Municipalismo y democracia
Carlos Javier Bugallo Salomón
Doctor por la Universitat de València
Saludo con entusiasmo el nuevo tema de Debate que nos propone Público.es, muy necesario de cara a los próximos comicios del mes de Mayo.
Está claro que Jordi Borja propone en su Ponencia, como ‘instrumento’ esencial de la ‘nueva política’ en ciernes, una renovación y mejoramiento de nuestra democracia actual, objetivo al que el municipalismo puede contribuir decisivamente. Quien conoce la Historia sabe que esto último es verdad. Las ciudades han sido, desde muy antiguo, focos constantes de innovaciones, tanto políticas como culturales. En la Edad Media, por ejemplo, se decía ‘que el aire de la ciudad lo hace a uno libre’, y fue en las comunas italianas del Renacimiento donde florecieron la cultura republicana y las nuevas formas de democracia directa. También las Universidades y la Banca Pública fueron un invento municipal medieval. Así pues, no despreciemos lo que la política local pueda aportar.
Permítaseme, antes de continuar, un inciso. Lo que convierte la decadencia política del PSOE en una auténtica tragedia, y no sólo un fenómeno coyuntural, es que además de ser ya la tercera fuerza política, parece que está en franca retirada en los grandes núcleos urbanos y encuentra su reservorio de votos en las zonas rurales. Si estoy en lo cierto, esta sería una constatación empírica de enorme preocupación para cualquier partido político.
Retomando mi hilo argumental, me gustaría destacar que si los municipios, comunas o ciudades tienen esta capacidad innovadora no es por casualidad, sino precisamente por la proximidad e intensidad de los contactos humanos que permite la escala razonable –en la mayoría de los casos- de la administración local. En otras palabras, es la cercanía y permeabilidad del gobierno local con respecto a las iniciativas y demandas de una sociedad civil amplia y diversificada lo que hace de él un laboratorio permanente de innovación política.
Para finalizar, decir que hace pocas semanas terminé de escribir un documento donde expongo, según mi parecer, por dónde deben encaminarse las propuestas de una democracia participativa, y cuáles son las virtualidades y límites de tal propuesta. Lo adjunto como archivo aparte para que sirva de contribución a la cuestión del municipalismo y la democracia, que es el tema que parece que más preocupa a Jordi Borja -y reconozco que a mí mismo.