El PSOE y el ‘síndrome de Mariló Montero’. Reflexiones sobre el municipalismo socialista
Carlos Javier Bugallo Salomón
Doctor por la Universitat de València
El ejemplo de la periodista Mariló Montero ha servido para ilustrarnos dos verdades apodícticas, irrefutables. Una, que se puede ser un mal profesional sin que ello tenga consecuencias practicas -en forma de reproche o despido-, siempre y cuando uno tenga buenos padrinos políticos. Otra, que en un mismo cuerpo u organismo pueden convivir dos ‘almas’ distintas, incluso opuestas.
La segunda lección es la que me interesa comentar aquí. Y viene a cuento porque creo que es un ya un clamor que en el PSOE conviven dos ‘almas’ políticas: una reaccionaria y otra progresista. Sólo los espíritus maniqueos son incapaces de darse cuenta de esta contradicción flagrante, imposible de reconciliar, que se da en el interior del partido socialista español. En Cataluña hemos visto cómo se ha resuelto tal contradicción: con la ruptura y la división. Es esta una ley universal de la dialéctica: las contradicciones que no se superan mediante una síntesis creativa, conllevan el desorden, la entropía y, finalmente, el sometimiento de una fuerza por la otra o la ruptura.
Una última manifestación del espíritu reaccionario que campea a sus aires dentro del PSOE, lo hemos encontrado leyendo la intervención del diputado Francisco Ramos Antón. Aconseja este diputado olvidarnos de determinar democráticamente la política económica de la nación, y limitarnos –resignadamente- a volcar nuestras esperanzas en la política municipal. Y lo hace ni más ni menos que tergiversando las enseñanzas del gran economista Dani Rodrik, que si bien enseña que la globalización está reñida con la democracia, no aconseja olvidarnos de esta última, sino... LIMITAR EL ALCANCE DE LA GLOBALIZACIÓN.
Hubo un tiempo en que desde el PSOE se aleccionaba a los trabajadores y a los sindicatos a pelear por convenios más justos, pero dejando la política nacional a los partidos políticos. Ahora se nos dice que peleemos por llevar la democracia a los ayuntamientos, pero que nos olvidemos de hacer lo mismo en las Cortes Generales; ya se encargarán el PSOE y sus compinches del IBEX 35 de ello. Tomamos nota.