Seguir batallando para cambiar la UE
paisvecino
Pienso que Pedro Chaves lleva razón y/o plantea bien varias cuestiones clave: a) la integración europea se ha servido del equilibrio socialdemocracia - democracia cristiana; b) se confió en el mercado (y la moneda) para avanzar en la integración; c) la crisis ha roto esos equilibrios y propuestas, por lo que la UE se ve como parte del problema (no aporta soluciones). Luego, es legítimo preguntarse ¿para qué necesitamos esta UE?
Podemos decir “no me gusta esta casa, yo me quiero ir a otra”. Pero si no puedo cambiarme, seguiré viviendo en ella. Podemos decir que “la moneda” (sea cual sea) está al servicio de los poderosos. Pero también están al servicio de los poderosos el arte, la moda, la política, el circo romano, la universidad… Depende de cómo sucedan las cosas…
¿Necesitamos esta UE? No sé muy bien cómo responder: por eso escribí un artículo que está citado abajo, haciéndome más preguntas. Otros moverán los eurobarómetros de otra manera. Pero tengo claro que Europa es una “isla en el mundo”, por su escaso peso demográfico global, por los efectos de esta globalización que silba por encima de nuestras cabezas, y porque los “valores” sobre los que se levantó la UE cotizan a la baja: los valores de la “economía social de mercado”, la cohesión, la solidaridad, la democracia, parecían abrir la puerta de la economía para avanzar después hacia más integración. Pero no ha sido así.
¿Qué hacemos?, ¿cambiamos de casa?, ¿sacamos nuestra raíz judeocristiana y le echamos la culpa de nuestro males al euro?, ¿tomamos las elecciones al Parlamento Europeo como un “carnaval”, en el que cada uno hace lo que quiere o puede, o lo contrario?
De momento pienso que es difícil cambiar de casa. Prefiero hacer arreglos: me iré de fiesta con algunos vecinos (del sur), tapiaré las ventanas que miran a otros vecinos (mientras Merkel esté en la cocina), pediré que el pago de mi cuota a la comunidad se utilice bien, etc…
Tampoco me gustaría cambiar de moneda. Cualquier moneda puede estar al servicio del poder. Pero cada vez más “se me caen los argumentos y se me levanta el ánimo de rebelión”, y no es porque vea algo atractivo en el vecindario, sino más bien lo contrario: porque veo un BCE que bloquea la entrada de aire fresco y también las alcantarillas (excepto para sus amigos banqueros, a los que les presta dinero barato).
¿Por dónde empezar los arreglos? Esta puede ser una forma de ampliar el debate y el diagnóstico, para ver si acordamos cómo actuar. ¿Compramos un megáfono, para ver si la UE se entera de que hay que cambiar las reglas de juego del BCE?
Al final, ¿para qué nos sirve esta UE? Nos da refugio. Fuera llueve demasiado. Si dentro de la casa hace frío, hay ruido o huelen mal las tuberías, habrá que priorizar las actuaciones. Pero no descarto irme a vivir Caribe. Ni que aquí venga un tifón.
LINK: José Antonio Nieto. Público 15-9-13: https://blogs.publico.es/econonuestra/2013/09/15/si-me-dices-europa-no-se-que-pensar/