Renovables sostenibles: fotovoltaica. #renovablesaquiSI
Fernando Prieto
Observatorio Sostenibilidad
Alejandro Sacristán
Club Nuevo Mundo
Agnès Delage Amat
Catedrática de ciencias sociales en la Universidad Aix Marseille (France). Milita en Rebelión Científica y Extinction Rebellion.
-Actualizado a
Un estudio reciente del Observatorio de Sostenibilidad para Aliente señala que es posible el situar hasta 10 veces la producción fotovoltaica del PNIEC con un mínimo impacto ambiental situándolos en zonas ya artificiales. Las placas se distribuirían en el 50% aproximado sobre suelos ya construidos e industriales y el resto se distribuiría en zonas muy antropizadas y de escaso valor ambiental, tales como minas de carbón, vertederos, escombreras, también en zonas de invernaderos ya consolidados como los de Almería que podrían producir hasta 45GW, zonas mineras con sus 42GW, infraestructuras viarias, autovías, autopistas carreteras y vías de ferrocarril, que podrían contribuir con otros 15 GW, (que podrían pagar parte de su mantenimiento,) cubrimiento de canales con 8,5 GW (que además podrían ayudar a la disminución de la evaporación). Los vertederos y escombreras podrían producir 3,5GW.
Los cálculos de estas producciones se han realizado de una forma muy conservadora por lo que puede considerarse que la producción de energía sería mucho mayor. Se han dejado fuera todas las zonas de la red natura, zonas importantes para las aves, para los mamíferos y el total de reservas de la Biosfera. Es decir, se ha tenido muy en cuenta la biodiversidad. Las ratios de producción también han sido muy conservadores, por ejemplo, el CIEMAT ha establecido una producción solar en tejados de unos 300 GW, (en nuestro informe se cifran en unas 155 GW).
Para el resto de parámetros se han utilizado variables tales como disponibilidad de suelos recortando con cientos de imágenes y contrastándolo con los datos procedentes del SIOSE, y con iniciativas ya en marcha como el Canal de Navarra, iniciativas como las de ADIF para el caso de vías férreas donde ya habla de 35 GW al año, o de carreteras como hacen otros países como Alemania. Pero el mayor porcentaje reside en las zonas mineras, podemos ver los casos de minas de lignito en Alemania o de China. En España en la zona de Andorra en Teruel ya se está haciendo. En estas zonas y con un mínimo impacto se puede producir energía fotovoltaica.
Pero es muy muy importante el caso de la energía en tejados individuales, zonas comerciales, zonas industriales, polideportivos, colegios, de administraciones públicas, estaciones de tren, autobuses, campos de futbol, parkings, etc, etc.. Estos tejados se pueden aprovechar por pequeñas y medianas empresas, por ciudadanos, por comunidades energéticas, y aquí, la energía llega directamente a la gente, haciendo participe una parte importante de la población en la producción y la gestión de la energía fomentando el autoconsumo y la energía distribuida.
Es posible, casi por primera vez en la historia, que por primera vez revierta esta revolución tecnológica en la mayoría de la gente y no como hasta ahora solo en unas cuantas compañías. Aquí también vemos que otros países nos llevan mucha ventaja, por ejemplo China acaba de poner en producción 27GW en tejados solares, en 2021 y de cara a 2023, se espera que muchos municipios hayan instalado paneles en 50% de la superficie disponible en edificios gubernamentales, 40% en escuelas y hospitales, 30% en edificios industriales y 20% en hogares rurales. Alemania ya tiene 2 millones de tejados solares, el reino Unido 800 mil, Italia 600 mil , Australia ya se acerca a los 3 millones de viviendas con paneles soalres o California que en 2019 ya superó el primer millón de tejados solares y en el “país del sol”, es decir aquí, vamos con continuas demoras, con balances negativos para el productor, y burocracias y legislaciones inexplicables vamos por 200 mil como máximo.
Es urgente fomentar estas instalaciones de una forma masiva y disruptiva, con una reducción de costes mediante compras al por mayor de las autoridades locales, con ayuda directas de la administración, (¿con fondos procedentes de Europa’?) instalando en todos los tejados y superficies urbanas disponibles posibles. Esta instalación de energía solar además tendría beneficios en la generación de empleo, sobre todo pequeñas y medianas empresas, bajaría el precio de la luz para los consumidores, disminuiría las emisiones de CO2 y la dependencia energética.
El PNIEC habla de 39 GW fotovoltaicos para el 2030, cuando ya existen unos 17GW. Es decir, faltan unos 22 GW hasta el 2030. En este informe se proponen soluciones para estos 22 GW de forma que se pueden escoger entre las soluciones ofrecidas de menor impacto ambiental, máximo beneficio para la sociedad y menor coste económico. El desarrollo en los últimos años de las energías renovables ha tenido un fuerte impacto en paisajes, en la biodiversidad y en cientos de comunidades que ha generado un importante rechazo hacia estas tecnologías a pesar de que son claves para la descarbonización de la economía y para poder llegar al cada vez mas lejano objetivo de no aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero. La población debe de ser consultada y tenida en cuanta sobre todo si se transforman sus paisajes o sus modos de vida.
Por otra parte, se ha comprobado que algunas CCAA están llevando el peso de toda la transición energética (curiosamente las mismas que antes tenían las centrales mas contaminantes), de esta forma se permite que CCAA como Cataluña, País Vasco o Madrid puedan empezar a sumir sus responsabilidades respecto a la producción de electricidad. Finalmente hay que recordar que un mayor desarrollo de fotovoltaica permitirá que los proyectos eólicos más cuestionados por la sociedad y los de mayor impacto ambiental y sobre la biodiversidad no fueran realizados.
Este informe se puede resumir con el hashtag #renovablesasiSI y refleja una formula ganadora que debe de ser apoyada masivamente por el gobierno de la nación y las comunidades autónomas para salvaguardar otros territorios, donde todo el mundo se beneficia, los ciudadanos participando de esta revolución solar mediante comunidades energéticas o en sus propios tejados, los ecosistemas, los paisajes, la biodiversidad, las zonas agrarias y forestales donde el impacto sería mínimo. ¿Por qué nos empeñamos en seguir ocupando zonas agrarias o forestales o de la red natura? Los datos son inapelables. Iniciemos el camino de las renovables sostenibles. Ganamos todos.