Bolsonarismo
Esther Solano
Profesora de la Universidad Federal de São Paulo
El tsunami bolsonarista atropelló la política brasileña con una fuerza inesperada. El llamado “Trump de los trópicos” tiene su propia versión del Trumpismo, el Bolsonarismo. Veamos algunos de sus elementos.
Neoliberalismo-neoconservadurismo
La autora estadounidense Wendy Brown (2006[1]) explica cómo en las últimas décadas asistimos a la confluencia del neoliberalismo y el neoconservadurismo, dos racionalidades diferentes pero que se unifican de modo que el neoconservadurismo se convierte en una justificación moral del neoliberalismo. Brown afirma que el neoliberalismo, transformado en la forma de ordenar la vida social, fuerza reguladora de las subjetividades y la vida colectiva, necesita un conjunto de valores y configuraciones éticas que reinterpreten las crisis económicas como una crisis moral, una crisis de valores y una crisis de abandono de los valores tradicionales. Aquí es donde entra en juego el papel de la religión como legitimadora moral del neoliberalismo, específicamente en su modelo meritocrático de la teología de la prosperidad y la lógica del sacrificio. Así mismo, la figura del “otro como enemigo” es perfecta para canalizar las angustias del proceso neoliberal en un odio contra la alteridad que ahoga las posibilidades de insurgencia del “hombre del desempeño” Nancy Fraser (2017[2]) interpreta el avance de los movimientos y gobiernos de derecha en el mundo como el fin de lo que ella llamó "neoliberalismo progresista", una alianza entre las formas neoliberales y ciertas ideas de emancipación (feminismo, antirracismo, derechos LGBTQ) que los votantes ahora repudian.
Así, en el gobierno de Bolsonaro, que representa esta alianza entre el neoliberalismo y el neoconservadurismo, el Chicago Boy Paulo Guedes, Ministro de Economía y referente ultraliberal, coexiste con sus propuestas de un Estado Mínimo con una pastora cristiana fundamentalista como Dámares Alves, la Ministra de Derechos Humanos para quien las mujeres deben quedarse en casa, o con una figura como Ernesto Araújo, el Ministro de Relaciones Exteriores para quien el marxismo cultural es culpable de "globalismo" y la actual crisis global deriva de la ausencia de Dios en las relaciones internacionales.
Los enemigos
Para que una alternativa de extrema derecha prospere, incitando la política del odio, necesita rotular de forma simple y eficaz a los enemigos que sirvan como chivo expiatorio de las crisis que el mundo atraviesa. ¿y cuáles son eses enemigos en Brasil?
El sistema y los partidos
Bolsonaro se presentó en las elecciones como un político diferente porque sería honesto y auténtico, un outsider, capaz de captar el voto de protesta, frustración e ira contra el sistema político. Según la retórica bolsonarista los partidos tradicionales son todos iguales, corruptos, elitistas, preocupados por sus propios privilegios. Ante este escenario de corrupción moral, Bolsonaro sería el único salvador de Brasil, un auténtico mesías político. Su puesta en escena, bravucona, folclórica, sin decoro, llegando muchas veces a insultar de forma ostensiva a los oponentes y alardeando de su posición contra lo que él denominaba la “tiranía de lo políticamente correcto”, le fueron muy útiles en esta estrategia del “político diferente”.
El PT, las izquierdas, las feministas…los otros
Para Bolsonaro, todo lo que parezca de izquierda o progresista debe ser aniquilado. El PT es su enemigo número 1, el partido más corrupto, culpable por la crisis económica y culpable también por los desvíos morales y la crisis de valores que asola Brasil. Todo esto con una fuerte retórica anticomunista. Al lado del antipetismo, el antifeminismo es otra de las claves para entender a Bolsonaro quien representa una hipermasculinidad misógina y fascista que ve en el feminismo su gran enemigo. Movimientos LGBTs, antirracistas, indígenas, también fueron atacados de forma recurrente. Cualquier alteridad fuera del patrón blanco, masculino, heteronormativo es una enemiga. Para los Bolsonaristas, las luchas progresistas son insoportables, subvierten las categorías sociales de un pasado místico donde se vivía mejor y “los hombres no salían por ahí besándose con otros hombres”.
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1. Brown, Wendy. “American Nightmare: Neoliberalism, Neoconservatism, and Democratization” Political Theory v. 34, n.6, 2016, 690-714
2. https://www.sinpermiso.info/textos/el-final-del-neoliberalismo-progresista