Política seria al servicio del nuevo municipalismo
Carlos Javier Bugallo Salomón
Doctor por la Universitat de València
En mi anterior contribución al Debate, referida al tema de los servicios públicos, quise hacer hincapié en que no sólo el liberalismo económico (tanto de derechas como de izquierda) es un enemigo declarado de los servicios públicos, sino también, y quizás en mayor medida, la rutina, la mediocridad y la corrupción en la gestión de esos servicios.
Quiero ahora aportar unas reflexiones adicionales en torno a un servicio público que cada vez tiene más predicamento, y que servirá para ilustrar y ampliar lo dicho. Me refiero a la propuesta de crear una Banca Pública, que ya no es sólo una propuesta nacional, sino que, como nos revela el caso de Andalucía, lo es también autonómica.
En primer lugar se ha constatado que la idea ha sido muy bien acogida por todas las fuerzas progresistas españolas. Primero fue defendida, a través de la Plataforma por la Banca Pública, por compañeros de Attac y de Izquierda Unida; luego, fue planteada por Vicenç Navarro y Juan Torres en el documento económico para Podemos; incluso el líder de Izquierda Socialista, José Antonio Pérez Tapia, la ha apoyado públicamente.
Pero si la idea ha prendido con tanta rapidez no se debe únicamente a lo razonable de la misma, y a su indudable utilidad, sino también por el trabajo infatigable que desde la Plataforma por la Banca Pública hemos realizado para defenderla y justificarla. Aquí no ha habido improvisación ni amateurismo.
Me explico. Cuando hace pocas semanas se puso en contacto conmigo el grupo político de Compromís, y para conocer de primera mano las ideas de la Plataforma sobre este tema, tuve la ocasión de proporcionarle al diputado nacional Joan Baldoví -y luego a su asesor económico Paco Simó-, los siguientes documentos elaborados por miembros de la Plataforma: 1) borrador de los estatutos de una futura Banca Pública elaborado por José Santos Pulido, inspector retirado del Banco de España; 2) catálogo de las ayudas públicas recibidas por la banca privada, elaborado por Carlos Mato; 3) cuestionario de seguimiento de los avatares seguidos por Bankia, elaborado por mi amigo Juan Sotres (antiguo consejero de Caja Madrid); 4) dos documentos elaborados por mí, sobre la historia de las Cajas de Ahorro españolas y de la Banca Pública. Me satisface poder hacer público que, pocos días después, desde el grupo político de Compromís me informaron que habían aprobado apoyar la creación de una Banca Pública en el País Valenciano, aunque el modelo lo decidirían ellos.
En fin, quiero concluir con el que es mi grito de guerra particular:
El tiempo de los discursos se ha acabado: empieza el de los programas y el de la acción.
Más intervenciones
Un discurso urbano para la ciudad
El tema propuesto en el Foro Público es una buena oportunidad para aproximarnos a una serie de aspectos que sobrevuelan por nuestras ciudades pero que en rara ocasión terminan por asentarse en lo concreto. Las sugerencias que encontramos en el texto inicial de Jordi Borja, son suficientes como para encontrar caminos y bifurcaciones que enriquezcan el debate, aproximaciones desde múltiples enfoques y puntos de vista para abarcar, posiblemente, lo inabarcable.
Municipalismo y Servicios Públicos
Remito un nuevo documento donde hablo de los servicios públicos, tema este que debería ser central en todo discurso progresista.
Elecciones municipales y política en mayúsculas
Uno de los tópicos que más recurrentemente se escuchan cuando se habla de política municipal es que en este ámbito las grandes líneas ideológicas y programáticas son irrelevantes, puesto que se trataría de ejercer el gobierno local desde la perspectiva de la “gestión” como elemento característico de actuación.
La planificación urbana, eje central de la nueva política municipalista
Plantea Borja (2015), en la ponencia que da pie a este debate, que “el contenido específico de la “nueva política” es la participación, la iniciativa popular, la movilización social” (parr. 10). No cabe duda de que esto es cierto, nadie puede negarlo, pero siendo este conjunto de actuaciones «necesarias» para caracterizar esa nueva política que empieza a prefigurarse en los estertores del Régimen del 78, por sí solas no son «suficientes».
Siberia a nuestros pies
En Memorias de la casa muerta Dostoieviski pinta un fresco de Siberia que genera perplejidad: un lugar maravilloso en el que vivir si se sabe entender el sentido de la vida. La ironía sirve de frontispicio para un relato sórdido de un lugar donde solo es posible sobrevivir.
Municipalismo y planificación
No hace mucho tuve la ocasión de ver en la televisión al economista y tertuliano José Carlos Díez, y escuchar cómo le espetaba a Juan Carlos Monedero que el Estado debe abstenerse de planificar. Como sin duda sabrá todo estudiante de ciencias políticas, la formulación de políticas públicas aprobadas en las asambleas legislativas (centrales o subcentrales) normalmente se ve acompañada, en su implementación por parte de las administraciones públicas, de diferentes PLANES DE ACTUACIÓN. De manera que la afirmación de este inefable e histriónico economista no sólo revela su supina ignorancia de cómo trabaja el Estado, sino también el carácter doctrinario de su ideología. Este personaje parece una versión moderna de aquellas “Preciosas ridículas” que tan bien retratara Molière.
Ni asunto doméstico, ni grandes ventajas comparativas
Coincido con mis colegas en que éste es el momento de pensar la política desde otros márgenes, de recuperar la democracia y la vocación cívica. Sin embargo, las instituciones tradicionales y las nuevas formas de hacer política deben convivir al menos por el momento, mientras se diseña un modelo de democracia participativa, que sea sustancialmente, y no “retóricamente”, diferente.
La nueva política en el poder local. Ilusión sin ilusionismo
Tras un largo periodo de movilizaciones sociales, como no se había visto en la historia reciente de nuestro país, llega un ciclo electoral en el que iniciativas políticas novedosas parecen dar cauce a los anhelos de cambio de buena parte de la ciudadanía. Tras décadas de desafección política y desencanto, de acudir a las urnas con la "pinza en la nariz", llega la sonrisa y la alegría de seguir avanzando en los cambios que hagan de nuestro país y de nuestras ciudades lugares dignos en los que vivir.
El PSOE y el ‘síndrome de Mariló Montero’. Reflexiones sobre el municipalismo socialista
El ejemplo de la periodista Mariló Montero ha servido para ilustrarnos dos verdades apodícticas, irrefutables. Una, que se puede ser un mal profesional sin que ello tenga consecuencias practicas -en forma de reproche o despido-, siempre y cuando uno tenga buenos padrinos políticos. Otra, que en un mismo cuerpo u organismo pueden convivir dos ‘almas’ distintas, incluso opuestas.
Más espacio político para la democracia local
El conocido trilema de Rodrik, que propone la incompatibilidad de globalización, democracia y soberanía nacional, deja una “salida” para la democracia y su profundización en el ámbito y en el espacio político local.
Resistir es perder (contextos y respuestas)
Nadie duda de la importancia de las elecciones municipales en el ciclo histórico-político que estamos por vivir. La analogía (o el deseo) de reeditar en otro espacio-tiempo las municipales del 31 nace de la necesidad de ser capaces de lograr un punto de inflexión que reescriba el guión de lo establecido. El contexto general y en mayor o menor medida el contexto local, así lo demandan.
Municipalismo y federalismo fiscal
Si en mi primera intervención he hablado de los aspectos políticos del ‘nuevo’ municipalismo, ahora me gustaría hacerlo sobre los aspectos económicos. Pero lo haré desde una perspectiva muy concreta y parcial: el del federalismo fiscal, que es una disciplina que forma parte de la Economía del Sector Público.
Las elecciones más importantes
Las ciudades, en oposición a los estados, han sido las verdaderas vertebradoras de la idea de Europa y son las responsables de mantener aún vivo el pulso de su identidad. La cultura, el comercio o la generación de ideas se crean y trasmiten desde las urbes. Las ciudades tienen un impulso propio, una dinámica, que las hace difícilmente controlables desde el poder, desde el poder de los estados.
Municipalismo y democracia
Saludo con entusiasmo el nuevo tema de Debate que nos propone Público.es, muy necesario de cara a los próximos comicios del mes de Mayo.
Sociólogo
Tres retos ante las municipales
Al leer el texto de Jordi Borja la primera sensación que uno tiene es ¿Cómo tanto y de tanto calado, en tan poco? Superado el primer impulso de ser un “palmero” de la contribución de Jordi, paso a anotar algunas pinceladas que me parecen especialmente relevantes. Quizás teñidas con una visión demasiado madrileña, pero no por ello menos universal.
¿Quieres participar en este debate?
Ve al apartado 'Cómo participar' y revisa los pasos necesarios para poder intervenir en los debates abiertos.