
El rechazo ciudadano al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones entre EEUU y la EU (TTIP) se hace cada vez más patente a lo largo y ancho de Europa. Hace un par de semanas se entregaban a la Comisión Europea más de 3 millones de firmas para pedir la eliminación de tratados como el TTIP y el CETA, el acuerdo comercial entre Canadá y la UE pendiente de ratificación.
Iluminando al vampiro
Durante un acto reciente en el Parlamento de Cantabria, de revisión del Pacto contra la Pobreza, debatíamos sobre qué puede hacer una Autonomía para frenar el TTIP no siendo materia de su competencia. Es cierto, no es competencia directa del gobierno autonómico decidir sobre la firma de un Tratado internacional, pese a que ese Tratado vaya a tener una influencia directa en su ciudadanía y vaya a restringir la autonomía de nuestro nivel de gobierno. Pero sí es nuestra obligación dar toda la información disponible a nuestros ciudadanos y ciudadanas para que puedan tomar posición al respecto. Y no se está haciendo.
[…] a escoitar á presidenta honorífica de ATTAC Francia e [...]
[…] a escoitar á presidenta honorífica de ATTAC Francia e do Transnational Institute de Amsterdam (aquí, o seu relatorio sobre o TTIP en Espazo […]
El TTIP como agravante de la pérdida de biodiversidad y calidad paisajística
El CDB -Convenio sobre la Diversidad Biológica- (1) “es un tratado internacional jurídicamente vinculante con tres objetivos principales: la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos”. Asimismo contempla que su conservación “es interés común de toda la humanidad cubriendo todos los niveles: ecosistemas, especies y recursos genéticos”. Entró en vigor en 1993.
[…] José López Garrido, y la portavoz en el Parlamento [...]
[…] José López Garrido, y la portavoz en el Parlamento Europeo de la coalición La Izquierda Plural, Marina Albiol Guzmán, enfrentarán sus razones y argumentos sobre el TTIP en un debate moderado por el periodista Juan […]
¿Para qué servirán los Ayuntamientos si el TTIP, el CETA o el TiSA son aprobados y ratificados?
La ciudad de Barcelona se ha declarado contraria al TTIP (Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones), a propuesta de la campaña Cataluña NO al TTIP, y con el apoyo de los grupos municipales, Barcelona en Comú, ERC y la CUP, únicos votos favorables a la misma, pero suficientes al haberse abstenido CIU y PSC. Y lo cierto es que la propuesta incluía otros dos tratados, el TiSA (Acuerdo sobre el Comercio de Servicios) que se negocia entre 22 estados y la Unión Europea, y el CETA (Acuerdo Integral Económico y de Comercio con Canadá), pendiente de ratificación.
Cecilia Olivet y Hilde van der Pas
Transnational Institute
El TTIP podría abrir las compuertas a una marea de casos de arbitraje de inversión contra España y otros países europeos
El pasado verano, España fue blanco de la vigésima demanda por parte de inversores extranjeros que afirman haberse visto afectados negativamente por las reformas del país en el sector de la energía renovable y que desean que se les compense por las (futuras) ganancias previstas. En este último caso, se trataba de un inversor alemán que demandaba al Gobierno español por una suma que oscilaría entre los 50 y los 100 millones de euros (1).
A vueltas con el libre comercio. Sobre el conocimiento y desconocimiento de la ciencia económica
Resulta sorprendente comprobar cómo muchos comentaristas califican al TTIP como un acuerdo de libre comercio, cuando es evidente que no lo es, pues la doctrina del libre comercio no acepta, por definición, que terceras partes queden excluidas, como sí ocurre con el TTIP. Algunos llevan incluso un paso más adelante su error y, a la hora de traducir el acrónimo del TTIP, introducen de rondón la expresión ‘libre comercio’ donde ésta no aparece.
[…] la lucha contra el TTIP. La buena notica es [...]
[…] la lucha contra el TTIP. La buena notica es que, como lo analizo en este artículo, podemos ganar esta batalla! Tras la marea humana de 250.000 manifestantes en Berlín (donde estuve […]
[…] Texto completo de Susan George, y luego otros autores/as: [...]
[…] Texto completo de Susan George, y luego otros autores/as: https://espacio-publico.com/v2/solo-la-ciudadania-puede-frenar-la-grave-amenaza-del-ttip#comment-510… […]
[…] * Susan George es presidenta honorífica de ATTAC Francia [...]
[…] * Susan George es presidenta honorífica de ATTAC Francia y del Transnational Institute de Amsterdam (aquí, su ponencia sobre el TTIP en Espacio Público). […]
¡Peligro! Tratado Transatlántico
El Tratado TTIP se está negociando con la mayor discreción y sin ninguna transparencia democrática entre la Unión Europea y Estados Unidos (EEUU). Su objetivo es crear una de las mayores zonas de libre comercio del planeta, con cerca de 800 millones de consumidores, y que representará casi la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y un tercio del comercio global.
Entre los halcones y el TTIP: maniobras para el gobierno del mundo
La comisaria Manstrom declaraba hace varios meses que cuando hablamos del TTIP, en esencia, de lo que estamos hablando es de cómo "moldear la globalización". Efectivamente, así es. Lo que nos jugamos es precisamente cómo avanzar en la gobernanza global. Mi contribución a este interesante foro se centrará en desarrollar esta cuestión.
[…] Florent Marcellesi. Artículo publicado en Espacio Público, el […] [...]
[…] Florent Marcellesi. Artículo publicado en Espacio Público, el […]
[…] del Transnational Institute de Amsterdam (aquí, su ponencia sobre [...]
[…] del Transnational Institute de Amsterdam (aquí, su ponencia sobre el TTIP en Espacio Público: https://espacio-publico.com/v2/solo-la-ciudadania-puede-frenar-la-grave-amenaza-del-ttip […]
Fátima Aguado y Francis Cabezos
Federación de Servicios a la Ciudadanía. CCOO
Tratados internacionales y servicios públicos
El pasado mes de junio de 2015, el Parlamento Europeo aprobó una resolución en relación con el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership, por sus siglas en inglés, o Tratado de libre comercio e inversión). La resolución fue elaborada por el grupo de comercio de la Comisión y contó con el apoyo mayoritario de conservadores, liberales y socialistas.
[…] https://espacio-publico.com/v2/solo-la-ciudadania-puede-frenar-la-grave-amenaza-del-ttip […] [...]
[…] https://espacio-publico.com/v2/solo-la-ciudadania-puede-frenar-la-grave-amenaza-del-ttip […]
Las Euromarchas llegan a Bruselas para protestar contra el TTIP y el "austericidio"
Cientos de personas recorren este jueves 15 de octubre el centro de la capital belga, apoyados por fuerzas políticas como Podemos, IU y Equo. Su objetivo inmediato es rodear el edificio en el que este jueves se reúnen varios jefes de gobierno de la UE para obligarles a escuchar su mensaje.
Una batalla que podemos (y debemos) ganar
Podemos ganar la batalla contra el TTIP, este polémico tratado de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea. No es un farol. Es una realidad objetiva basada en lo siguiente:
El TTIP también acabará con tu privacidad
Desde hace varios meses llevamos alertando sobre los peligros de la firma del TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership) que EEUU y la Unión Europea (UE) están negociando en el más absoluto de los secretos. Si hoy mismo Alejandro López de Miguel firma un artículo en el que advierte de la oleada de privatizaciones que este Tratado de Libre Comercio traería consigo, desde K@osTICa alertamos de las consecuencias para la privacidad, puesto que la legislación de EEUU vendría a imponerse a la europea por ser más beneficiosa para los intereres de las multinacionales.
Un revulsivo para garantizar el modelo social europeo
Cuando en el siglo XIII Marco Polo cruzaba el globo para abrir la Ruta de la Seda nadie se cuestionó las condiciones en las que esos productos iban a llegar a los mercados de la época, ni las condiciones en las que eran fabricados. Hoy en día, la apertura de nuevos mercados en el mundo globalizado necesita de reglas para poder ser justos y cumplir la ley.
La huida hacia adelante del modelo insostenible de la UE
El octavo punto del mandato que el Consejo Europeo dictó a la Comisión Europea para abrir las negociaciones del TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones) precisaba que “el Acuerdo debe reconocer que el desarrollo sostenible es un objetivo general de las Partes (...) a la vez que se fomentan unos elevados niveles de protección medioambiental, laboral y de los consumidores compatible con el acervo de la UE y la legislación estadounidense”. Todo ello, por supuesto, buscando “una liberalización del comercio que vaya más allá de los compromisos de la OMC”.
Los mecanismos de resolución de controversias entre inversores y Estados (ISDS)
El 17 de julio de 2013 el Consejo de la Unión Europea aprobó las Directrices de negociación relativas a la Asociación Transatlántica sobre Comercio e Inversión, entre la Unión Europea y los Estados Unidos de América, más conocido como TTIP por sus siglas en inglés. Este documento, que no se desclasificó hasta el 9 de octubre de 2014, contiene los objetivos y contenidos fundamentales del futuro Tratado, y establece como finalidad primordial el aumento del comercio y la inversión entre la UE y los Estados Unidos.
Observatorio Corporativo Europeo
Observatorio de los lobbies en Bruselas
El Dorado de los lobbies corporativos
“Proporciona un cierto sentimiento de excitación conseguir lo que quieres a través del sistema. Sé exactamente como hacerlo”. Éstas son las palabras de Jean De Ruyt, ex-oficial de alto rango belga reconvertido en lobbista europeo para una firma legal, que trabaja para clientes corporativos para lograr un tratado de comercio e inversión de gran alcance con EEUU.
¿Cómo nos afectará el TTIP en energía y materias primas?
Energía y materias primas copan sin duda una buena parte de las negociaciones que están llevando a cabo la Unión Europea y Estados Unidos bajo el galimatías de “Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión”, o en otras palabras, acaso mucho más explícitas, “Tratado de libre comercio” pero con un punto bastante más opaco, retorcido y amenazante de lo habitual.
Respuesta a Santiago Fisas
Me hubiera gustado responder al europarlamentario del Partido Popular como es debido y rebatir una por una todas sus afirmaciones, pero he decidido desistir de mi propósito inicial. Y ello porque sólo se puede debatir entre iguales, es decir entre personas que buscan la verdad por encima de cualquier otra cosa y lo hacen con honestidad y objetividad: circunstancias estas que no se dan en la persona de Santiago Fisas. Su total desprecio hacia los hechos históricos y económicos es de tal magnitud que me ha dejado impresionado, por lo que me parece oportuno hacer aquí otro tipo de observaciones, no directamente vinculadas a la cuestión del TTIP.
La crítica injustificada
En los últimos meses se ha oído hablar mucho sobre el TTIP. Estoy convencido de que muchas personas se habrán preguntado qué significan estas siglas.
Respuesta a Inmaculada Rodríguez-Piñero
No me ha sorprendido nada la intervención de la europarlamentaria del PSOE Inmaculada Rodríguez-Piñero. En vez de rebatir los argumentos de quienes nos oponemos al TTIP, se ha limitado a hacer una declaración de buenos propósitos y a tildarnos a los demás de ‘inmovilistas’.
Negociar para mejorar
La Unión Europea es la mayor economía mundial y la primera potencia comercial pero también es la zona económica donde mayor ha sido el impacto de la crisis, con menor capacidad de crecimiento y con mayor aumento de riesgo de pobreza y desigualdad. Las políticas de austericidio aplicadas, los problemas de gobernanza y la pérdida de competitividad, han sido las principales causas y las perspectivas internacionales no parece que vayan a ayudar.
Grupos de presión y democracia
Como ha quedado expresado en distintas intervenciones de este Debate, el diseño del TTIP no sólo es reflejo de una concepción económica particular –la neoliberal- sino también de las carencias y patologías propias de la democracia moderna. Efectivamente, si las grandes corporaciones usan y abusan de su extraordinario poder no es sólo por los medios económicos que tienen a su disposición; también, por la escasa participación ciudadana en los asuntos públicos, la falta de transparencia y de control hacia las instituciones del Estado y la relativa impunidad en la actuación de la clase política.
TTIP y derechos laborales
El 23 de Julio de 2014, el Consejo y el Parlamento Europeo promulga un Reglamento de desarrollo del artículo 3 del Tratado de Lisboa, que allana el camino para los Tratados de Libre Comercio (TTIP, TISA, CETA) que actualmente se están negociando entre EEUU y la UE y la UE con Canadá. A partir de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, las inversiones extranjeras directas figuran en la lista de materias que forman parte de la política comercial común.
Negociación y mito
La comunicación que ha acompañado la negociación del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) ha resultado a todas luces deficiente. La Comisión Europea ha echado el resto no por imbuir el proceso de la claridad y transparencia que reclama la ciudadanía, sino por intentar contrarrestar y debilitar los argumentos de aquellos/as que se oponen al Tratado.
¿Beneficiaría el TTIP a las PYMES europeas?
El Acuerdo Transatlántico de Comercio y de Libre Comercio entre EEUU y la UE (TTIP) se está "vendiendo" por parte de la Comisión Europea como un acuerdo que beneficiaría a las PYMES europeas en gran medida, aunque en las primeras rondas de negociaciones del TTIP no fueron siquiera mencionadas. De hecho, hay que recordar que los lobbies de las multinacionales han estado preparando el TTIP durante décadas.
Funerales por la democracia y los derechos sociales
La agresiva deriva neoliberal viene desde lejos en el tiempo y camina con paso firme, decidido y cada vez más rápido.
Unidad popular también contra el TTIP
Desde que empezara a trascender información sobre el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) entre la Unión Europea y Estados Unidos, la organización representante del empresariado, la CEOE, no ha ocultado su firme apoyo. En una comunicación de principios de 2015 manifestaba su entusiasmo por el acuerdo, a la vez que pedía la “eliminación definitiva de obstáculos innecesarios para el comercio y la inversión”, resaltando el “enorme potencial” del acuerdo para mantener y fomentar sus actividades económicas.
El peligroso poder de las grandes corporaciones
Como bien ha expresado Susan George en su ponencia, con el TTIP «nuestros gobiernos han decidido primar los intereses de las corporaciones internacionales (TNCs), verdaderos arquitectos de este tratado, por encima del bienestar y de la seguridad de sus propios ciudadanos». Por ello me ha parecido oportuno aportar al Debate un documento que escribí hace tiempo sobre las grandes corporaciones y la “corporate class’, que adjunto como archivo aparte (retocado y actualizado).
Bye Bye agricultura campesina.
El TTIP, un sueño hecho realidad. El sueño de las grandes corporaciones agroalimentarias. Para el resto de la sociedad es una pesadilla.
Huida hacia el abismo
El pasado mes de julio, el Parlamento Europeo votó un primer informe sobre el acuerdo de libre comercio entre la UE y los EEUU, el conocido como TTIP. Se trataba de dar una cobertura democrática a unas conversaciones que de hecho ya se estaban produciendo con gran secretismo desde hacía meses.
El mito del libre comercio
Me alegra infinito que Público.es nos proponga un nuevo Debate sobre la cuestión del TTIP. Creo que este es uno de esos temas que, por su enorme calado y su impacto social, hacen que un medio de comunicación se juege su credibilidad y su prestigio.
Nos quieren esclavos baratos y sin voz
Difícilmente encuentro similitudes entre esa Europa que nos vendieron a los españoles en el año 1986 y la que hoy observo y padezco, desde fuera y de forma pasiva como ciudadana, pero también desde dentro, como miembro del Parlamento Europeo desde hace poco más de un año.
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