Algunas verdades incómodas de nuestra relación con los demás animales
Nuria Menéndez de Llano Rodríguez
Abogada. Directora del Observatorio Justicia y Defensa Animal y miembro del Oxford Centre for Animal Ethics
En un contexto tan complejo y desolador de emergencia climática, de pérdida de biodiversidad, de extinción masiva de especies, de explosión demográfica humana y de colapso generalizado como el actual, se hace más necesario que nunca poner el foco en los demás animales con los que compartimos planeta y a quienes estamos, también y principalmente, usurpando toda posibilidad de sobrevivir y de tener un futuro por ir éste irremediablemente unido al nuestro.
Lo cierto es que, aunque nos creemos el ombligo de todo, los humanos no somos sino una especie animal más, y no una cualquiera: somos los únicos responsables del escenario que nos está tocando afrontar y al respecto del cual la Ciencia nos dice que ya no podemos seguir mirando a otro lado. No podemos hacerlo ni como ciudadanos del mundo ni como consumidores particulares.
Llegados a este punto, un enfoque de la cuestión que creo necesaria, y que quizá se echa en falta cuando se abordan estos temas, es el de si los humanos estamos devorando el planeta, la “casa común”, término que ha vuelto a utilizar el Papa Francisco, esta vez para pedir a los jóvenes que dejaran de comer carne por todas las implicaciones que conlleva su consumo.
Aunque es necesaria una auténtica avalancha de voces, de todo signo, que se movilicen y hagan reaccionar a nuestros gobernantes de una santa vez ante la situación que nos está tocando vivir en relación con la emergencia climática, personalmente, echo de menos que se dé más voz a referentes femeninos que, desde la ética animal y ambiental, desde la Filosofía Política y desde el Ecofeminismo, aporten sus planteamientos para afrontar el necesario debate desde otras perspectivas y sensibilidades.
No cabe duda de que hay sólidas razones de justicia social para dejar de explotar y de consumir a los demás animales, para dejar de cosificarlos y para dejar de reducirlos a meros productos, al menos en aquellas sociedades en las que nos alimentamos muy por encima de nuestras necesidades y de nuestras posibilidades. Actualmente existen alternativas éticas y sostenibles a esta explotación, pero este sigue siendo un tema tabú: ¡qué no nos digan lo que podemos comer! ¿Por qué nos cuesta tanto abrir los ojos ante este acuciante problema?
Percibo que en otros países, quizá más concienciados que nosotros y con más arrojo para enfrentarse al establishment, dan la cara por esta cuestión con el apoyo de importantes celebridades que se suman públicamente a iniciativas como el Meatless Monday o el Vegbruary. Sin embargo, en el nuestro, huérfanos de tales apoyos, recuerdo la que le cayó al ministro Garzón por recordar que es necesario reducir el consumo de carne, ya no sólo por razones éticas o de salud, sino también por razones medioambientales, fue de órdago: casi lo linchan. Hasta tuvo que salir el presidente del Gobierno con el comodín del “chuletón imbatible” a calmar a los lobbies del sector alzados en armas.
Cómo es posible que, en 2022, los colegios, los centros públicos, las universidades españolas, etc. no tengan menús vegetales a diario como algo normal y nada excepcional. Los juegos de la política y de los equilibrios con los poderes fácticos y económicos no entienden de necesidades ambientales.
Puedo entender que, cuando todo a nuestro alrededor es incierto y estamos inmersos en nuestros propios problemas domésticos y en nuestros pequeños o grandes dramas personales, resulte complicado encontrar un momento para reflexionar sobre los impactos que nuestras acciones cotidianas tienen en la salud del planeta, que también es la nuestra. Es totalmente entendible. Quizá a muchos el poco consuelo que nos queda ante tanto caos es el de darnos un homenaje a costa de aquello que más nos deleita el paladar. A todos nos pasa. Sin embargo, aunque exija un esfuerzo adicional, el tema merece una profunda reflexión.
Los impactos asociados a la explotación de animales para consumo humano suponen, simple y llanamente, un precio que no podemos permitirnos pagar. Ni éticamente ni en términos de sostenibilidad. Y no, la ganadería extensiva no es la solución. No podemos degradar más los espacios naturales para convertirlos en pastizales. Los datos aportados por la Ciencia no solo nos dicen que resulta imprescindible abandonar esos modelos, sino que ya es necesario darles la vuelta y renaturalizar los espacios naturales. No podemos seguir perdiendo biodiversidad para mantener el actual grado de producción capitalista y de consumismo. Esto es algo que se nos dice a diario, pero sigue siendo una cuestión terriblemente impopular. Da mucho miedo dar un paso al frente y afrontar esta cuestión desde el foco mediático y desde las políticas públicas. No hay valor.
Algo parecido sucede, al mismo tiempo, con otro tema delicado y hay que sumar al anterior, sobre el que nuestros políticos siguen empeñados a mirar para otro lado. Me refiero a la cuestión de la sobrepoblación humana y a los impactos que tiene en el planeta. Volvemos a lo mismo, la escala global parece que es un escenario apocalíptico que nos es ajeno y lejano. Nadie parece querer abrir ese melón. Se da por sentado que es más rentable, en términos puramente económicos y de rédito electoral, incentivar las políticas de fomento de la natalidad a escala local o nacional. Al mismo tiempo, se cierran fronteras para que los migrantes, que necesitan sobrevivir en este mundo hostil, no vengan a molestarnos a nuestras vidas de alto nivel propias de las sociedades del primer mundo. Hay que vender la idea de que la mujer necesita parir para realizarse y, de paso, se producen y se consumen más y más productos.
Y todo empeora si a esta premisa sumamos la del abandono de los pueblos y romantizar el mundo rural como sinónimo de vida natural y sostenible. En los pueblos se pueden realizar actividades respetuosas con el medio ambiente, o todo lo contrario. Así pasa con el consumo hídrico, con el uso y el abuso de pesticidas, agroquímicos y antibióticos que cercenan nuestra salud, con los incendios asociados a la generación de pastos o las constantes exigencias de matanzas alimañeras que sufren los animales. Ejemplo sangrante de esto último es la feroz cruzada contra el lobo ibérico que se está librando en los despachos para aniquilar un patrimonio natural, que es de todos, por darle el gusto a quienes defienden el interés económico y cortoplacista de unos pocos.
Estamos ya tan acostumbrados a la perversión del lenguaje en esta ofensiva para frenar a las y los defensoras/es del medioambiente y de los animales que se llama “reto demográfico” a seguir fomentando el aumento de una población humana ya de por sí fuera de control. Se abren telediarios generando la sensación de que, sin niños y niñas que traer a este maltrecho mundo, esto se acaba. ¿No será que se necesita que continúe en marcha la “fábrica” de futuros consumidores y, con ello, tenemos el nudo gordiano perfecto para seguir atascados y tener que ofrecer nuevos relatos para, en realidad, seguir haciendo lo mismo de siempre, proponiendo lo mismo de siempre y por los mismos de siempre? Es decir, mantengamos el sistema actual hasta el colapso. La alta manipulación y el greenwashing 2.0 nos ayuda a seguir con los ojos cerrados a la realidad.
¿Hay alguien ahí que conserve la cordura y la valentía necesarias para mirar arriba y plantar cara a tanta necedad?
Referencias:
- Harwatt, H., Ripple, W. J., Chaudhary, A., Betts, M. G., & Hayek, M. N. (2020). Scientists call for renewed Paris pledges to transform agriculture. The Lancet Planetary Health, 4(1), e9-e10;
- Wolf, C., Ripple, W. J., Betts, M. G., Levi, T., & Peres, C. A. (2019). Eating plants and planting forests for the climate. Global change biology, 25(12), 3995-3995
- Hayek, M. N., Harwatt, H., Ripple, W. J., & Mueller, N. D. (2021). The carbon opportunity cost of animal-sourced food production on land. Nature Sustainability, 4(1), 21-24. https://scientistswarning.forestry.oregonstate.edu/sites/sw/files/Hayek2020.pdf
- “Laudato SI': Carta Encíclica Del Sumo Pontífice Francisco: A Los Obispos, a Los Presbíteros Y a Los Diáconos, a Las Personas Consagradas Y a Todos Los Fieles Laicos Sobre El Cuidado De La Casa Común. Lima: Paulinas, 2015. Iglesia Católica. Papa (2013 - : Francisco).
- Leenaert, T., Hacia un mundo vegano. Un enfoque pragmático, Plaza y Valdés, 2018.
- Puleo, A. H., Claves ecofeministas para rebeldes que aman a la Tierra y a los animales, Plaza y Valdés, 2019.
- Velasco, A., La ética animal ¿Una cuestión feminista?, Cátedra, Universitat de Valéncia, 2017.
- Tafalla, M., Filosofía ante la crisis ecológica. Una propuesta de convivencia con las demás especies: decrecimiento, veganismo y rewilding. Plaza y Valdés editores, 2022.
- Valls-Llobet, C., Medio Ambiente y salud. Mujeres y hombre en un mundo de nuevos riesgos, Cátedra, Universitat de Valéncia, 2018.
- FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), Crecimiento demográfico y crisis alimentaria. https://www.fao.org/3/u3550t/u3550t04.htm
- No mires arriba, Adam McKay. 2021.