¿Qué oportunidades para el cambio en España, y qué límites?
Dolors Comas
Catedrática de antropología social de la Universidad Rovira i Virgili y presidenta de la Fundación Nous Horitzons
Si Rajoy no deja de ser presidente del gobierno en España después de las elecciones del 20-D, no hay cambios por mucho que se fragmente el mapa político y entren en escena nuevos partidos como Ciudadanos o como Podemos. Si el PP gobierna en coalición con Ciudadanos, tampoco hay cambios y si lo hace el PSOE (con Ciudadanos o sin ellos) me temo que tampoco. Claro que hay un aspecto elemental que se plantea en este debate y es la naturaleza de los cambios, porque algunos contribuyen a reproducir el mismo sistema político, mientras que hay cambios que inciden en la modificación del sistema político.
El sistema electoral conduce a una reproducción del bipartidismo, aunque sea con las muletas de otros partidos. Pero esto no es una novedad. Tanto el PSOE como el PP se han apoyado para gobernar en los partidos nacionalistas cuando no han contado con la mayoría absoluta. Después del 20-D puede que se apoyen en otros partidos, dadas las transformaciones de la geografía electoral.
Vivimos una situación en que los ciudadanos experimentan desesperanza, ansiedad, inconformismo e indignación con el estado actual de las cosas. La crisis económica ha sido aprovechada por los gobiernos de derechas (del Estado y de las Comunidades Autónomas) para efectuar cambios importantes en las políticas, y estos sí que están afectando al sistema directamente aunque no modifiquen los mecanismos de poder.
El Partido Popular ha llevado a cabo, en nombre de la Constitución, un verdadero proceso deconstituyente: recortes de derechos y libertades con la ley mordaza, cambios en la reforma laboral, impulso de las privatizaciones, ataques a los derechos de las mujeres, recentralización, aniquilación de la ley de la dependencia, privilegios para los sectores financieros, rescate de la banca privada con dinero público y abandono del necesario rescate ciudadano...
Lamentablemente el PSOE inició este camino con sus políticas económicas liberales, su sumisión a los dictados del austericismo liderado por Angela Merckel y un cambio-exprés de la ‘sagrada’ Constitución para prohibir el endeudamiento público. Todo ello aliñado con los casos de corrupción que han ido saliendo a la luz pública y con la exhibición de la falta de independencia de las instituciones reguladoras y los organismos judiciales, subordinados a la lógica del gobierno.
Las fisuras y agujeros del sistema político español han dejado al descubierto sus insuficiencias y podredumbre. No es extraño que mucha gente aspire a que las cosas cambien, pero este deseo de cambio se proyecta hacia actores múltiples dispersándose en el camino. Parece que Podemos ha perdido fuelle y que Ciudadanos lo ha ido ganando. El primero aspira a cambios sistémicos, el segundo no pero ofrece una imagen amable y moderna respecto a quienes han detentado el poder hasta hoy. El crecimiento del independentismo en Cataluña no es ajeno tampoco a este deseo de cambio, expresado en forma de ruptura con la España negra que el PP representa. Síntomas todos ellos de que la sociedad aspira a cambios, aunque la diáspora con que se traducen políticamente bien puede conducir a que nada cambie, o que cambie tan poco que se limite a un puro maquillaje.
Solo tres breves apuntes en relación a los cambios y a los sujetos políticos que los pueden liderar, apuntando sus posibilidades y limitaciones.
Los procesos de confluencia han permitido generar cambios de gobierno en ciudades españolas, algunas de ellas tan relevantes como Barcelona, Madrid, Zaragoza, Valencia, Cádiz, A Coruña, Pamplona, Santiago o Badalona. Ofrecen un ejemplo interesante de sumar movimientos sociales y partidos políticos que no siempre se ha podido traducir en candidaturas equivalentes en elecciones autonómicas o en las propias elecciones generales en que el pacto entre Izquierda Unida y Podemos no ha sido posible. Mala noticia frente a la elevada valoración que hace mucha gente de la unidad.
Constatamos además que en muchas ocasiones las confluencias no son una suma, sino que algunos de los actores intentan arrebatar los lugares que ocupaban los partidos de izquierdas, se asocien con ellos o no. Se pierde así la oportunidad de construir nuevos sujetos políticos que agreguen la experiencia y la innovación.
El descrédito de los partidos políticos ha hecho posible este “quítate tú que me pongo yo” y ha logrado, injustamente a mi entender, desbancar de los primeros lugares de las candidaturas a personas con trayectoria política interesante para situar a personas desconocidas que, a pesar de su valía, no siempre tienen la capacidad de atraer la confianza ciudadana. Que el hecho de haber participado en la política sea un pecado es el pecado actual de las nuevas confluencias, pues contribuye a degradar la política al no hacer distinciones entre sus participantes.
Y como todo es relativo, dentro de unos pocos años los protagonistas de estas confluencias y que han llegado o llegarán a instituciones (ayuntamientos, parlamentos autonómicos, Congreso, Senado) ya serán políticos en ejercicio y legítimamente muchos de ellos aspirarán a continuar la labor iniciada. Estas nuevas confluencias han de aprender además a ser mucho más transparentes en su toma de decisiones: en un partido se conoce al menos quiénes las toman y como se toman.
Otro aspecto a tener en cuenta es el papel de las mujeres en los cambios. ¿O es que se pretende cambiar tantas y tantas cosas pero no el rol secundario que se atribuye a las mujeres? Parece que la presencia de las mujeres está más normalizada en las nuevas candidaturas de confluencia, con figuras relevantes en las alcaldías como Manuela Carmena o Ada Colau. Pero se observa en Podemos la dificultad de incorporar mujeres a sus estructuras organizativas y de encajar las demandas del feminismo.
El relato que confronta el ‘nosotros’ con la ‘casta’ convierte en potentes las propuestas contra la corrupción, contra las inercias constitucionales, contra la especulación y el poder arbitrario, pero no tanto las luchas contra las desigualdades de género, o las basadas en la orientación sexual o el origen.
Cuando el eje del discurso es la lucha entre los de arriba y los de abajo, determinados temas devienen secundarios necesariamente. Como señala Kerman Calvo en un artículo publicado en Agenda Pública, Podemos no ha conseguido articular el feminismo de forma transversal en su discurso social, a pesar de la pedagogía y trabajo interno que se está haciendo. Y esto se traduce en la percepción de sus votantes potenciales.
Según los datos de intención directa de voto de julio de 2015 (barómetro del CIS), el 15,3% de hombres está decidido a votar Podemos, frente a un 10% de mujeres, y en el barómetro de octubre de 2014 se reproducía la misma tendencia con una intención de voto más elevada: un 20% y un 15% respectivamente. Ningún otro partido presenta una diferencia tan remarcable. La conclusión es que las desigualdades entre hombres y mujeres continúan persistiendo, también en la nueva política.
Avanzar hacia una sociedad más justa y democrática solo se puede hacer con la participación plena de las mujeres, no sin ellas. No hay cambios significativos posibles si no se asume esta dimensión, que supone transformar la sociedad desde el reconocimiento y aportaciones de las mujeres.
El tercer aspecto al que me quería referir es a la situación de Cataluña. Distintos partidos están planteando cambios en la Constitución, y es inevitable tener en cuenta el conflicto que representa la elevada presencia del independentismo en Cataluña y la aún mayor presencia de catalanes que sin ser independentistas no se conforman con que continúe un estado de cosas que amputa las aspiraciones de autogobierno y relega la lengua y cultura catalanas a un estado secundario en reconocimiento y protección.
No es pertinente en este debate entrar en la coyuntura política que hoy se vive en Cataluña después del órdago lanzado con el anuncio de iniciar el proceso de desconexión con España. Sí quiero señalar que no hay solución de este conflicto si desde el gobierno español y las estructuras del estado se impide hacer un referéndum en que los catalanes expresen lisa y llanamente sus aspiraciones de futuro. Es la única salida existente hoy para desbloquear las graves consecuencias de la sentencia del Tribunal Constitucional del 2010, que arrebató la soberanía de todo un pueblo y deslegitimó al Parlamento de Cataluña, al Congreso de Diputados y al referéndum posterior.
Las soluciones que plantean el PSOE o Ciudadanos, basadas en pactos por arriba y reformando la Constitución sin antes haber hecho un referéndum en Cataluña, no son solución porque vuelven a tratar al pueblo catalán como un menor que no puede decidir por sí mismo. Un referéndum obliga al gobierno del Estado a poner sobre la mesa propuestas creíbles para conseguir un mejor encaje para Cataluña.
Y puestos a hacer predicciones, es muy posible que con un gobierno diferente el resultado no sería el triunfo de la independencia sino un encaje diferente de Cataluña como nación. El solo hecho de que el gobierno español impulsase un referéndum mostraría ya una comprensión de la situación en Cataluña inédita hasta el día de hoy y una voluntad de negociar que mucha gente valoraría, porque sería un síntoma de un verdadero cambio.
Más intervenciones
Confluencias y remontada
De acuerdo a las últimas encuestas, las candidaturas de confluencia articuladas por Podemos en Catalunya, Galiza y País Valencià han supuesto el paso de Pablo Iglesias a tercer presidenciable, desbancando a Albert Rivera y situándose en el empate técnico con Pedro Sánchez. Por más que tardase en cuajar, el complicado proceso de negociaciones que siguió a las elecciones catalanas ha comenzado a dar sus frutos y en cosa de un mes Podemos se ha situado en condiciones de dar la vuelta al marcador. Es lo que las redes sociales identifican con el hashtag #remontada.
De acuerdo con Carlos Huerga
Cuando Carlos Huerga afirma que «Una sociedad civil crítica, exigente y empoderada es un elemento básico de una democracia sana», está diciendo una verdad como un templo.
20D: El imprescindible relato emocional de un estado plurinacional
El debate sobre cuál es el mejor modelo de estado es sin duda político y jurídico, pero también emocional. Mientras el centralismo y el independentismo han sabido construir relatos emotivos con capacidad de empatizar y movilizar, la propuesta plurinacional ha transmitido poco, de forma plana, técnica y, a menudo, con actitud acomplejada. El 20D quizás está empezando a cambiar eso.
De acuerdo con Carlos Huerga
Cuando Carlos Huerga afirma que «Una sociedad civil crítica, exigente y empoderada es un elemento básico de una democracia sana», está diciendo una verdad como un templo.
El cambio desde el patriarcado, no es cambio
Las elecciones del 20D no serán las del cambio real. El nulo cuestionamiento del sistema patriarcal por parte de las fuerzas que representan el “cambio” supondrá el mantenimiento de un modelo de relaciones jerarquizado en el que los hombres, por el mero hecho de serlo, son situados en la parte superior (economía, poder, decisión) y las mujeres seguimos en la zona de la subordinación.
Un cambio necesario y posible
El 20D no es solo una oportunidad, sino una necesidad, una obligación de los ciudadanos de forzar un cambio con su voto, aunque solo sea por higiene, para poder tirar a la basura tanta miseria, mediocridad, mentiras y corrupción como se han ido amontonando en este país en estos largos años, hasta rebosar con los últimos gobiernos del PP.
El 20D y el cambio, visto desde Europa
Es importante recordar que desde un punto de vista europeo, el debate del cambio en España en torno al 20D, tanto ideológicamente (¿qué cambio?) como estratégicamente (¿quién y cómo?) es ilusionante, a pesar del difícil marco del « Diktat » a Tsipras del 13 de julio. Tanto el 15M, como su mutación en mareas temáticas multicolores o la aparición posterior de Podemos y de las plataformas ciudadanas que conquistaron a ciudades centrales, han atraído sobre España las miradas de las fuerzas transformadoras de todo un continente.
Experiencias del Cambio, para afrontar el Cambio
Tras siete años de crisis económica y una política que ha castigado a las clases populares con la excusa de que han vivido por encima de sus posibilidades, nos enfrentamos al 20D, momento en el que la ciudadanía tiene la oportunidad de validar esta gestión o traer un cambio.
El cambio y el proyecto de futuro de la izquierda para España
El cambio pasa porque la izquierda tenga un proyecto de futuro para España que implique una transformación profunda –económica, política y social- que sea creíble para una mayoría de la ciudadanía para que les vote, y factible de realizar desde el poder alcanzado democráticamente.
Saber leer el momento, evitar debates estériles y avanzar en la unidad política, grandes retos
Estando tan cerca unas elecciones generales tan decisivas me sorprenden la dispersión ideológica que este debate manifiesta. Y sin embargo, es a la vez lógico pues representa las dudas que la incertidumbre del resultado y la complejidad de la situación despierta. Es esa contradicción entre el debate ideológico, tan querido por la izquierda, y la necesidad de converger políticamente la que motiva mi intervención.
20D: Consideraciones sencillas sobre unas generales complejas
Las próximas elecciones generales serán un buen termómetro para saber hasta que punto la hegemonía cultural neoliberal, impulsada desde hace décadas por el PP y el PSOE, se resquebraja dando opción a un agente antagónico plural, o si por el contrario se consolida, apoyada en un actor impulsado desde el núcleo del propio sistema, como es el caso de Ciudadanos.
El centro no existe
La celebración de generales el próximo 20 de Diciembre ha contribuido, una vez más, a poner blanco sobre negro un déficit democrático en España, que evidencia la incapacidad de las formaciones políticas para presentarse ante la ciudadanía con programas reales que tengan la voluntad de cumplir y un posicionamiento ideológico firme.
Democracia y transición energética
La imparable irrupción en todo el mundo de un nuevo paradigma energético basado en los avances tecnológicos de las energías renovables y en la ya indiscutible urgencia de frenar el consumo incontrolado de combustibles fósiles, podría coincidir con la excepcional oportunidad para España, dentro de unos días, de una renovación democrática de nuestro sistema político que sea capaz, entre otras muchas cosas, de enfrentarse a la caótica, irracional e insostenible gestión de la demanda y de la producción de energía en nuestro país y tal vez, de abordar una esperanzadora transición energética.
Catedrático emérito de la Universidad Complutense. Presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).
El 20-D: Una oportunidad que se puede malograr
Las próximas elecciones generales están levantando muchas expectativas. Se esperan cambios significativos para acabar con la vieja política que se encuentra muy desprestigiada. En realidad nunca pensé que se podía caer tan bajo. La incompetencia de gran parte de los líderes políticos con capacidad de decisión, así como el bajo nivel cultural, intelectual y de razonamiento que ponen de manifiesto cada vez que hablan son un reflejo de la devaluación que ha sufrido la política en nuestro país y con ello también las instituciones.
Activista de Ecologistas en Acción
Habrá cambio cuando la izquierda vaya en serio
Durante la legislatura del Partido Popular se ha aplicado el mayor ajuste social en tiempos de paz. Se han devaluado los salarios, la reforma laboral abarata y descausaliza el despido, aumenta la precariedad del empleo, se deteriora la sanidad y la educación públicas, hay desahucios masivos y siguen las privatizaciones. La protesta social se ha criminalizado con un duro recorte de libertades ciudadanas.
Hacia una ciudad próspera. Un modelo responsable y sostenible
La llegada de los gobiernos del cambio a los Ayuntamientos de las principales ciudades trajo una ola de ilusión y de esperanza capaz de superar el hastío y el descrédito que desprendía hasta entonces la política institucional. En Madrid, tras más de dos décadas de gobiernos del Partido Popular, la ciudad celebraba a una nueva alcaldesa, Manuela Carmena, cuya victoria reflejaba la necesidad de poner en marcha una política responsable y alternativa a la que se venía aplicando durante los últimos años.
Cambio, recambio y autoritarismo
Pese a que el reloj de la historia carece de manecillas, cabe afirmar que pocas oportunidades de cambio van a poder presentarse a corto y medio plazo si el movimiento popular no logra el cambio democrático que demanda hoy la inmensa mayoría de la sociedad española. Porque entre las próximas urnas del 20 de diciembre y las que se abran posteriormente, tras la inevitable convocatoria anticipada de elecciones, la nueva legislatura será la más breve desde hace cuarenta años.
Mientras llega el 20D
Las elecciones del 20D cerrarán el ciclo de movilizaciones y protestas inaugurado por el 15M y expresarán su capacidad de representación política. A partir de esa fecha se abre otro escenario social y político, novedoso porque parece aventurarse que por primera vez desde la transición política, el gobierno del país descansará, necesariamente, sobre una coalición de partidos. Y también porque la emergencia de nuevas fuerzas y la desaparición o minorización de otras puede crear una nueva dinámica política.
El 20-D empieza todo. Cambiar para vivir sin miedo
Las fuerzas del cambio se encuentran ante la misma tesitura que Daniel Lefebvre, el director de la escuela infantil en un barrio marginal de un pueblo francés devastado por la crisis, la rapiña capitalista, la ineficiente rutina de los viejos sindicatos y partidos políticos, y el abandono distante de las instituciones políticas diseñadas para contener el conflicto social y no para solventar los problemas de las gentes.
El cambio será feminista, o no será
No puedo estar más de acuerdo con los elementos que las ponencias anteriores han enumerado como parte imprescindible del cambio del sistema político y del sistema económico y social. Y sin embargo, si consiguiéramos construir un cambio con todos esos elementos, sin tener en cuenta el feminismo ciertas cosas no cambiarían nada para la mitad de la población.
20 D. Mancharse las manos o decir No
Sin duda el 20D es una oportunidad de cambio; prefiero, sin embargo, hablar de una necesidad de cambio. Lo que está en juego es cerrar en falso la actual crisis o llevar a la práctica la potencialidad de ruptura y la esperanza de un cambio radical que, tras el 15M y las Mareas, surgió con la irrupción de Podemos en las Elecciones Europeas. Recomposición del régimen del 78 o ruptura e inicio de un Proceso (o procesos) Constituyente.
Hablemos de educación y cultura
Me alegra muchísimo comprobar cómo estamos de acuerdo en que lo esencial del cambio ha de ser, tanto una trasformación de las relaciones entre las personas (en la familia, la economía y el Estado) como entre las personas y la Naturaleza.
Una oportunidad para la gente
La principal responsabilidad de las organizaciones y de la gente de izquierdas es crear las condiciones para derrotar al PP. Cuatro años más de gobierno “popular” no solo profundizarán en la inequidad de sus políticas, sino que harán que muchas de sus contrarreformas sean irreversibles. Una mayoría conservadora nos abocará irremediablemente a una segunda transición bajo su liderazgo. Vistas las encuestas, todo indica que el objetivo de vencer será difícil, pero no imposible. A pesar de los errores cometidos hasta el momento, aún hay un margen para ganar.
Construir la alternativa: el cambio empieza ya mismo
Todas las intervenciones hasta ahora obvian un hecho fundamental: todos los males que acucian al ser humano –pobreza extrema derivada de desigualdades, guerras, falta de perspectivas y de libertad- tienen su origen en una estructura llamada Capitalismo que no es solo organizativa –política y económica- sino ante todo de valores y también cultural. Por lo tanto, todas las propuestas que acepten este marco organizativo y se muevan en él no supondrán un cambio sustancial, ya que la lógica misma del Capitalismo conlleva esos males.
Hablemos de educación y cultura
Me alegra muchísimo comprobar cómo estamos de acuerdo en que lo esencial que debe representar el cambio ha de ser, tanto una trasformación de las relaciones entre las personas (en la familia, la economía y el Estado) como entre las personas y la Naturaleza.
La segunda transición
El problema de fondo que está en el debate propuesto por Espacio Público se sitúa en el contenido real de la etapa política actual y la perspectiva probable. De la respuesta que demos dependerá, en medida importante, el papel de las fuerzas de cambio en general, y el de la izquierda transformadora, en particular.
¿“Cambio" regeneracionista o destituyente?
Por fin, después de un largo período de alternancia en el gobierno de partidos que han sido fieles cumplidores del triple “consenso” (sobre el pasado, el presente y el futuro) que sentó las bases del régimen del 78, así como de las reglas del juego que se fueron estableciendo luego en el marco de la eurozona y del brusco final del “capitalismo popular” a partir de 2008, las próximas elecciones generales anuncian la entrada en una nueva fase en la que las mayorías absolutas y el bipartidismo parecen tocar a su fin.
Ganar la batalla por el significante Constitución
"Nosotros el pueblo...", ese es el simbólico comienzo de la Constitución de los Estados Unidos de América de 1787. Ese inicio no es solo un formalismo, es una apuesta política concreta por un modelo jurídico determinado; la soberanía constitucional reside en el pueblo.
Revertir la expropiación de soberanía, nuestra tarea fundamental como pueblo
Los resultados electorales del 27S en Cataluña y el curso posterior de los acontecimientos han puesto de relieve que la crisis del régimen del 78 es más seria y profunda de lo que podía imaginarse. Para decirlo de forma sumaria: para una buena parte de la sociedad catalana se ha quebrado esa relación de confianza en el Estado español que se había establecido con el Estatuto de Autonomía. Confianza en que las relaciones de provecho mutuo -que son inherentes a cualquier fórmula de agregación humana-, eran perfectamente compatibles con el respeto a las singularidades culturales y a las aspiraciones de autogobierno tan intensamente vividas en esta sociedad.
Una visión desde la ecología política
Meses antes del 15M ya estábamos pensando en la necesidad de cambio, en la necesidad de dar un volantazo que cambiara el rumbo y nos sacara de la profunda crisis política en la que había caído el sistema del 78. Cuando presentamos el proyecto EQUO aquel 24 de septiembre de 2010 no imaginábamos que meses más tarde nuestras sospechas se verían confirmadas.
¿A cómo está el cambio?
Sí, se nota la cercanía de las elecciones que, como se dice, serán decisivas. Y se nota en particular en la elección del passepartout por antonomasia que en la jerga política representa la palabra «cambio». Este ya nos sirvió en la coyuntura de 1982 –sobre todo al PSOE de González y Guerra, claro–.
¿Cambio sin oportunidad?
Empecemos por un poco de historia. El lema de la campaña del PSOE en el 82 fue “Por el cambio”. Lo curioso es que en realidad en términos estructurales –económicos y políticos- el cambio se había producido ya, en el lustro anterior. La retórica del cambio operó entonces como un condensador de las opciones más centradas, y la oportunidad fue vista como al alcance de la mano, pues podía venir apoyada en una mayoría suficiente de los socialdemócratas de Felipe González, que resultó ser finalmente aplastante debido a que atrajo las expectativas razonables de todos los que podían aspirar a mantener o mejorar el estatus quo. Ello era así porque la invocación al cambio se hacía en un momento en el que el ciclo político y económico se estaba cerrando.
El cambio también se debe notar en las campañas electorales
En las próximas elecciones del 20-D seremos testigos por enésima vez de la peor clase de agitación política, esa que la ciudadanía denomina ‘politiquería’. Los estadounidenses, que gozan de una dilatada tradición democrática, hablan con sarcasmo de las campañas electorales diciendo que son el tiempo del ‘pressing the flesh’ (‘oprimir la carne’, cuando se estrechan manos) y del ‘kissing babies’ (cuando se besan niños).
Seguir desmontando la falsa historia
Si alguien ha simbolizado la palabra “régimen” en Europa fue Giulio Andreotti: presidente y primer ministro democristiano de Italia durante múltiples legislaturas. Fue capaz de armar un régimen diseñado para resistir las ofensivas del movimiento obrero, para mantener fuera del gobierno al principal partido comunista de occidente (aunque este estuviese dispuesto a hacer todo tipo de concesiones porque lo dejasen participar) y para diseñar un Estado-plan que respondiese a las necesidades del capital por encima de cualquier coyuntura. Este turbio y fascinante personaje, apodado “Il Divo”, experto en moverse en las clocas del poder, dijo una vez una frase que resumía su filosofía política de forma magistral: “el poder desgasta, sobre todo a los que no tienen”.
Un ojo en el muro
Aunque probablemente su estrategia no esté tan elaborada, el poder intuye que su baza consiste en esparcir ese espíritu perdedor que nos deja cautivos y desarmados antes de la batalla.
Por un keynesianismo democrático
Fue Keynes, y no Marx, quien afirmó lo siguiente: «…los economistas son los depositarios no de la civilización, sino de la posibilidad de la civilización». Con ello estaba reconociendo el importante papel que las reglas y las dinámicas económicas juegan en los destinos humanos..., y también lo poco que confiaba en el libre juego de los mercados.
Los cambios, en el alero
Toda convocatoria de elecciones ofrece oportunidades de cambio. Quizás el ejemplo más destacable sea el del PSOE que, en octubre de 1982, obtuvo un espectacular resultado precisamente bajo la bandera del cambio.
Nuestro pueblo tiene derecho a volver a sonreír
Desde Podemos hemos lanzado la iniciativa de los Carteros y Carteras de la Ruta del cambio. Creemos que como formación política debemos servir como una herramienta de empoderamiento popular y ciudadano y que la mejor campaña es la que hace la gente. Hemos llamado a la gente que quiere cambio a convertirse en protagonista dirigiéndose en primera persona a su entorno más cercano para explicarle porque quieren un cambio e invitándoles a participar. Cuando recibí la invitación para participar en este espacio de debate creí que la mejor manera de hacerlo era publicando una de mis cartas.
El 20-D en España tenemos una cita con la historia
Son tantas las incógnitas, los desafíos y las esperanzas que están en juego en las elecciones generales del próximo 20 de diciembre que los resultados marcarán el curso de la historia de España de forma decisiva. Ello me lleva a aportar, por si interesa, mi visión del asunto.
Cambio, capitalismo y centralidad
El objeto de las líneas que siguen es reflexionar sobre dos aspectos, en mi opinión decisivos, a la hora de enfrentar la salida a la crisis económica.
Primero, cambio de procedimientos; luego, cambio en los fines
Decía Antonio Gramsci que ‘la verdad es revolucionaria’, aunque lo mismo se puede decir de la democracia; en esto estoy completamente de acuerdo con el profesor Vicenç Navarro.
Sociólogo
El azar y la necesidad
Nadie puede negar que vivimos en una época de incertidumbres apasionante. De la misma forma que nos damos cuenta que no estamos acostumbrados a gestionar la incertidumbre, mil veces se dan por cerrados procesos que se vuelven a reabrir y de alguna manera es por el miedo a la duda que se cierne tanto en la sociedad y por ende en los actores políticos y sociales.
Real oportunidad de cambio "real" en las elecciones del 20 de diciembre de 2015
Disculpen tanto “real”. A veces es conveniente remachar. Los que vivimos durante, y luchamos contra, la dictadura franquista habíamos vivido hasta hoy dos oportunidades de cambio real: las primeras elecciones de 1977 y las de 1982 tras la frustrada intentona golpista de Armada/Tejero. Con la creación de Izquierda Unida se trataba de mantener un polo a la izquierda que tuvo su punto álgido en Convocatoria por Andalucía, para después languidecer paulatinamente y acomodarse en la protesta y la queja testimonial.
Los cimientos del cambio
El próximo 20-D los ciudadanos tenemos la oportunidad de hacer posible el inicio de los cambios en la manera de hacer política que ya se están concretando en muchas ciudades y territorios. Es una ocasión histórica para salir por fin de una situación de degradación de los derechos, corrupción impune y represión que hace algunos años no podíamos imaginarnos ni en las peores pesadillas.
Cambio en clave republicana
Las Elecciones generales del próximo 20 de diciembre son la oportunidad que muchos hemos soñado para hacer realidad el país que queremos. Articular un proyecto común de cambio para que, de verdad, los ciudadanos y ciudadanas se hagan dueños de su destino, secuestrado desde hace tanto tiempo por los que manejan el poder político, económico y social en España.
20-D: ¿Oportunidad para el cambio... o para el cambiazo? Ruptura democrática y derecho a decidir
La Transición de los 70 fue algo así como un gran embudo en el que fueron introducidas por su boca reivindicaciones democráticas básicas (república, autodeterminación, laicismo, ruptura con el franquismo,...) y por su parte más estrecha salió un nuevo Régimen asentado en gran medida en los viejos pilares: monarquía instaurada por el Dictador, soberanía única española, privilegios eclesiales, Ley de Amnistía, Pactos de la Moncloa,... El papel jugado por el PSOE y PCE en todo lo anterior fue decisivo.
¿Cambio sin ecología? Imposible
En la era de la sostenibilidad todavía hay gente que piensa que los temas ambientales no son importantes. La falta de información, unida a la falta de visión a corto, medio y largo plazo han permitido tendencias insostenibles en la sociedad. Hoy -ahora- se observan elevadas capas de población sometidas a altos niveles de contaminación atmosférica con graves afecciones a la salud.
La política y el “factor humano”
De joven leí bastante literatura, y aún recuerdo, aunque vagamente, un libro que me impresionó: “El factor humano”, de Graham Greene. Aparentemente es un libro de espías, pero en realidad es una obra de reflexión ética; esto es, trata del peso que tiene la moral en nuestras motivaciones y de cómo, a veces, se opone y triunfa sobre otros intereses y racionalizaciones.
Las posibilidades de cambio, cada vez más difíciles
La legislatura que ha terminado ha conocido una amplísima y diversa movilización social. Dos huelgas generales, numerosas huelgas sectoriales y locales, mareas de casi todos los colectivos laborales, manifestaciones, concentraciones, etc., que han tenido como destinatarios fundamentales al PP, tanto en el gobierno del estado, como en la mayoría de los gobiernos autonómicos y también en determinados ayuntamientos. La lógica consecuencia de esta conflictividad social parecía clara: las urnas echarían del gobierno al PP y se lograrían mayorías progresistas a todos los niveles.
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