Ciudadanía activa y clase política
Antonio Antón
Sociólogo, politólogo y escritor
Ciudadanía activa y clase política
Antonio Antón
Profesor honorario de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid
(Resumen)
Existen tendencias sociales ambivalentes, muchas veces en el interior de las mismas personas y en proporciones diferentes. Por un lado, se han conformado corrientes sociales amplias, de fuerte contenido social y democrático, de indignación y rechazo a esta deriva regresiva y al déficit democrático de las instituciones y la clase política, demostrando la persistencia de una amplia cultura igualitaria y solidaria. Específicamente, se ha generado un nuevo ciclo de protesta social que denota la persistencia de una ciudadanía activa. Sin embargo, por otro lado, en el plano individual se genera individualismo adaptativo o competitivo, miedo y resignación, y en el plano colectivo aparecen síntomas de populismo, autoritarismo, fundamentalismo, xenofobia… que conviene afrontar con la reafirmación democrática, el desarrollo de los derechos humanos universales, la integración social y el diálogo intercultural.
Tenemos cuatro componentes principales de actual escenario:
1) La prolongación de la crisis socioeconómica, causada por los mercados financieros, con graves consecuencias sociales para la mayoría de la población.
2) La gestión antisocial e impopular de la clase política dominante, con una estrategia liberal-conservadora bajo la hegemonía del bloque de poder (centroeuropeo) representado por Merkel, con la colaboración o corresponsabilidad, primero, de los gobiernos socialistas en los países periféricos como España y, después, de los gobiernos de derecha.
3) Significativo proceso de deslegitimación social del contenido principal de esa política, el reparto injusto de los costes de la crisis, y la crítica hacia la involución de la calidad democrática del sistema político, conformándose una importante corriente social indignada, un campo social diferenciado y en desacuerdo con esas medidas regresivas (que en algunos aspectos concretos alcanza a dos tercios de la sociedad) y, particularmente, una desafección o brecha social entre el aparato socialista, por su giro antisocial y el incumplimiento de su contrato social, y una parte relevante de su base electoral descontenta con esa involución.
4) Ampliación de las protestas sociales y resistencias colectivas, configurándose una ciudadanía activa, de fuerte contenido social, con un carácter sociopolítico progresista y democrático; se puede cifrar entre cuatro y cinco millones de personas participantes en los procesos huelguísticos generales y entre uno y dos millones en el conjunto de las grandes manifestaciones sindicales o ciudadanas (y según diversas fuentes en torno a un millón de participantes en las redes sociales vinculadas a estas protestas); se ha encauzado, inicialmente, a través del movimiento sindical y el movimiento 15-M (y derivados), conformando una representación social doble con elementos mixtos, no exenta de tensiones, con sus respectivos representantes o grupos de activistas, y luego por diversas mareas y plataformas ciudadanas que articulan un tejido asociativo más diverso y complejo.
Tres aspectos se abordan en este texto, relacionados con el tema de esta Ágora política “Partidos, militantes y ciudadanos”: 1) Configuración de una ciudadanía activa. 2) Gestión política y acción política. 3) Desafíos de la pugna sociopolítica por la democratización del sistema político y una salida justa de la crisis. VER TEXTO COMPLETO.
Más intervenciones
Para Andrés Alonso González
1. Lo más serio no es quién está "acaparando la reproducción" sino quién está acaparando el agotamiento y deterioro de los recursos naturales. Si el norteamericano medio consume 20 veces lo que el africano medio, aunque un africano tuviera 20 hijos no causaría más impacto que un gringo que tenga uno.
Réplica a Juan Antonio Postigo Martín
En resumen, lo que dice mi comentario es que, desde la perspectiva biológica, el problema social tiene dos patas: producción y reproducción. Y- que yo sepa- dentro del socialismo histórico es el gobierno chino quien, por primera vez, ataca los dos problemas a la vez. En efecto, no parece justo demandar un reparto de la producción sin antes establecer un reparto de la reproducción. Esa tesis tesis vale para una nación y para la humanidad entera: No se puede estar acusando al mundo capitalista de acaparar la producción, sin decir al mismo tiempo que el tercer mundo está acaparando la reproducción de la población.
Respuesta a Andrés Alonso González
1. Mientras repartir equitativamente la producción es una buena respuesta al "problema social" (la dificultad consiste en hacerlo realmente, y no que una nueva élite burocrático-militar sustituya a la aristócrata-burguesa), aumentar la producción, aparte de los problemas medioambientales que genera, no impide de ningún modo que siga habiendo amplias capas de la población carentes de lo más básico.
10 respuestas sobre participación política
1. Mientras nos quedemos en la indignación y no progresemos hacia la definición y construcción de alternativas viables estaremos dentro de un fenómeno político solo reactivo, y lo que es tal vez peor, fácilmente manipulable...
Los "grupos motores cuidadores"
La unión hace la fuerza, la diversidad hace la creatividad transformadora.
En construcción
En lo que se refiere a participación política, podría incluirme dentro del grupo de los no-participantes, entre esos que pensaban que vivimos bajo una cierta ilusión democrática cuya característica principal es que te permiten votar antes de obedecer las órdenes, un sistema en el cual el elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros. Si, por una parte, los partidos políticos me parecían reducidos a maquinarias para la acumulación de poder, por otra, veía al militantismo y el activismo impregnados de un cierto olor a iglesia y poco dados a conciliar la aceptación y el disfrute de la vida misma con la acción transformadora. Sin embargo, nunca me consideré ajeno a la política. Pese a la creciente indignación estaba convencido de que había poco que hacer porque, en palabras de Adorno, «el mundo insiste en que le engañen». Sin palacio de invierno que asaltar ni atajo para la posibilidad de cambiar el mundo de arriba abajo, me había limitado a introducir mis aspiraciones políticas en una botella y tirarlas al mar, tal vez a la espera de tiempos mejores.
¿Es la indignación un fenómeno político sólo reactivo?
Un par de comentarios a una cuestión previa, por otro lado determinante, ¿es el 15-M, el movimiento de los indignados, un movimiento social? En principio se puede afirmar que nos hallamos ante un movimiento social. Recordar, en este sentido, que para así caracterizarlo no hay que fijarse en un momento o en una acción, sino en la cadena de procesos de momentos de reflexión, acción, organización, que acaban sedimentándose y cristalizándose en una organización con voluntad de permanencia.
Abrir el debate político a la perspectiva biológica
Me ha gustado el análisis que hace la ponencia de los profesores Pablo y Ariel. Aun así, considero que el debate político necesita clarificar conceptos básicos y abrirse a la perspectiva biológica.
Sobre culturas militantes, reacomodos ideológicos, de identidades y proyectos para pensar cómo salir con dignidad de la crisis
Agradezco la invitación a participar en este debate. El texto de partida abarca buena parte de las preocupaciones y reflexiones que están sobre la mesa cuando se trata de pensar, colectivamente, no solo en hacia dónde vamos, sino hacia dónde querríamos ir. Comparto además buena parte de lo que se expone.
[…] organizada – con el riesgo que conlleva esta asunción- [...]
[…] organizada – con el riesgo que conlleva esta asunción- algunas preguntas planteadas por Pablo Sánchez y Ariel Jerez en este mismo medio (“Partidos, Militantes y Ciudadanos en la Crisis … podrían tener respuesta, al menos […]
La cuestión del partido
La cuestión del partido una vez más, sigue provocando grandes dolores de cabeza y discusiones. Se puede optar por insistir en la fórmula del partido como la agencia encargada de ejecutar las aspiraciones de las masas, como el núcleo de la subjetividad vanguardista y actor privilegiado en el manejo de la información a la hora de comunicar hacia afuera y disciplinar. Se puede también, desechar la idea misma de su existencia en cualquiera de sus formas, compartiendo el mismo esquema del primer caso aunque desde la óptica opuesta, pues ambos ejemplos inciden en la posibilidad “escaparse” a esferas y espacios paralelos y al margen de las relaciones sociales capitalistas, cuando ya no existe un “afuera” del tiempo dominado por la empresa-mundo. Una tercera opción podría versar en hacer una lectura laica del estado de las cosas en nuestro tiempo histórico y esgrimir de ahí, el tipo de instituciones e identidades que puedan forjarse. La política irrumpe cuando se distorsiona la lógica policial, tal y como la entiende Jacques Rancière, lógica que impide el vacío del desorden del dominio. Distorsión que altera el reparto de las propiedades comunes entre las distintas partes de la sociedad y subvierte la posición de quienes pueden ejercitar el poder de la decisión.
Comprender la indignación
El texto escrito por Jerez Novara y Sánchez León plantea muchos problemas de enorme importancia. Por razones de espacio, me limitaré a comentar sólo el primero de ellos. Lo haré con las seis observaciones que siguen.
Los partidos deben cambiar su papel
Me parece interesante el planteamiento realizado por los ponentes y en la medida que me permitan mis conocimientos, intentaré responder las cuestiones planteadas, con especial énfasis en un aspecto que, desde mi punto de vista, se plantea de manera incompleta.
Se nos viene incidiendo durante bastante tiempo del problema de [...]
Se nos viene incidiendo durante bastante tiempo del problema de la desafección de la clase política con respeto a los ciudadanos.
Catedrática Acreditada de Filosofía del Derecho. Subdirectora del Instituto de Estudios de Género. Universidad Carlos III de Madrid
La ciudadanía ante la "desregulación" de la política
España, igual que la mayoría de países desindustrializados, atraviesa una profunda crisis institucional, debido a casos, a veces coyunturales, otras estructurales, de corrupción política en connivencia con el poder económico, al desgaste de algunas instituciones, a la desafección política y el derrumbe de la moral cívica vinculada a lo público, a la obsolescencia de leyes esenciales (Ley Electoral, leyes fiscales y la propia Constitución), a lagunas legales, como la de la Transparencia y Acceso a la Información Pública, que perpetúan la opacidad y el secreto en el funcionamiento de las administraciones públicas, así como a la persistencia de las oligarquías en la estructuración democrática de la sociedad y de las administraciones públicas. Este contexto ha impedido, y sigue haciéndolo, un completo desarrollo democrático de nuestras instituciones políticas y jurídicas.
Regeneración: de lo moral a lo político
La indignación es una emoción eminentemente moral y política. Su presupuesto es una exigencia de justicia. Y se expresa mediante la negación: “¡No hay derecho!” es su formulación más escueta. Pero la indignación no basta para la acción política. No se convierte automáticamente en lucha por el derecho. Pasar a la acción exige más cosas: esperanza, coraje, alegría, y, desde luego, rebeldía. Y más cosas…
Problemas estratégicos complejos, soluciones en pañales
El documento “ponencia” tiene varias virtudes. Utiliza el método socrático de diálogo que nos exige reflexionar antes de polemizar, lo que dificulta el bloqueo del debate por campos de afinidad. “Coloca” las principales cuestiones -si bien no agotan todas las vertientes del problema que aborda- con una apertura que posibilita la existencia de diversas respuestas, lo que permite aplicar un criterio de evaluación de las mismas basado en su razonabilidad -tal como proponía Hans Gadamer- y nos vacuna del dogmatismo discursivo. Es ambicioso en sus objetivos teóricos y políticos, preñados de la voluntad de rendir utilidad a la acción política emancipadora, lo que nos aleja de la endogamia academicista.
Un millón menos cada año
Cuatrocientos veinte millones de gorriones en España, cuenta Juantxo López de Uralde. Pero se están extinguiendo lentamente… Cada año su población disminuye en un millón aproximadamente.
Investigador en el Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI) y miembro de Líneas Rojas
De ciudadanos a consumidores
La creciente tensión entre Capitalismo y Democracia, especialmente perceptible en las economías más empobrecidas por la crisis, no sólo produce indignación, también dota de sentido político a lo que en otro tiempo no pasaba de ser una explosión de rabia pasajera.
¿Qué papel? ¿Para qué partido?
En toda Europa los partidos políticos atraviesan un momento complicado. Hace muy poco tiempo, en Grecia, el PASOK tenía más del 40% de los votos. En los sondeos recientes se mueve entorno al 5 o 10%. En Italia, el éxito de la formación que encabeza Beppe Grillo, se explica precisamente por ser un no-partido. Entre nosotros, si atendemos a los datos que proporcionan las encuestas, los partidos están muy deslegitimados y muchos creen que la democracia podría funcionar sin unos partidos políticos que son muchas veces vistos como instrumentos de unos pocos. No creo que ello pueda circunscribirse sólo a los países de la Europa del Sur y a la particular fuerza con que el cambio de época y la crisis económico-financiera nos afecta. Ni en Francia (como se ha visto en las recientes elecciones municipales), ni en Gran Bretaña ni en Alemania parece observarse que siga incólume la “democracia de los partidos” que caracterizó los regímenes políticos del siglo XX. Los partidos están cada vez menos presentes en el tejido social, mantienen lazos débiles con sus electores y concentran sus esfuerzos en elecciones e instituciones. A su alrededor todo cambia. El resto de organizaciones van modificando estructuras, procesos y maneras de funcionar, pero los partidos han ido perdiendo peso social sin alterar formalmente sus maquinarias. Es cierto que las cosas van por barrios, y que no en todos los partidos las cosas se hacen igual. Pero, la deriva de los grandes partidos arrastra a los demás, por injusto que ello sea.
Cinco notas sobre identidad y movilización
Me ha parecido muy sugerente en el texto la idea de un nuevo “pacto social de participación”. Porque prioriza el cuidado de la legitimidad las fuerzas de izquierda sobre la pura unidad aritmética y electoral de las mismas. También porque apela a la emoción política y a la capacidad de soñar como elementos clave para esa movilización.
No es solo indignación: es política
Respondo a la invitación al debate propuesta con el texto Partidos, militantes y ciudadanos en la crisis de representación, abordando tan solo alguna de las diversas cuestiones que plantea y colocando el foco en la, para mí, necesaria consideración de la ciudadanía (plural, diversa) como sujeto de la política.
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