¿Europa, un espacio fallido?
Félix Taberna
Abrir un debate sobre la necesidad y deriva de Europa es de sumo interés ante un tiempo donde la ciudadanía europea deberá tomar decisiones en la conformación de su Parlamento. Quedan apenas cinco meses para la campaña electoral europea. Una campaña que, como las anteriores, tendrá traducción netamente nacional. La campaña europea será percibida por el ciudadano como una oportunidad para castigar o dar confianza a su gobierno propio. Éste es quizás el primer espacio fallido europeo, no existe opinión pública europea, ni partidos, ni sindicatos, ni asociaciones europeas. No hay un escenario netamente europeo con sus agentes sociales.
A pesar de todo, merece la pena reflexionar sobre la realidad política europea. Una realidad que tiene al menos tres dimensiones, las tres cuestionadas. La de Unión de Mercado con sus rígidas normas sobre competitividad que han provocado niveles muy altos de pobreza; la Arquitectura Institucional cada día más compleja y lejana; y el Espacio Social Europeo como civilidad, que se ha difuminado.
La Estrategia Europea 2020, sucesora de la de Lisboa, estableció cinco ambiciosos objetivos en materia de empleo, innovación, educación, integración social y clima/energía. A menos de siete años, qué decir de sus resultados… la mayor crisis habida en mucho tiempo en la economía ha tirado por los suelos este optimismo planificador. La Crisis ha supuesto para Europa una mayor renacionalización de la política y una amenaza de populismo xenófobo y apolítico.
¿Es necesaria Europa? A mi modo de ver, lo necesario es un Federalismo Europeo como suma de voluntades políticas que puedan reivindicar en el espacio mundial un estilo de vida propio, un modelo social basado en la cohesión y justicia social que condicione al mercado. No apuesto tanto por fórmulas acabadas de construcciones europeas, sino por suma de voluntades en proyectos comunes. Cierto es que lo pequeño es hermoso, próximo, entendible…; y más al contemplar cómo proyectos cooperativos como Fagor Electrodomésticos, han caído, entre otras razones, por su magnitud. Pero la razón me lleva a apostar por soluciones políticas de agregación. Las soberanías en estos momentos deben ser compartidas, entrelazadas, interdependientes.