Municipalismo y planificación
Carlos Javier Bugallo Salomón
Doctor por la Universitat de València
No hace mucho tuve la ocasión de ver en la televisión al economista y tertuliano José Carlos Díez, y escuchar cómo le espetaba a Juan Carlos Monedero que el Estado debe abstenerse de planificar. Como sin duda sabrá todo estudiante de ciencias políticas, la formulación de políticas públicas aprobadas en las asambleas legislativas (centrales o subcentrales) normalmente se ve acompañada, en su implementación por parte de las administraciones públicas, de diferentes PLANES DE ACTUACIÓN. De manera que la afirmación de este inefable e histriónico economista no sólo revela su supina ignorancia de cómo trabaja el Estado, sino también el carácter doctrinario de su ideología. Este personaje parece una versión moderna de aquellas “Preciosas ridículas” que tan bien retratara Molière.
Además de esto, no son muchas las personas que saben o tienen en cuenta que la actividad planificadora es una innovación política que nació en las ciudades, y en la forma de planificación urbana; aparece ya en las civilizaciones antiguas, pero cobra particular relevancia en la época contemporánea debido a la revolución industrial y a las subsiguientes innovaciones técnicas en el campo de las comunicaciones, que traerán consigo congestión, suburbios, especulación inmobiliaria, insalubridad y fealdad paisajística, entre otras cosas. La planificación urbana se impuso como reacción a estos desagradables hechos y con el objetivo de erradicarlos, pero no de forma aislada sino en todos sus aspectos. De ahí el uso de la planificación unificada de toda el área metropolitana.
Es por ello que deseo atraer la atención de los lectores sobre esta cuestión, pues considero que la planificación debe ser, junto con la ‘democracia participativa’, un instrumento esencial del ‘nuevo’ municipalismo. Pero como yo no soy urbanista, me limito a aportar un documento que he escrito sobre la planificación económica, tema este que ha suscitado numerosos debates y que podrá ayudar, creo yo, a la problemática de la planificación urbana.