Es tiempo de alzar la voz a Donald Trump
Federico Mayor Zaragoza
Escritor y diplomático
El nombramiento y primeras decisiones del Presidente Norteamericano Donald Trump, insólito en tantos aspectos, hubiera debido tener inmediata respuesta de desaprobación por muchas razones y muchos sectores…
La adopción por las Naciones Unidas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) “para transformar el mundo”, y de las medidas sobre el cambio climático decididas acto seguido en el mes de noviembre de 2015 en París, aparecieron como un destello de esperanza y como una manera adecuada y oportuna para, por fin, controlar la situación y evitar un deterioro mayor e irreversible de la habitabilidad de la Tierra. Pero el neoliberalismo que ha llevado a la presente deriva conceptual, social y económica de la humanidad ha impedido destinar a estos fines los fondos mínimos necesarios.
Entre las primeras manifestaciones del Presidente republicano estuvo la de que no cumpliría los compromisos contraídos por su antecesor en relación al cambio climático… y la débil Unión Europea, estrictamente monetaria, no reaccionó –una vez más- con la firmeza que merecía la ofensa que la actuación del Presidente Trump representa para las jóvenes generaciones de todo el mundo.
¡No sólo la Unión Europea careció de la capacidad y firmeza de acción que eran necesarias en aquellos momentos, sino que, siguiendo las indicaciones del magnate, el G7 decidió unánimemente incrementar los fondos para defensa (se invertían ya 4000 millones de dólares al día en gastos militares y armamento al tiempo que mueren miles de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de hambre y pobreza extrema)!
La presidencia de Donald Trump se ha caracterizado por una serie de “provocaciones”, entre las que destaco el pacto nuclear con Irán. Trump y Netanyahu están haciendo exactamente lo contrario de lo que se había conseguido con el Presidente Barack Obama, y el espectro del inmenso y delictivo error y horror de la invasión de Irak se cierne de nuevo sobre el mundo entero.
Sin Mosul y su petróleo, ¿se hubiera invadido Irak argumentando falazmente la posesión de “armas de destrucción masiva”? ¿Por qué no importa Trípoli sino Bengasi en el caso de Libia? ¿Por qué se presionó obstinadamente en atacar a Irán si no fuera porque posee, junto a Venezuela, los mejores pozos de petróleo? Si Venezuela careciera de tan fantásticas reservas… ¿le prestarían tanto interés los grandes consorcios capitaneados por el Presidente Trump?
El Israel de Netanyahu ha aumentado la tensión con Palestina… y ha abandonado la UNESCO como acólito del Presidente Trump, que sigue implacable la estela y mal ejemplo de su antecesor republicano Ronald Reagan. No se dan cuenta de que los Estados Unidos necesitan a la UNESCO muchísimo más que la UNESCO a los Estados Unidos, ya que su sistema educativo –no son pocos los Estados donde es preceptivo explicar el creacionismo, por ejemplo- deja, en todos los grados, mucho que desear.
Trump y los líderes “blandos” que hoy proliferan en todas partes están desoyendo el mensaje riguroso y dramático de miles de científicos de 184 países que han advertido que pronto será demasiado tarde… Los intereses financieros de unos cuantos se siguen imponiendo a los intereses legítimos de “Nosotros, los pueblos”… El poder mediático es de tal magnitud que, como ha indicado recientemente Iñaki Gabilondo en relación a esta noticia: “¿Saben lo más impresionante de esta noticia? Es que no es noticia”. La mayor parte de los medios de comunicación son “la voz de su amo” y siguen sin dar el relieve necesario a estas advertencias tan severas. Son cómplices.
Ahora sí, “Nosotros, los pueblos…” con grandes clamores presenciales y, sobre todo, en el ciberespacio. El multilateralismo democrático aparece como única solución para reconducir tan erráticas y peligrosas trayectorias. El único lenguaje que entendería el Presidente Trump sería que millones y millones de personas escribieran en sus móviles que, si no modifica de inmediato su política medioambiental y de habitabilidad de la Tierra para las generaciones venideras, dejarán de adquirir productos norteamericanos… Es tiempo de alzar la voz. “Nos quedará la palabra”, dijo Blas de Otero. ¡Reaccionemos! No es posible que el futuro del mundo en muchos aspectos esté sujeto a la discrecionalidad del Presidente Trump, al que nadie se atreve a enfrentarse… Hoy ya podemos expresarnos. Hoy ya la mujer –todos los seres humanos iguales en dignidad- se sitúa progresivamente en total pie de igualdad que el hombre. Somos los ciudadanos del mundo los que, con un gran clamor popular a escala planetaria, debemos decir al mundo que es preciso actuar sin demora….