Una visión desde lo local. Pactos, alianzas y el reto de fortalecer las políticas sociales.
Marta Higueras Garrobo
Portavoz del grupo municipal Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid.
Decía Manuela Carmena en su despedida de la Alcaldía de Madrid que “Debemos cuidar la democracia… Tenemos que saber que la democracia es un valor enorme que tenemos que cuidar. Igual que cuidamos los afectos, cuidamos las amistades, los amores, tenemos que cuidar las instituciones, porque son la estructura de paz que permite la vida social… Cuánto más vulnerables somos, cuándo más sectores vulnerables se dan en la sociedad, más necesitan de la sociedad, más necesitan de la democracia”.
Hoy, un año después, una crisis sanitaria mundial ha coincidido con el auge de la derecha más extrema en gobiernos e instituciones y con la llegada a la sociedad de viejos discursos de odio que no habíamos escuchado más que en recreaciones de lo sucedido en occidente antes y durante la II Guerra Mundial, con el peligro que supone para los derechos humanos y, sobre todo, para los derechos de las personas en situación vulnerable.
Esos discursos, también, alcanzan a cuestionar las instituciones y la esencia misma de la representación política democrática. Lo vemos en el Congreso y el Senado de nuestro país, en algunos parlamentos y en las intervenciones de representantes de partidos de la derecha y la extrema derecha española, que se consideran la auténtica y verdadera autoridad de las instituciones, dueñas de España y su bandera.
Nos encontramos, por tanto, en la necesidad de cuidar la democracia para proteger los derechos de todas las personas y para proteger las instituciones. Y, sin duda, ante la urgencia de reclamar el cumplimiento de los deberes que, para con la sociedad, tienen y tenemos como representantes públicos.
Cuando hablamos de derechos que están en el punto de mira de la derecha y la extrema derecha nos referimos al derecho al sustento mínimo y digno, con la importancia de medidas como el Ingreso mínimo vital, frente a la ignominia de las colas del hambre en Madrid; nos referimos al derecho a la igualdad, que se cuestiona mediante el intento de carambola que han buscado atacando al gobierno con el 8M; nos referimos también al derecho a la inclusión social y la convivencia que evite el ataque sistemático a las personas migrantes, o a toda persona que no piense como ellos.
Sobre los deberes… no han respondido a ninguno. Un claro ejemplo es la presidenta de la Comunidad de Madrid y su nefasto papel en la gestión de la crisis provocada por la covid-19, ya mencionado en otras intervenciones a lo largo de este Debate. Solo señalaré, por coincidir mientras escribo esta intervención, su propuesta de celebrar una corrida de toros para homenajear al personal sanitario que tanto ha despreciado y mermado.
No es de extrañar que con Ayuso en la Comunidad y Casado al frente de la derecha en el Congreso, el alcalde de Madrid aparezca como un referente… un referente de la nada. Martínez Almeida no ha hecho nada que merezca ser reseñado. Pero si lo ha hecho su oposición, mi grupo municipal en concreto, desde la lealtad institucional, desde la voluntad de sumar y construir; y lo hemos hecho ofreciéndole un acuerdo de medidas para responder a las necesidades de la ciudad y sus gentes.
Lo adelantaba en mi tribuna Es tiempo de lealtad, publicada en este periódico el 9 de abril. Era necesario, en ese momento, hacer una llamamiento al trabajo en común, desde esa lealtad institucional, que no es entrega, que no es una cesión al alcalde para que haga o deshaga, sino un paso más en el compromiso con la ciudadanía. La lealtad nos une a todo el conjunto de personas que viven y sufren la falta de políticas públicas en un momento de necesidad extrema. De ahí que presentáramos 220 medidas en lo que denominamos Pactos de Cibeles para reconstruir Madrid, con 10 ejes:
1. Impulso de los servicios públicos y mejora de las plantillas, recursos e infraestructuras.
2. Servicios sociales comunitarios
3. Transporte público y la movilidad sostenible y universal.
4. Estrategia para una reconstrucción social y económicamente sostenible del sector cultural.
5. Respaldo al comercio de proximidad y a la hostelería.
6. Ingreso Básico de Emergencia.
7. Movilizar la vivienda vacía, construir vivienda pública y desarrollar formas de colaboración público-privada para desarrollar vivienda asequible.
8. Política social para todas y todos. Reequilibrio territorial.
9. Impulso de la actividad económica y la innovación
10. Vida Saludable.
Estos días continuamos trabajando en las Mesas para la Reconstrucción. Los debates, en este momento, indican que las medidas de mayor calado no serán aprobadas, y que el ideario del Partido Popular seguirá siendo la guía de la acción (la inacción) del gobierno de Almeida, quien aprovechó nuestra mano tendida para pasearse con Ayuso y Casado, insuflarles oxígeno en sus peores días, y dar a Casado un espacio en los actos institucionales como si fuera el jefe del gobierno. Tenemos, al menos, que felicitarnos porque no lo sea. Mejor no imaginar que hubiera sido de este país si esta crisis coincidiera con un gobierno PP-Vox a nivel central. Lo que es seguro es que no habrían tenido una oposición tan arrogante como la que ejercen estos dos partidos, que desprecian la lealtad institucional cuando no se tiene con ellos y no han dado ni un día de tregua al legítimo gobierno formado por PSOE y Unidas Podemos.
Decía más arriba que Almeida, en estos tres meses, no ha hecho nada. No hay una propuesta de ampliación de políticas, servicios o recursos sociales municipales para paliar la grave situación que vive Madrid. Nosotros hemos demostrado no solo que sabemos hacer oposición, sino que damos alternativas que unen. Y lo continuamos demostrando desde la comisión de crisis del Ayuntamiento, desde la propuesta de Pactos de Cibeles, desde los Pactos por los Barrios con sus medidas para los distritos… porque siempre hemos gobernado con dignidad y honestidad.
Nuestro horizonte no es ser la eterna oposición. Nuestro horizonte es recuperar Madrid para su gente, y esto se logra ofreciendo acuerdos y tejiendo alianzas, que pueden tener carácter de permanencia o no, pero que nos sirvan para resolver los problemas de la ciudadanía, a la vez que construimos más democracia.
Esta es nuestra apuesta para el presente. El futuro, sobre todo para quienes apostamos por la reconstrucción social de nuestras ciudades y comunidades, nos exige alianzas amplias que desemboquen en gobiernos de progreso.