¿Qué debe hacer la UE sobre la inmigración?
Moderadores
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Carlos Enrique Bayo
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Henrique Mariño
Redactor de Culturas y Memoria
¿Qué debe hacer la UE sobre la inmigración?
La UE se enfrenta a dos tipos entremezclados de demanda migratoria; una estructural: la de los inmigrantes económicos; otra coyuntural: la de los solicitantes de asilo. Los primeros intentan escapar de la miseria en países pobres no comunitarios, los segundos huyen de situaciones de guerras civiles. Ahora bien, desde que se proyectó una estrategia de contención de los flujos migratorios en 1986, por causa de la creación de un espacio económico común, materializado por el Acta Única (1986), el Tratado de Maastricht (1991) y los Acuerdos de Schengen (1993) seguidos por el Convenio de Dublín (2003), la UE siempre tuvo una visión de la demanda migratoria instrumental y cortoplacista. Esquemáticamente definido, el lema era: primero favorecer la libre circulación de los comunitarios (adopción de la libertad de circulación y establecimiento en el Tratado de Maastricht), segundo, los extra comunitarios sólo pueden ser aceptados cuando se les necesitan.
Se instauraron varias medidas: el cierre de la libertad de inmigración laboral para los no-comunitarios a cambio de un aumento de la reagrupación familiar para aquellos instalados legalmente en Europa; la reducción drástica de la concesión del estatuto de refugiado y, por tanto, del derecho de asilo; la gestión policíaca del control de fronteras y, por fin, la adopción, en 2003, del principio por el cual el solicitante de asilo no puede interponer su solicitud en el país final de destino sino que debe hacerlo en el de llegada a Europa. Esta última decisión, impuesta por los países del primer círculo europeo (principalmente Alemania y Francia) obligaba a los demás a volverse gendarmes de la estrategia migratoria europea. De ahí la creación de barreras en las fronteras externas europeas para contener a los inmigrantes (campos de internamientos y Frontex).
Esta estrategia ha funcionado con un éxito relativo hasta 2008. Pero la crisis económica, el aumento de las desigualdades entre Europa y África del norte y subsahariana, el empobrecimiento súbito de los países del este sometidos a políticas despiadadas de ajuste estructural, la extensión incontrolable del caos en Oriente Medio con la destrucción del Estado iraquí en 2003 y la descomposición de Siria desde 2011, provocan la huida de millones de personas hacia Europa. Frente a esa enorme demanda de socorro, la muralla de los acuerdos de Schengen y Dublín se ha derribado. Y más grave aún, la UE ha sido incapaz de reaccionar colectivamente.
La tendencia actual de renacionalización de las políticas migratorias, que se perfilaba desde los años 2010, lo demuestra con creces.
En realidad, si las políticas de contención de estos últimos treinta años saltan hoy, es, por un lado, porque han llevado a la acumulación de una enorme demanda migratoria insatisfecha de las poblaciones migrantes y, por otro, porque la UE no tenía una política común de gestión de la misma en su entorno geoeconómico.
Era una ilusión irresponsable considerar que se podía construir un espacio económico europeo rico e integrador sin tener en cuenta la situación económica y política del contexto regional extra europeo: la población de la orilla sur del Mediterráneo va a superar los 356,9 millones de habitantes para mediados de 2030 sin que se pueda prever una mejora en la capacidad integradora de los mercados de trabajo en estos países. En África subsahariana, la población está creciendo rápidamente y va a alcanzar los 1.369 millones de habitantes para mediados de 2030, con un aumento estimado, según proyecciones de la ONU, de 200 millones de personas por década. A eso hay que añadir que África subsahariana no ha reducido su tasa de pobreza estos últimos 25 años. Según un informe del Banco Mundial, “solo consiguió sacar a un 28% de la población de la penuria, porcentaje que chirría frente al norte de África (81%), sudeste asiático (84%) y América Latina y el Caribe (66%)." En consecuencia, la demanda migratoria será incontenible.
Por otra parte, si los países del Este no sufren el mismo auge demográfico, en cambio sí que afrontan una importante demanda de empleo pues sus condiciones de vida y poder adquisitivo están cada vez más condicionados por el euro y el mercado único europeo. De ahí la irreprensible necesidad de emigración hacia la zona euro. Y si desde Afganistán, Iraq, Siria, la demanda migratoria es de peticionarios de asilo, en el fondo también se trata de una emigración económica. Igual desde Eritrea, Somalia, Níger, Libia.
Hoy en día, es de hecho muy difícil diferenciar entre los solicitantes de asilo y los inmigrantes económicos, puesto que todos padecen la misma condición económica y social.
Frente a esta situación, los países europeos están divididos: unos necesitan inmigrantes (Alemania), otros no. Y cada uno va a lo suyo. La única manera de salir de este círculo vicioso, es replantear radicalmente la estrategia europea en materia de inmigración. Por ello, es preciso tener claro una visión de largo alcance.
En primer lugar, se debe admitir claramente, y explicárselo a la opinión pública, que los flujos migratorios seguirán: es verdad, por varias razones, que es imposible abrir las fronteras para volver a la libre circulación e instalación que prevaleció casi hasta 1980, pero la gestión policíaca imperante hoy en día no basta. El aumento de la inmigración ilegal, las dificultades de integración vinculadas a la reagrupación familiar y la proliferación de las mafias de trata de seres humano atestiguan la complejidad del fenómeno migratorio.
En cuanto a la crisis actual de los refugiados, se necesitará años para resolverse, si se resuelve, pues no se puede descartar el derrumbe definitivo de unos Estados actuales y el surgimiento de un nuevo mapa geopolítico, tal y como lo pretende hoy en día el supuesto Estado islámico. Es decir nuevas olas de refugiados.
La UE debe tomar en cuenta este contexto; y por ello, reorientar su política migratoria con unas medidas imprescindibles:
1) Para los refugiados:
Proponer a los socios europeos una cumbre para elaborar un balance de los Acuerdos Schengen y revisar el Reglamento de Dublín. Es muy peligroso aceptar la metodología impuesta por Alemania que modificó su ley de asilo sin consultar al resto de los países europeos.
Reexaminar los criterios de definición actualizando la noción de países seguros y también adaptar la vinculación al primer país de llegada a territorio europeo con el procedimiento de solicitud de asilo.
Incrementar la implementación de vías legales para la solicitud de asilo y en particular garantizar la posibilidad de pedir asilo en embajadas y consulados en los países de origen, limítrofes y de tránsito.
Incrementar las oficinas europeas de examen de solicitudes de asilo, que debieran multiplicarse, y asegurar en ellas la presencia de representantes de ACNUR, sobre todo en los países limítrofes a aquellos en los que existen situaciones de conflicto que generan desplazamientos de refugiados. Es imposible hacerlo en Siria, Afganistán o Eritrea, pero se puede conseguir en Jordania, Líbano, Iraq o Turquía, por referirse sólo a ejemplos que afectan a los refugiados sirios.
Activar específicamente y de forma flexible los visados humanitarios.
Flexibilizar la exigencia del visado de tránsito para aquellas personas que proceden de países en conflicto.
Hacer realidad la Directiva Europea de Protección Temporal activando el mecanismo contemplado para hacer frente a emergencias humanitarias.
Reforzar e incrementar los programas de re-asentamiento en coherencia con el número de refugiados existente, asumiendo un reparto equitativo y solidario entre todos los Estados, a partir de un sistema común europeo de asilo. Es decir, aceptar las cuotas obligatorias.
2) Para los inmigrantes estrictamente económicos:
Flexibilizar las entradas, y no sólo para los cualificados. En realidad, son las capas populares quienes necesitan de la emigración para poder enviar remesas a su país de origen.
Crear, junto a los permisos de residencia ya existentes en todos los países de la zona euro, documentos de residencia «movilidad» de los trabajadores, de acuerdo con los países de origen y en función de las necesidades de los países de acogida. Hay que establecer una política de visados más democrática, aumentar significativamente su número para la entrada de trabajadores con permisos de residencia temporal y renovable en aquellos sectores en que sean necesarios. Esos permisos pueden dar lugar, al término de un período determinado y en condiciones específicas, a un permiso de residencia permanente.
Incentivar una política europea común de codesarrollo vinculada a los flujos migratorios. Ésta debe ser articulada con las políticas nacionales de cooperación, del mismo modo que se debe aumentar el presupuesto europeo consagrado a la ayuda al desarrollo para financiar proyectos empresariales (comerciales e industriales), medio-ambientales y agrícolas en los países de origen.
Desde el Consejo europeo de Tampere (1999) se ha aceptado la vinculación de los flujos migratorios no comunitarios con una política de codesarrollo, es decir, de ayuda al desarrollo de los países de origen utilizando el vector migratorio. Hay que aplicar esta decisión, instaurando una gestión de ida y vuelta de la inmigración, ayudando a quienes quisieran volver a sus países con proyectos económicos factibles y sin quitarles el derecho de regresar a Europa para implementar sus actividades.
Elaborar una estrategia común con los países fronterizos para luchar contra las mafias y, bajo mandato de la ONU, para actuar en mar y en tierra ayudando a los Estados fallidos.
Es, por lo tanto, crucial que las instituciones europeas inicien juntas una reflexión que elabore una estrategia solidaria de gestión a largo plazo de las migraciones. Que sean de trabajo o de asilo, las migraciones serán uno de los grandes desafíos del siglo XXI, así como el medio ambiente o la pobreza. Es un reto no sólo social y económico, sino también cultural e identitario. A la hora de la acogida, los países europeos no deben vacilar en dejar claro a los recién llegados las condiciones de la misma: respeto de los valores, normas y adhesión a la identidad común. Cada colectividad tiene el derecho a defender su identidad. Pero eso no significa aceptar el repliegue nacionalista y xenófobo. Hoy en día, en el contexto de crisis del empleo, en todos los países europeos se están desarrollando comportamientos de rechazo a la inmigración, de desprecio a los refugiados. Y, por lo tanto, de restricción drástica de los derechos de los extranjeros, ya sean inmigrantes o refugiados. Es imprescindible luchar contra esta corriente y afirmar, con la máxima determinación, que la defensa a la libertad de emigrar es una causa profundamente justa y humana. No hay que dejarse impresionar por el contexto de hostilidad actualmente dominante.
El continente europeo, el espacio más rico y desarrollado del planeta, debe apostar por relaciones cooperativas y solidarias con su flanco mediterráneo, zona de las más peligrosas fracturas del mundo. Porque, al fin y al cabo, el porvenir de ambos es indisociable y común.
Conclusión del debate
La crisis de los refugiados como el fracaso político de la Unión Europea
Tras crisis de los refugiados subyace el fracaso político de la UE. Es la conclusión a la que han llegado este jueves los ponentes del debate Europa ante la inmigración, organizado en Madrid por el foro Espacio Público, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y el diario Público. No sería, pues, una crisis coyuntural debido al éxodo motivado por la guerra siria sino la constatación de que las políticas comunitarias han dado la espalda a los extranjeros que buscan un futuro mejor o huyen de conflictos.
“La UE fracasó en su política de emigración, dejándola treinta años en manos de las mafias. No es un problema de individuos sino un problema estructural”, cree el politólogo Sami Naïr, encargado de abrir el acto, celebrado en Ecooo, y que llenó por completo los espacios habilitados para seguir el debate. “La crisis de los refugiados ha demostrado la ausencia de una política común”, añade el filósofo francés de origen argelino, que considera que “Europa ha pisoteado sus valores”.
El último ejemplo, el pacto con Turquía para expulsar a los solicitantes de asilo llegados a Grecia, que a su juicio “no va a funcionar porque los países miembros no lo van a aplicar o lo aplicarán según sus intereses”. Es decir, que no acogerán a los refugiados que deberían. Basta el ejemplo de España, que en seis meses sólo ha recibido a dieciocho de las casi 16.000 personas que se comprometió a traer a nuestro país.
“Puede erigir los muros que quieran, porque las migraciones seguirán”, añadió Naïr, convencido de que hoy en día “la UE no existe” y de que “sus dirigentes no representan a las sociedades europeas”. Frente a esa pasividad institucional, son las ONG quienes asisten a los recién llegados, lo que lleva al responsable de relaciones externas de Médicos Sin Fronteras, Carlos Ugarte, a considerar “impresentable” que sean los voluntarios quienes tengan que asumir la función de la Unión Europea.
“El faro a la hora de adoptar una solución política es tratar a la gente con humanidad”, cree el miembro de MSF. “Uno no puede blindar las fronteras sin que se desvíen los flujos migratorios hacia los puntos más peligrosos, es decir, hacia el mar”. Ugarte, que recordó que en 2015 hubo casi 60 millones de personas desplazadas en el mundo, criticó a Frontex por estar orientado a la protección de las fronteras, “lo que demuestra la ceguera absoluta de la UE”, que permite que el mar “haga una criba”.
“No sólo es una crisis humanitaria sino también una crisis de derechos humanos”, explicó Itziar Ruiz-Giménez Arrieta, profesora de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autonóma de Madrid. También supone una “crisis de valores de las instituciones europeas, que debería repensar su política exterior”, añadió la moderadora del acto, que dio paso a Estrella Galán, convencida de que “el derecho de asilo ha sido secuestrado, por no decir que ha sido ahogado intencionadamente en el Mediterráneo”.
La secretaria general de CEAR no sólo fue crítica con la “deshumanización” de Bruselas, cuyas estrategias “son parches porque las rutas van a cambiar”, sino también con el Gobierno de Mariano Rajoy. “España ha enseñado a la UE cómo expulsar legalmente a los refugiados, al tiempo que les sigue exigiendo el visado de tránsito, un trámite que no se puede realizar cuando las embajadas cierran debido a las guerras”.
Marina Albiol quiso dejar claro que “ésta no es una crisis humanitaria inevitable sino consecuencia de políticas llevadas a cabo por la UE y Estados Unidos debido a intereses económicos, que es lo que hay detrás de todas las guerras”. La europarlamentaria de Izquierda Unida advirtió además de que “la extrema derecha no está sola”, pues su discurso está siendo compartido por partidos socialdemócratas, conservadores y liberales.
“El acuerdo con Turquía, ilegal e inhumano, es un mercadeo de intereses, pues se compran y venden personas por 6.000 millones”, concluyó Albiol, quien llamó a la movilización de la ciudadanía: “No vamos a ganar nada en los Parlamentos que no se haya ganado previamente en las calles”.
Tras su intervención, tomaron la palabra una veintena de expertos, periodistas, políticos y representantes de ONG. Julio Rodríguez, exjefe del Estado Mayor de la Defensa, criticó el uso de la “estrategia del miedo” por parte de la UE, que ha fracasado por aplicar “soluciones cortoplacistas a problemas que vienen de lejos". El número dos de Podemos al Congreso por Zaragoza, que finalmente no fue elegido diputado en las pasadas elecciones generales, recordó que, tras los atentados de París, las empresas armamentísticas se dispararon en bolsa.
Antonio Miguel Carmona, que encabezó la candidatura del PSOE al Ayuntamiento de Madrid, trajo a la memoria que “Europa creció gracias a la llegada de inmigrantes”. A su juicio, Bruselas no lleva a cabo una política migratoria sino “antimigratoria”, por lo que la gestión de los refugiados supone una “vergüenza”. Carmona, al igual que antes había hecho Galán, censuró que los campos de refugiados se hayan convertido en “campos de internamiento” o de detención. Y abogó por una Europa multicultural: “Debe abrir sus fronteras porque no pertenece a los europeos sino al mundo. Si no es así, dejará de ser Europa”.
Fede García, que trabaja con inmigrantes desde SOS Racismo Araba, criticó “unas leyes que impiden que personas que llevan en nuestro país muchos años no puedan conseguir los papeles”, mientras que el secretario de la federación estatal de la citada organización no gubernamental, Mikel Mazkiaran, pidió la retirada de subvenciones a los partidos que fomentan el odio. “La UE está cometiendo un delito de omisión de socorro, pero como no la podemos enviar a un tribunal, la ciudadanía tiene que tomar la acción”, apuntó.
La necesidad de dar ese paso adelante fue compartido por varios ponentes. Así, la socióloga Cristina Santamarina consideró que “la sociedad civil tiene que pasar a la acción y generar un movimiento cívico, porque no se está poniendo en juego la humanidad de las personas que buscan refugio sino también nuestra propia humanidad”. Por su parte, Patricia Orejudo, profesora de Derecho Internacional Privado de la Universidad Complutense, creyó conveniente “recapacitar sobre cómo nos hemos venido comportando para cambiar esa actitud”.
Rosa Martínez, diputada de Equo, incidió en que en los desplazamientos forzosos también influye el cambio climático, que podría afectar en el futuro al sudeste español. “Es un multiplicador de los efectos políticos, como se refleja en Siria, donde seis meses antes de la guerra una sequía provocó el éxodo a las ciudades”. Por su parte, Nuria del Viso, investigadora Fuhem Ecosocial, subrayó el “problema estructural” de que “pocas personas tengan un nivel de vida despilfarrador a fuerza de explotar los recursos de muchas personas, lo que provoca que termine habiendo desplazados”.
El mundo del periodismo también tomó la palabra. Fernando Berlín se refirió al “fracaso de la moral individual”; Jesús Maraña, director editorial de infoLibre, advirtió del “peligro de la ausencia democrática”, que provoca “que se actúe a espaldas de lo que exige la ciudadanía”; y Pepe Mejía pidió el derecho a voto para los inmigrantes, el cierre de los CIE y el fin del “negocio" de las deportaciones.
Ussama Jandali, portavoz de la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio, coincidió con Albiol en el peligro que representa el avance de la extrema derecha y abogó por luchar para que los ultras y otros partidos “no puedan capitalizar lo que está ocurriendo, llevándonos a la deriva”. Jandali también consideró que “hay que trabajar en origen para evitar que la gente no tenga que huir” y fue crítico con la “hipocresía” de ciertos discursos de izquierda que critican los bombardeos de EEUU pero se tapan los ojos ante los de Rusia.
El economista Manuel Garí denunció que la UE ha sufrido “una involución autoritaria”, por lo que resulta necesaria “una labor ingente de reconstrucción de otra globalización de la solidaridad y la cooperación”, mientras que Pablo Sapag, profesor de la Universidad Complutense y del Centro de Estudios Árabes de la Universidad de Chile, se refirió a la “malversación conceptual” que lleva a “confundir a inmigrantes con refugiados”.
La presidenta de la Sociedad Española de Medicina Humanitaria, Pilar Estébanez, mostró finalmente su tristeza porque “la primera vez que la UE de los Veintiocho tiene una crisis hemos tratado a las víctimas sin dignidad”, lo que le llevó a sentenciar que “la Europa social está muerta”. Para que cambie, Estébanez también apostó por “salir a las calles” para protestar contra “la cloaca y el vertedero de los derechos humanos” en los que se han convertido nuestras fronteras, en palabras de un asistente al acto que intervino tras los invitados.
Este debate presencial, que contó con la presencia de numeroso público e hizo necesario habilitar otra sala en la que los presentes pudieron seguir las intervenciones a través de una pantalla, pone fin al debate online ¿Qué debe hacer la UE sobre la inmigración?, que desde finales de enero puede seguirse a través de la web de Espacio Público.
Vídeo de la ponencia
EVENTO SOBRE LA PONENCIA
Intervenciones
Algunos matices sobre los inmigrantes
Samir Nair nunca fue un negro del campo sino un negro de la casa de Francia, pero de la casa al fin y al cabo. Lo que sí sorprende es su tono paternalista del que se deduce que: los blancos son las víctimas (como diaria José Bono) cuando afirma que: “La UE enfrenta a dos tipos entremezclados de demanda migratoria; una estructural: la de los inmigrantes económicos; otra coyuntural: la de los solicitantes de asilo”.
Todos somos inmigrantes
Un falso debate/problema parece querer utilizarse de nuevo en Europa para justificar las políticas migratorias restrictivas y de limitación de derechos de las personas inmigrantes. Acoger a personas refugiadas implicaría así ser más contundente aún (resulta difícil imaginar cómo) con las personas inmigrantes actualmente residentes en Europa, especialmente con las que se encuentran en situación de irregularidad administrativa.
Niños refugiados y apátridas, los invisibles
A pesar de la dificultad metodológica que conlleva la cuantificación de la apatridia —una persona apátrida es aquella que no es reconocida por ningún país como ciudadano—, Naciones Unidas estima que hay unas 680,000 personas apátridas en Europa, de las cuales un 10% aproximadamente son refugiados sirios procedentes de la región del Kurdistán iraquí.
Sí, estamos en peligro
Estamos en peligro, porque mientras miles de niños nadan y duermen en el barro de Idomeni, nuestros políticos —sí, nuestros, porque los hemos elegido nosotros— conceden un rato de su cena a debatir su futuro y lo consentimos.
El juego de la Oca
Tras el acuerdo de la vergüenza entre Turquía y la Unión Europea, llegué hace solo unos días a Grecia pensando en que el drama de los refugiados se parece más que nunca a un juego de la Oca: cuando pisas la siguiente casilla, las normas te mandan de regreso al país de la primera protección. A esa casilla donde las mafias hicieron negocio con tu asiento en la travesía. Un negocio, eso sí, más pequeño que el que están haciendo los gobiernos que han perpetuado, con este tratado, el tablero de los solicitantes de asilo; que han comprado con dinero el privilegio de la indiferencia.
Érase una vez un derecho llamado refugio
En Julio de 2013, el Gobierno australiano firmaba un acuerdo con Papua Nueva Guinea por el cual los solicitantes de asilo que se dirijían a Australia serían reenviados a un centro ubicado en la isla de Manus en Papua. Este acuerdo, que se suma al que ya firmara con Naru, implicaba una política de asilo que, a pesar de ser contestada desde ACNUR, ha sido declarada constitucional por la Corte Suprema de Australia en junio de 2014.
¿Cuándo murió Europa?
Sin ánimo de polemizar, me gustaría decir algunas cosas sobre cuándo creo yo que la idea de una Europa solidaria y humanista se fue al traste.
El día que murió Europa
El 20 de marzo de 2016 pasará a la historia como el día en el que Europa murió. Fue el día en el que la Unión Europea decidió, en una cumbre de presidentes, cerrar las puertas del continente a los refugiados que llegaran a partir de ese momento, ratificando así el vergonzoso acuerdo firmado con Turquía. La entrada en vigor del acuerdo se selló con la muerte de dos niñas y dos hombres que se ahogaron mientras trataban de llegar a las islas griegas.
Refugiados: una cuestión geopolítica más que humanitaria
La pregunta lanzada por el profesor Sami Nair de ¿Qué debe hacer la Unión Europea sobre la inmigración?, me sugiere algunas observaciones:
Niños refugiados y apátridas – Los “invisibles”
A pesar de la dificultad metodológica que conlleva la cuantificación de la apatridia –una persona apátrida es aquella que no es reconocida por ningún país como ciudadano-, Naciones Unidas estima que hay unas 680,000 personas apátridas en Europa, de las cuales un 10% aproximadamente son refugiados sirios procedentes de la región del Kurdistán iraquí.
Niños refugiados y apátridas – Los “invisibles”
A pesar de la dificultad metodológica que conlleva la cuantificación de la apatridia –una persona apátrida es aquella que no es reconocida por ningún país como ciudadano-, Naciones Unidas estima que hay unas 680,000 personas apátridas en Europa, de las cuales un 10% aproximadamente son refugiados sirios procedentes de la región del Kurdistán iraquí.
Las personas en el centro
Desde la Comisión Cerremos los CIE queremos hacer hincapié en lo peligroso que resulta hacer la distinción entre las personas refugiadas y las migrantes. Este tipo de clasificaciones se van asumiendo en el discurso hegemónico y frecuentemente interesado de los representantes políticos de la Unión Europea, y generan una jerarquía de migrantes, a partir de la cual nuestros gobernantes y nuestras sociedades convierten en justificadas o injustificadas las razones por las cuales las personas se desplazan.
La importancia de un Plan B
Interior, tarde. Un grupo de hombres. Discusión acalorada. Una voz se alza sobre el resto: “¡Que no pisen la costa! ¡Empujadlos mar adentro!¡Que se ahoguen!”
Crisis migratoria de la UE: Crónica de una ignominia
Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada.
Increíble drama de los refugiados y emigrantes: la UE, insolidaria, ilegal, inmoral
La reunión de los 27 en Turquía para abordar de una vez la inmensa y sangrante tragedia de los emigrantes y refugiados ha concluido -con un acuerdo, por fortuna provisional- de la forma más inaceptable y lamentable posible. Por las reacciones que ha producido en la sociedad y en el Euro Parlamento, es de esperar que el próximo día 17 no lo ratifiquen. Que, avergonzados, decidan cumplir las pautas que inequívocamente figuran en los Tratados internacionales y, desde luego, en las directrices éticas. Tanto hablar del “Estado de derecho” y, a la primera de cambio, no sólo toman decisiones inmorales sino ilegales.
Dos lugares llamados Moria
Escucho las críticas y condenas al principio de acuerdo entre la Unión Europea y Turquía, que ampara la deportación de personas solicitantes de asilo a Turquía y, posiblemente, desde allí a sus países de origen, el mismo día que visito Lesvos.
Por una solución duradera y sostenible
De confirmarse, el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía sobre la crisis de refugiados permitiría el “intercambio” de manera que por cada refugiado sirio que sea devuelto a Turquía desde Grecia se reasiente a otro en la UE. O lo que es lo mismo: cada plaza de reasentamiento dependería de que otra persona arriesgue su vida en un peligroso viaje por mar a territorio heleno.
Acerca de la política migratoria de la Unión Europea
Desde la Ruta contra'l Racismu y la Represión pensamos que hoy más que nunca es necesario defender los valores antirracistas y seguir denunciando socialmente todas las conductas xenófobas, incluidas las institucionales.
Una respuesta humana, un trato digno
La vieja Europa parece haber olvidado lo devastadora que es una guerra y por qué quienes la sufren se ven en la obligación de migrar para salvar sus vidas y las de sus familias.
¡Que la UE empiece a respetar los principios básicos de Derecho Internacional!
Es difícil dar una repuesta unitaria y unívoca a la pregunta formulada, ya que en realidad no se puede hablar de una política común de migraciones, asilo y fronteras de la Unión Europea en sentido estricto. En todo caso, deberíamos hablar en estas materias de las políticas, en plural, de la Unión y de sus Estados miembro, ya que en las mismas éstos son especialmente refractarios a la hora de hacer concesiones de soberanía nacional.
Llamemos a las cosas por su nombre
Europa está asistiendo, algo atónita, a una llegada de personas en busca de refugio a bordo de frágiles embarcaciones, o por tierra tras largos días de huida hacia las fronteras de la esperanza.
Y una vez aquí, ¿qué? Deficiencias del sistema de asilo español
Cuando en estos días se cumplen dos años de la muerte de 15 personas en la frontera de Tarajal, y ante las más de 3700 muertes durante el pasado 2015 en el Mediterráneo, se hace evidente que un cierre de fronteras no es la solución. Y no solo porque el primer derecho vulnerado es el derecho a migrar, y a hacerlo de forma segura; también porque quienes arriesgan su vida para llegar a Europa no tienen nada que perder, salvo la certeza casi absoluta de la muerte en sus países de origen.
Europa en disputa: refugiados, xenofobia, identidades y lucha de clases
Hoy más que nunca, a Europa le sangran las fronteras y le brotan las alambradas. Y es que la UE está respondiendo a la mayor crisis de refugiados de su historia (y al que posiblemente sea su mayor desafío en décadas) levantando muros, instalando centros de internamiento masivo, y recortando derechos y libertades a nativos y migrantes.
Refugiados, cifras que duelen
Este año se han superado, a nivel mundial, las cifras de la vergüenza. 60 millones de personas obligadas a huir de sus hogares por la guerra o la persecución, según los datos de ACNUR. Son los parias de la tierra, los sin nombre, solo cifras que si formaran un país sería el vigesimocuarto más poblado del mundo, justo por detrás de Italia.
Europa, ¿qué haces? ¿Qué podemos hacer desde la ciudadanía?
Desde la Asociación de Vecinos Valle-Inclán de Prosperidad— en un barrio de Madrid—, nos estamos preguntando qué podemos hacer ante la crisis humanitaria que vivimos día a día y que según nos dicen, en los medios y en los contactos cercanos, el éxodo es superior al que hubo en la II Guerra Mundial. Somos conscientes de que el tema de los refugiados se está agravando por momentos, pero también en nuestro país, en nuestra ciudad, se están endureciendo las condiciones de vida de los inmigrantes sin permiso de residencia y sin trabajo.
Schengen, o la ficción de una UE de derechos y libertades
Hoy, con gran parte de las bases fundacionales de la Unión Europea en crisis, son cada vez más las voces que ponen en cuestión el discurso europeísta que promueven las Instituciones. Asistimos a la transformación de la percepción de una UE que hace décadas fuera sinónimo de democracia y progreso, pero que hoy percibimos como un complejo entramado opaco de grupos de poderosos a los que no ha votado nadie y que imponen acuerdos comerciales, privatizan servicios públicos y chantajean a gobiernos democráticos.
¿Y dónde está la izquierda mientras tanto?
Europa parece que quiere revivir los peores momentos de su historia, atrapada entre el resurgir nacionalista y la mayor ola de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.
Mantener unidas a las familias refugiadas para proteger su salud mental
Una de las circunstancias más dramáticas que se están dando con la llegada de los refugiados a Europa es la separación de las familias. Sin embargo, este tipo de situaciones que suele darse en todas las guerras y conflictos podrían ser evitadas, en muchas ocasiones, si se plantearan unas estrategias de intervención mejor diseñadas.
Otra política de inmigración es posible
Como bien explica Sami Naïr en el texto que abre este debate, la Unión Europea ha llevado a cabo, desde hace más de 30 años, unas políticas de inmigración basadas en el cierre casi total de fronteras (con requisitos para acceder cada vez más difíciles), el control policial de la población inmigrante y la consideración de esa población con un criterio fundamentalmente utilitaria: mano de obra útil en épocas de crecimiento económico, pero indeseada (y hostilizada) en tiempos de crisis. En España, la primera ley de extranjería, de 1985, era ya un ejemplo de ese tipo de políticas.
Muros contra los derechos
Un millón de refugiados llegaron a Europa durante 2015: 15 mil de ellos, al Reino de España. En lo que va de año, la media de personas que entran en el espacio de la Unión Europea para pedir protección internacional es de unas 2.200 personas diarias.
Exiliados por/para amar
El exilio ha sido una circunstancia inherente a una gran mayoría de personas lesbianas, gais, bisexuales o transexuales. Poder llevar una vida coherente con nuestra forma de ser o sentir nos ha exigido con frecuencia tener que escapar, alejarnos de los ojos controladores y estigmatizadores de los nuestros, de nuestro entorno más próximo y querido.
Fede García, Kaddour Sbai y Pierre Mawoo
SOS Racismo
Necrópolis mediterránea
Persisten con renovada insistencia los descalabros de cientos, miles, de seres humanos, que se despeñan, día tras día, antes las puertas de una Europa insensible, calculadora y mal pensada, que rechaza de hecho, lo que admite de palabra: DERECHOS HUMANOS como alegato formal, que encubre las negligencias propias en la aplicación y reconocimiento de los mismos.
Pascual Aguelo y Francisco Solans
Subcomisión de Extranjería del Consejo General de la Abogacía
Recuperar el derecho a la igualdad de derechos
Leemos con muchísimo interés el debate propuesto por Sami Naïr, y nos alegra comprobar el hecho mismo de que un debate sobre la inmigración reciba la atención de los medios, de intelectuales, de representantes varios de la sociedad civil, y esperamos que finalmente de la llamada “clase política”, es decir, de aquellos que pueden y quieran asumir los términos del debate para emprender las medidas y reformas necesarias.
Derechos civiles plenos para blindar los derechos humanos
Uno de los problemas que tenemos los inmigrantes es la falta de acceso a los derechos civiles que nos diferencian de los ciudadanos de pleno derecho ya comentado de manera desmenuzada por Sami Nair.
Europa naufraga
Quien no aprende de su historia está condenado a repetirla. La actitud de Europa ante la mayor crisis de refugiados/as tras la Segunda Guerra Mundial, da cuenta de la ausencia de humanidad, responsabilidad y solidaridad. Los valores fundacionales europeos están siendo tirados por la borda y con ellos, de manera flagrante e impune, la vida de miles de personas.
La debilidad de las lecciones de la historia: de nuevo, los refugiados
El 31 de agosto del año pasado difundimos un comunicado titulado 'La desmemoria europea' en el cual denunciábamos la postura de la vieja Europa que negaba acogida y humillaba a millares de personas refugiadas. Lo hicimos con la responsabilidad que nos otorgaba nuestro deber de mantener viva la memoria de nuestros refugiados, aquellos que, en el invierno de 1939, se vieron obligados a permanecer, a enfermar y a morir en los mal llamados campos de refugiados del sur de Francia, y también la de los supervivientes de los campos nazis que, tras su liberación, formularon el juramento del "Nunca más”, en pro de la fraternidad universal.
Realismo, precisión y humildad
Como bien plantea Sami Nair, lo primero que debe hacer Europa es entender y asumir que una cosa son los refugiados y otra cosa son los inmigrantes económicos. La distinción es importante. En primer lugar, el grado de desesperación y por lo tanto de urgencia de unos y otros es distinto. En segundo lugar, mientras la crisis de los refugiados actual tiene un origen localizado —el principal foco es Siria—, es coyuntural y reversible; la de los inmigrantes económicos es y seguirá siendo permanente y multifocal. Aceptarlo permitiría abordar cada caso de manera precisa, específica y efectiva. Los propios inmigrantes no quieren ser confundidos ni en la definición de su condición ni en las medidas dirigidas a cada uno.
Matices y contrapuntos
El análisis de Sami Nair sobre los errores de las políticas migratorias y de asilo de la UE me parece impecable y aun diría que no puedo no compartirlo, pues en él se inspira buena parte del trabajo que vengo realizando sobre esos temas desde hace más de veinte años; en gran medida, además, en colaboración con el propio Nair. Señalaré sólo algunos matices de discrepancia en lo que se refiere a las causas y síntomas y trataré de añadir algo en lo que toca a las propuestas.
La Europa de los mercaderes
Además de historiador, soy lo bastante mayor para acordarme de cuando el PSOE hablaba de la Comunidad Europea como una “Europa de los mercaderes”. Definición clara, precisa y exacta, que resumía en esencia cuáles eran las fuerzas sociales protagonistas del proceso. Después vendrían, como en el caso de la OTAN, las rectificaciones apresuradas y sin explicaciones. Era tal el relumbrón del sueño europeo que hasta políticos como Julio Anguita se abstuvieron en la votación que finalmente aprobó el Tratado de Maastricht -querido Julio, aquella no fue un oposición firme y resultó un error.
Una política migratoria basada en los derechos fundamentales: ¡Exijamos el cierre de los CIE!
La Unión Europea tiene un conjunto de mecanismos de control y represión de los flujos migratorios entre los que se encuentran los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE). Siete en España y alrededor de 170 en Europa.
La Europa de los mercaderes
Además de historiador, soy lo bastante mayor para acordarme de cuando el PSOE hablaba de la Comunidad Europea como una “Europa de los mercaderes”. Definición clara, precisa y exacta, que resumía en esencia cuáles eran las fuerzas sociales protagonistas del proceso. Después vendrían, como en el caso de la OTAN, las rectificaciones apresuradas y sin explicaciones. Era tal el relumbrón del sueño europeo que hasta políticos como Julio Anguita se abstuvieron en la votación que finalmente aprobó el Tratado de Maastricht -querido Julio, aquella no fue un oposición de verdad y resultó un error.
El cambio climático como factor determinante en las crisis migratorias
El cambio climático es ya hoy la primera causa de migraciones en el mundo. Solo en 2011 más de 40 millones de personas dejaron sus hogares por fenómenos ambientales, una cifra que podría llegar a los 1.000 millones de personas en los próximos 50 años. Sin embargo, pese a estar frente a una realidad incontestable —las causas climáticas y sus víctimas—, los refugiados climáticos, parecen quedar a menudo fuera del debate sobre los factores que determinan los flujos migratorios.
Agitando el miedo líquido: tan peligroso como afectivo
Desde que los dirigentes europeos decidieron que había que blindar las fronteras del viejo continente alejándose de los viejos principios del mundo más avanzado que siempre definieron esta parte del mundo, desde que se decidió que la política a seguir era y es “los nuestros primero” se acompañó esta medida con un manejo emocional de una impresión tan útil como peligrosa como ya mencionaba Maquiavelo en su clásico y conocido libro 'El príncipe'; nos estamos refiriendo al miedo.
'El negocio de la xenofobia'
Prefacio para la edición argentina de El negocio de la xenofobia, editado por Clave Intelectual
El mayor desafío en la historia de la Unión Europea
Estando de acuerdo en el marco general que plantea Sami Naïr, creo que sería relevante añadir tres asuntos a tener en cuenta: soluciones inmediatas, un viaje seguro para los refugiados y el riesgo de la ruptura de Europa.
La UE ha de cumplir con la responsabilidad institucional a la que está llamada
La pregunta con la que se incia el debate es muy compleja porque implica el inevitable cruce de “miradas” cargadas de sospechas y reticencias entre dos instancias de carácter muy diferentes: una institución política de carácter supraestatal bajo la que late una amplia, diversa y compleja realidad de Estados en conflicto latente (la UE) y un movimiento de desplazados humanos de gran heterogeneidad en su composición, sus intereses, sus expectativas, y sobre todo, en algo que ninguno de los miles y miles que lo forman, conoce: su futuro.
La política frente a las migraciones
Los fenómenos migratorios han sido una constante en la historia humana. Sus flujos han podido variar en dirección o en intensidad con el transcurrir de los siglos, pero siempre han sido un elemento fundamental a la hora de explicar los procesos históricos y la configuración de las sociedades del presente. Por ejemplo, si el ‘homo sapiens’ no hubiera migrado del continente africano, posiblemente los europeos seguiríamos siendo neandertales. Con razón Federico Engels, el amigo de Marx, vio en esta capacidad de las personas de migrar y adaptarse a ecosistemas bien distintos como un rasgo sobresaliente y privativo de la Humanidad.
La respuesta es más Europa, no menos
Levanta el ánimo pasar por la madrileña plaza de Cibeles y ver en la fachada del palacio de Correos, sede del Ayuntamiento, un enorme cartel que reza: “Refugees welcome”, cuando a lo largo y ancho del continente europeo se multiplican las barreras para frenar la avalancha de huidos de la guerra y del hambre. La declaración de intenciones del consistorio que preside Manuela Carmena, más allá de su valor simbólico o real, supone un canto a la virtud que más se está echando en falta en esta crisis: la solidaridad.
La política frente a la inmigración
Los fenómenos migratorios han sido una constante en la historia humana. Sus flujos han podido variar en dirección o en intensidad, pero siempre han sido un elemento fundamental a la hora de explicar los procesos históricos y la configuración de las sociedades del presente. Por ejemplo, si el ‘homo sapiens’ no hubiera migrado del continente africano, posiblemente los europeos seguiríamos siendo neandertales. Con razón Federico Engels, el amigo de Marx, vio es esta capacidad de las personas de migrar y adaptarse a ecosistemas bien distintos como un rasgo sobresaliente y privativo de la Humanidad.
Identidades y refugiados en Europa
Europa es el continente más rico y se comporta como tal: en gran medida ha cerrado sus puertas a los refugiados subsaharianos y árabes que tratan de buscar un lugar mejor para ellos y sus familias. Este comportamiento responde a una natural inclinación humana a proteger en la medida de lo posible un estatus de vida no solo económico sino también social, y hasta religioso.
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