El feminismo no es una opción
Sol Román
Militante feminista
En primer lugar, quiero decir que escribo esto desde las vivencias de la militancia feminista barrial y urbana, así como desde mis experiencias de mujer joven, blanca, precaria y con estudios universitarios. Del debate tan enriquecedor que surge en este espacio me ronda la cabeza una idea que ahonda en las razones del discurso antifeminista de la extrema derecha y en la fuerza del movimiento feminista actual, ya mencionado por otras compañeras antes.
Desde que en 2016 el arzobispo de Valencia, cuyo nombre prefiero ni decir, bautizó al feminismo como “ideología de género” el feminismo ha sido cuestionado constantemente desde las esferas más conservadoras.
En la sociedad actual de la libertad formal, regida por una constitución que promulga que todas somos iguales y en las que las opresiones que vivimos, en general, no son tan obvias como venían siendo en siglos anteriores, la derecha y, en especial, la extrema derecha, se ha dedicado a hacer pensar a la gente que el feminismo es opcional. Cuestionan la evidencia de que vivimos en una sociedad en la que los BBVA (Blanco Burgués Varón Adulto) tienen más poder que el resto de personas, y que usan ese poder para limitar las libertades de las demás.
De este cuestionamiento inicial se derivan muchos otros, como son, por ejemplo, la negación de la existencia de violencia machista (tal y como ha dicho el partido político de extrema derecha VOX en muchos discursos “la violencia no tiene género”), o la negación de la transexualidad (recordemos el lema del autobús de Hazte Oír “Los niños tienen pene. Las niñas vulva. Que no te engañen. Si naces hombre eres hombre. Si naces mujer seguirás siéndolo”) y que acaban conformando el discurso del antifeminismo. Un antifeminismo que promulga la inexistencia de desigualdades sociales en vez de asumir abiertamente que son machistas, claro, es políticamente mucho más vendible.
La extrema derecha está utilizando el discurso del cuestionamiento para anular las propuestas del feminismo, niega lo innegable, lo evidente. Cuando la extrema derecha niega la violencia machista es como si en el debate sobre el derecho a decidir sobre la maternidad dijesen que no existen los embarazos no deseados. Pero claro que hay embarazos no deseados, eso no lo dicen, porque es absurdo pensar que no y nadie se lo creería. Negar la existencia de la violencia machista también lo es y aún así su discurso ha ido calando. ¿Cómo es eso posible? Con la ingente cantidad de estudios, datos, informes… No lo entiendo y a la vez sí, rechazan y se levantan contra una realidad que saben que existe pero que niegan porque les interesa mantener un sistema social que les beneficia y privilegia.
El centro del debate, para mí, está en que no hay debate posible. El machismo y las violencias que nos generan no son opcionales, y entrar a debatir sobre si feminismo o “ideología de género” es justo lo que quieren.
Ser feminista no es una opción que unas cuantas miles de millones de mujeres hayamos tomado para quitarle el poder a los hombres, no es una ideología con la que se pueda discrepar. Ser feminista es una estrategia de supervivencia para una sociedad que nos aplasta y ahoga día tras día, una sociedad que se mal-mantiene a base de la explotación de las que no somos parte del BBVA y que está abocada al colapso. Los feminismos, entendiéndolos dentro de sus múltiples y variadas vertientes, pero siempre desde una perspectiva interseccional y decolonial, son una manera de unirnos y generar una sociedad diferente que ponga en el centro de ésta los cuidados, la vida de todas, y para ello muchas de nosotras vamos a tener que perder privilegios, que bien perdidos estarán.
Para terminar dejo un fragmento de la canción Cumbia Feminazi de Rene Goust que me encanta y que creo que resume bien lo que quiero decir:
“Qué poca sensibilidad hay que tener / Para tomar algo tan cruel / Tan históricamente hiriente/ Y pretender usarlo para imponerse/ Ya mero le atinaste casi/ Al apodarme feminazi/ Pero un detalle te falló/ Quien camina por las calles con miedo soy yo”.