El hábito no hace al monje
Giorgia Bulli
Investigadora en CCPP. Universidad degli Studi di Florencia
¿De qué se disfraza hoy la extrema derecha?
¿Partidos o movimientos? ¿Extrema derecha tradicional o posindustrial? ¿Populistas o fascistas del tercer milenio? ¿Quiénes son los representantes de la extrema derecha más exitosa hoy en Europa?
La crisis económica y financiera global ha creado en los últimos años un terreno fértil para las reivindicaciones de carácter nacionalista o proteccionista en el ámbito económico e identitario no carente de rasgos xenófobos. Extremistas de derecha, viejos y nuevos, proponen soluciones simples a problemas complejos con un llamamiento a que la sociedad sea cada vez más cerrada. El cierre de las fronteras a los inmigrantes se combina con la negación de los derechos de ciudadanía a los portadores de nuevas subjetividades, tanto en lo que se refiere a la orientación sexual como al ámbito religioso.
Una islamofobia cada vez menos disimulada está configurando el terreno de los partidos y movimientos que se reclaman homogéneos, a menudo coincidentes con las fronteras estatales, pero no sólo.
La xenofobia, el "miedo al extraño", es el rasgo característico de las personas que se consideran –directa o indirectamente– de extrema derecha. Aun así, hoy día es más difícil que en el pasado trazar un mapa definido del variado panorama de los radicales de derecha. Esta dificultad no atañe solo a los observadores que analizan las transformaciones de las dinámicas políticas en los países europeos, sino que se da sobre todo en los individuos que ya no encuentran en la conciencia y en el conocimiento de la política el centro de gravedad de su propia acción política: los jóvenes y los adolescentes son los ciudadanos que más sufren la presión de la crisis económica, los espectadores de una mediatización salvaje que convierte en espectáculo los sucesos más dramáticos.
Y en ese mapa se ha de explorar el mundo de los partidos y movimientos, de grupúsculos violentos esparcidos por el territorio, de los hinchas futbolísticos, las web y todos aquellos sitios en los que, de una forma visible o menos visible, encuentra apoyo y se establece la extrema derecha.
Tratemos, sobre todo, de entender cómo se ha modificado con el tiempo el imaginario simbólico e iconográfico de la extrema derecha.
Por ello, intentemos comprender cómo la combinación de símbolos, palabras de orden y prácticas de acción constituye un potente medio de reclutamiento de simpatizantes y afiliados.
Para ver cómo se ha modificado en el tiempo el imaginario simbólico e iconográfico de la extrema derecha basta con observar algunas imágenes. Antifa y Nationale Sozialisten utilizan la misma bandera, Casa Pound [1] invoca a “otro Che Guevara”. Strache, el líder del Fpö (el partido del difunto Haider) se pone una boina como la de Guevara. Son estrategias que tratan de desenfatizar el patrimonio cultural de la izquierda y de crear una mayor permeabilidad en los ambientes culturales hace un tiempo muy distantes y reconocibles.
Esta estrategia coexiste naturalmente con el lenguaje de orden de la extrema derecha tradicional. Pero para aprovechar los nuevos fenómenos se necesitan instrumentos nuevos, y mucha curiosidad intelectual. Es lo que representa en Italia Casa Pound.
*de la "Città invisibile www.perunaltracitta.org"
1. Casa Pound (similar a Hogar Social Madrid) es una organización política italiana fascista que se dedica a okupar viviendas para alojar solamente a familias italianas que no tienen hogar.
Más intervenciones
Derecha y extrema derecha en el contexto neoliberal
La entronización de Donald Trump como presidente de Estados Unidos corrobora el proceso de derechización radical que, desde Estados Unidos, agita la política mundial desde la década de los 80 del pasado siglo. Para la extrema derecha europea, que en este año concurre a las elecciones en Francia, Alemania y Holanda con amplias probabilidades de éxito, significa un espaldarazo espectacular.
Populismo y desdiabolización, la receta de Marine Le Pen para ganar las elecciones presidenciales en Francia
Hace unas semanas, Marine Le Pen volvió a ocupar las portadas de los periódicos las de todo el mundo al anunciar su intención de prohibir que los hijos de inmigrantes tengan acceso a la escuela pública, si gana las elecciones presidenciales de este año. Después de las victorias del Brexit y Donald Trump, una inquietante pregunta se repite cada vez más a menudo: ¿puede ganar Marine Le Pen?
Sin avances políticos y sociales, España podría dejar de ser una excepción a la espiral extremista en Europa
¿Qué ha sucedido en Austria, Francia y otros países para que partidos que hace unos años contaban con apenas unos miles o centenares de miles de seguidores en 2016 se hayan colocado en posiciones cercanas, hayan convertido el referéndum del Brexit en un plebiscito antiinmigrantes, o para que más de 60 millones de estadounidenses hayan elegido un presidente abiertamente machista y racista como Donald Trump? ¿Por qué en España no hay grandes fuerzas o debates de extrema derecha?
Una historia de éxito: la alternativa verde
La derrota de la extrema derecha en Austria en diciembre hizo respirar aliviada a (una parte de) Europa. Sí, también a aquellos que sus políticas y sus medias tintas han contribuido a que opciones políticas xenófobas y autoritarias ganen apoyo popular y electoral. ¿Qué ha pasado en Austria para que haya sido una de las pocas buenas noticias electorales de 2016?
La ultraderecha y el 1%
El auge de los partidos populistas de extrema derecha en Europa es consecuencia directa de las políticas de austeridad y del hundimiento de los principios de democracia, justicia social y solidaridad, todos ellos pilares fundacionales de la Unión Europea.
La xenofobia institucional y la austeridad. Gasolina política para el auge electoral de la extrema derecha
Si hay un elemento común a las principales formaciones de extrema derecha a nivel europeo ese es el conjunto de planteamientos restrictivos en relación a la inmigración. Prácticamente la totalidad de las organizaciones de este heterogéneo ambiente político apunta a las y los inmigrantes, preferentemente pobres y “no occidentales”, como chivo expiatorio de una supuesta degradación socioeconómica y cultural de Europa y de los países receptores. Es más, estas posturas se han propagado, con relativa facilidad, mucho más allá de su contexto de producción, permeando el debate político en su conjunto y siendo parcialmente asumidas por muchos partidos mayoritarios en toda Europa y por las propias instituciones de la UE.
UKIP y racismo 'postbrexit'
Cualesquiera que fueran las razones de los británicos para votar en junio a favor de salir de la Unión Europea, lo que se ha producido es un gran giro del debate nacional, que se ha decantado hacia a la derecha autoritaria y la anti-inmigración.
Hegemonía cultural y extrema derecha en la Europa postcomunista: el asalto a la UE
“Seguiremos de cerca a cada musulmán que entre en el país...El Islam no tiene lugar en Eslovaquia…No deseo que un día hubiera decenas de miles de musulmanes”. Estas palabras fueron mencionadas por el primer ministro socialdemócrata de Eslovaquia, Robert Fico, en mayo de 2016, semanas antes de asumir la presidencia de la UE. Su partido, Dirección-Socialdemocracia, es miembro del Partido Socialista Europeo. Su vecino, el presidente checo Milos Zeman, igualmente socialdemócrata, afirmó en junio de 2011: "el enemigo es la anti-civilización que se extiende desde el norte de África hasta Indonesia. Dos mil millones de personas viven en ella". Ambos dos, capitanean a la tercera generación de líderes socialdemócratas de la Europa Central tras la caída del Muro de Berlín, la cual ha acabado por abrazar, en distinto grado, el euroescepticismo, la xenofobia, el conservadurismo moral y el nacionalismo de la nueva derecha iliberal dominante en los otros Estados del Grupo de Visegrado (Hungría, Eslovaquia, Chequia y Polonia). Las figuras más destacadas de esta derecha iliberal son el presidente húngaro Víktor Orban, cuyo partido Fidesz es miembro del Partido Popular Europeo, y los hermanos Kaczyński en Polonia (Jarosław y Lech, éste último fallecido en 2010), con su formación Ley y Justicia integrando la Alianza de los Conservadores y Reformistas Europeos de, entre otros, el Partido Conservador del Reino Unido.
Polonia: cuando para hacer proselitismo se bendice la xenofobia
En Polonia existe un vínculo muy fuerte entre la extrema derecha y la religión católica”, afirma Lucasz Jurczysyn, profesor en el Departameto de Sociología de Varsovia y experto en la extrema derecha. Aunque la Iglesia romana polaca es muy influyente, no es tan popular entre los jóvenes y, según Jurczysyn, movimientos de extrema derecha que están formados por jóvenes de edades entre 15-35 años, son un canal privilegiado para acercar a las nuevas generaciones a los dictados de la religión.
El auge de la extrema derecha no es sólo electoral
Cuando se habla del auge de la extrema derecha en Europa, se suele hacer tomando como referencia el crecimiento electoral de los partidos de ideologías fascistas, nacionalcatólicas o filonazis por todo el continente. Es una realidad empírica y, por tanto, incontestable. Ahí tenemos los resultados del pasado 4 de diciembre en Austria, donde el Partido Liberal Austriaco de Norbert Hofer, de corte claramente xenófobo, no consiguió ganar finalmente las elecciones, pero obtuvo un 47% de los votos.
El testigo
Para que se hiciera posible mañana el proyecto de la ciudadanía internacional, unida a la institución del común como una tendencia ética inequívoca, sería necesario primero atraer definitivamente al ciudadano que se comporta como testigo airado en su relación con el mundo.Pero este objetivo parece muy difícil de cumplirse, ahora que gran parte de la ciudadanía desnuda parece querer encerrarse tras los muros de su identidad nacional y en esos supuestos valores de tradición y soberanía.
La extrema derecha en Europa
Crecí en una pequeña ciudad de Alemania, en la frontera con Polonia. A principios de los años noventa, esta ciudad no era sólo mi hogar y el de mi familia, también lo era de los neo-Nazis, y había muchos.
El crecimiento de la ultraderecha en Europa
El título sugiere que alguna vez Europa ha sido de izquierdas, pero no hace falta ir demasiado lejos en el pasado para darnos cuenta de que no es exactamente así. No quiero decir que no haya habido movimientos de izquierda, revolucionarios, que se hayan gestado en Europa y proliferado sus seguidores en ella, pero si exceptuamos los años de la Revolución Francesa, la izquierda europea es más bien escasa en experiencias de gobierno y en victorias electorales.
¿Populismo contra populismo?
En Europa, como en Estados Unidos, la extrema derecha populista prospera gracias a las frustraciones de las clases medias y populares blancas, a las que les promete volver a un pasado idealizado de orden y prosperidad. Un pasado en el que las clases populares se beneficiaban de una relativa seguridad en sus vidas resguardadas por las fronteras nacionales. Un pasado también en el que los negros, los árabes, los chinos (y las mujeres) "se mantenían en su sitio"...
La infección, la violencia y la ley
El ascenso de fuerzas de extrema derecha en Europa enciende numerosas alarmas, algunas de ellas remiten a las urgencias, a la organización inmediata de cortafuegos o al análisis apresurado de los contextos sociales. Pero hay otras alarmas que alumbran desde muy atrás, parecería que la extrema derecha funciona como una infección bacteriana, algo que está siempre ahí pero que solo se torna grave en momentos delicados del equilibrio social. Esta forma de enfocar el fenómeno presenta un desagradable automatismo que parece desmovilizar al pensamiento; como si un fenómeno así se situara al margen del análisis.
Por una comprensión cabal de la clases sociales
Para mí una de las lecciones principales a extraer del auge de la extrema derecha es que la burguesía está lejos de actuar, en lo social y en lo político, con una sola voz. En alguna parte leí la afirmación de Marx que lo único que une a la clase burguesa es su mutuo miedo a los trabajadores; y los acontecimientos recientes confirman esta opinión. Es decir unos sectores burgueses están reemplazando a otros en la conformación del “bloque en el poder” y en la dirección del Estado, lo cual es de esperar que tenga incalculables consecuencias tanto en la esfera nacional como internacional.
¿Condena moral o respuesta política?
Tras el éxito del Brexit en el Reino Unido y la victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses, los medios están difundiendo el temor de que las democracias liberales occidentales están en peligro de ser conquistadas por partidos de extrema derecha con la voluntad de instalar regímenes 'fascistas'. ¿Qué debemos hacer ante este miedo?
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