Dilma Rousseff: “Hemos de recuperar nuestra democracia y eso sólo lo podremos hacer con la lucha”
Irene Bassanezi Tosi
Doctoranda en Estudios Avanzados en Derechos Humanos en UC3M
Diálogos Feministas Europa/América Latina
(Nota de la redacción: Publicamos por el interés que tiene para este este debate sobre el “trumpismo” una crónica-resumen del coloquio en el que participaron este mes de septiembre en Madrid la expresidenta de Brasil Dilma Rousseff y nuestra compañera del grupo promotor de Espacio Público, María Eugenia Rodríguez Palop.)
“La ultraderecha ha conseguido protagonismo en muchas democracias y la más corrosiva es la de Brasil”. “Existe una hermandad entre el neoliberalismo y el neofascismo. No existe lo uno sin lo otro”. Así se pronunció el miércoles 25 de septiembre en Madrid la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, invitada por la eurodiputada de Unidas Podemos, Maria Eugenia Rodríguez Palop, en el marco del ciclo “Diálogos feministas entre Europa y América Latina”, una iniciativa que tiene como objetivo la creación y crecimiento de redes feministas en ambos continentes, para fortalecer la lucha de las mujeres.
Dilma Rouseff denunció la agresividad del discurso del presidente brasileño en Naciones Unidas, en defensa de la familia tradicional conservadora y atacando al movimiento feminista de su país. Calificó de dramática la situación de Brasil, particularmente para las mujeres, y explicó que lo que destruye las relaciones familiares es la pobreza extrema. Defendió las políticas públicas elaboradas para las mujeres durante su gobierno, como por ejemplo la bolsa familia centrada especialmente en las mujeres, ya que en Brasil el 30 por ciento de las familias son monomarentales. Asimismo, las políticas de educación, pensadas para proteger a las clases más vulnerables. O la implementación de la comisaría de la mujer y la inclusión del feminicidio en el marco jurídico para combatir la violencia contra las mujeres; entre otras.
“Las mujeres tienen una capacidad de movilización diferente”, explicó la expresidenta, “porque ellas saben que pueden cambiar la situación”. “El neofascismo se implantó contra las mujeres”, aseguró. “Fueron los aciertos de su gobierno y no los errores los que provocaron la reacción de las elites más conservadoras y por lo tanto la instauración del neofascismo en el país”, explicó. Según Rousseff, fueron las grandes elites financieras las que quisieron frenar el ascenso social de las clases más vulnerables, la redistribución de la renta más igualitaria, el fomento de las políticas sociales y la aspiración de una sociedad más justa.
La reacción de la derecha está siendo muy violenta y está provocando el asesinato de muchos/as lideres/as, afectando especialmente a la población negra e indígena y fomentando el enfrentamiento y la violencia entre los/as ciudadanos/as.
Antídoto contra la extrema derecha
En el panorama internacional, en un momento histórico en el que las extremas derechas asaltan instituciones y ganan terreno en diferentes países, europeos y americanos, María Eugenia Rodriguez Palop defendió que el movimiento feminista es “el antídoto contra la extrema derecha”.
En el caso de Brasil, Rodríguez Palop dijo, que este país está gobernado por una fuerza que se caracteriza por las llamadas tres B, las de ‘Biblia, el Buey y la Bala’, que representan los intereses de los ultraconservadores evangélicos, del agronegocio y los grandes propietarios de tierra, y que además legitima y fomenta la violencia de la policía. Y coincidió con Dilma Rousseff en la constatación de que son las mujeres brasileñas las que están poniendo sus cuerpos para hacer frente a estas políticas nefastas. “El movimiento feminista brasileño es fuerte y está bien estructurado”, aseguró.
La eurodiputada afirmó que las características ecofascistas del gobierno de Jair Bolsonaro son similares a las que se observan en algunos países europeos, como por ejemplo en España con el negacionismo de la dictadura por parte de algunos y la presentación del tiempo del gobierno de Franco como “algo bueno”.
Batalla contra la destrucción del ecosistema
Brasil, según María Eugenia Rodríguez Palop, es uno de los países del mundo en los que se asesina a más activistas en el mundo y son las mujeres las que se encuentran en las trincheras contra la deforestación y la destrucción salvaje del ecosistema. Y a pesar de la violencia las mujeres resisten y siguen manifestándose, como por ejemplo en la conocida marcha de las Margaridas, organizada por las mujeres campesinas, a la cual se sumaron las mujeres indígenas al grito de “nosso territorio, nosso corpo”. En su opinión, sólo a través de una política feminista, ecologista, que defienda e incluya los derechos LGBTI, la población negra, los pueblos indígenas, será posible frenar al neofascismo y al ecofascismo.
“Bolsonaro miente cuando dice que los indígenas destruyen la Amazonia”, denunció la expresidenta de Brasil. “Quiere la Amazonia para la explotación de los minerales que contiene”, por su gran abundancia y riqueza, y por eso utiliza la violencia.
“Bolsonaro quiere combatir el crimen organizado organizando el crimen”, dijo Rousseff, que recordó como el golpismo brasileño la destituyó sin haber cometido delito, encarceló al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva sin pruebas contra él y le impidió presentar su candidatura a las elecciones de 2018.
“Lula es un ejemplo de lo que ocurre en Brasil”, señaló su compañera de partido y sucesora en la presidencia de este enorme país latinoamericano. “Hemos de recuperar nuestra democracia y eso sólo lo podremos hacer con la lucha”, proclamó en un abarrotado salón de actos, el de la oficina del Parlamento Europeo en Madrid.