Contra el imperialismo europeo (y los imperialismos en general)
Carlos Javier Bugallo Salomón
Doctor por la Universitat de València
Como viene siendo habitual, ha tenido que ser el profesor Vicenç Navarro el que llame a las cosas por su nombre y pronuncie, con respecto a los trágicos sucesos ocurridos en Ucrania, consentidos y bendecidos por la Unión Europea y Estados Unidos, la palabra maldita: imperialismo.
Tanto en Venezuela hace poco, como ahora en Ucrania, hemos observamos casi la misma trágica situación, el mismo esperpento: dos superpotencias económicas -que se presentan a sí mismas como democráticas y cúspide de la civilización-, la norteamericana y la europea, se esfuerzan por imponer, ora por medios pacíficos ora violentos, tratados de libre comercio que resultan muy favorables a sus intereses. Y la prensa, incluso la sedicente progresista como El País, legitimando los procedimientos golpistas.
La ironía cruel de la historia es que estos hechos se hayan producido precisamente en el presente año, cuando se cumple el centenario de la Primera Guerra Mundial, que como todo el mundo sabe se desencadenó por las rivalidades imperialistas de las potencias europeas. Ello demuestra dos cosas: la primera, que los reaccionarios de toda condición y pelaje se niegan siempre a aprender de la Historia, y son temerarios hasta el absurdo; y la segunda, como dice James Petras, que el imperialismo no es una ‘conspiración’ o un producto de determinado gobierno, sino que es el resultado de una realidad económica estructural determinante.
Aunque en esta ocasión a la Rusia de Putin le asiste la razón, no es menos cierto que este secuaz de las nuevas oligarquías y plutócratas del Este también ha echado mano del imperialismo cuando lo ha creído conveniente (en Chechenia, por ejemplo). Por lo tanto, se le está aplicando una ración de su misma medicina, y no tiene legitimidad moral para oponerse a ella.
Indignado por tales acontecimientos, y preocupado por la deriva autoritaria y antipopular que está asumiendo la Unión Europea, me he decidido a escribir un documento donde analizo el significado del concepto ‘imperialismo’, tanto en su dimensión pasada como actual. Lo he escrito tanto para aclararme a mí mismo con respecto a algunas ideas que han ido surgiendo a socaire del Debate sobre Europa, como por el deseo de poner a disposición de los lectores de Público.es un dossier actualizado sobre la cuestión. Estoy persuadido que el tema vale la pena y que, por desgracia, se oirá de él en más ocasiones.
Más intervenciones
Por qué debe preocuparnos la desigualdad de la renta
Como continuación de otros documentos míos anteriores, dedicados al tema de la desigualdad, ahora os adjunto otro donde expongo algunos datos estadísticos sobre el problema de la distribución de la renta (o riqueza), a la vez que analizo varias respuestas ofrecidas por el pensamiento económico.
Desigualdad y eficiencia económica
El pasado 12 de abril el filósofo y escritor Augusto Klappenbach escribió en Público.es un interesante y necesario artículo (‘La desigualdad y la teoría del derrame’), en el que criticaba la creciente desigualdad económica y las justificaciones que se le daba. Digo lo de necesario, porque la teoría económica está preñada de juicios de valor (como cualquier otra disciplina científica, como bien nos ha enseñado Mario Bunge) que deben ser objeto de escrutinio por parte de todo el mundo, y sobre todo por los filósofos.
Combatir la desigualdad es una cuestión de supervivencia social
A pesar del ruido mediático del tsunami neoliberal que asola Europa, no hay fundamento ético, lógico ni económico para defender que la creciente desigualdad de la riqueza sea irrelevante. En primer lugar, porque un sistema de recursos limitados no puede sostener una escalada infinita de acumulación individual. Llevar una teoría absurda a la práctica es irracional, y resulta muy peligroso en economía. En segundo lugar, un sistema que premia con la acumulación ilimitada de bienes materiales potencia la concentración del poder económico en manos de una minoría que terminará por someter a los demás. A quien le parezca bien que una élite guíe al rebaño debe saber que en ese sistema no estará funcionando la igualdad de oportunidades. Los de la cúspide no serán los mejores en nada que destacar. Si acaso en tener una ambición desmedida y un egoísmo patológico. En tercer lugar, siendo escandalosa la pirámide de la desigualdad de la riqueza lo es mucho más en términos de poder. A través de una tupida malla de intereses y estrategias la cúspide de la pirámide ha multiplicado su dominio hasta adquirir un poder omnímodo y despótico. Todo conduce fatalmente hacia la escalada de la desigualdad, como ha demostrado recientemente Thomas Piketty. La comunidad, la solidaridad, los derechos humanos, la libre información y la democracia valen muy poco frente a la absurda tarea del enriquecimiento infinito de unos pocos.
EL PENSAMIENTO ECONÓMICO, LA JUSTICIA Y EL PROBLEMA DE LA DISTRIBUCIÓN
En el artículo de Fernando Luengo titulado ‘Es necesario distribuir’ (Público.es, 08/05/2014), llama el autor acertadamente la atención sobre el problema de la distribución económica y sus consecuencias. Esta cuestión, sin embargo, no es nueva para el pensamiento económico, ya que ha sido objeto de importantes debates en el pasado. Por ello he creído interesante aportar un documento donde expongo las líneas maestras de la teoría económica al respecto, en un lenguaje claro y asequible para todo el mundo.
Otra política de sostenibilidad es posible
Es muy probable que de no haber estado entrado en la UE, el estado de los recursos naturales y las políticas ambientales en España hubiera sido mucho peor que el actual, situación- que dicho sea de paso- dista mucho de ser óptima. La política forestal desbocada de plantar miles de hectáreas de pinos y cultivos forestales, incluso sobre bosques ya existentes, de falta de depuración y de abandono de las aguas dulces a su suerte,de realización de infraestructuras y presas con fuertes impactos sociales y ambientales, por supuesto, sin ningún tipo de estudio de impacto ambiental, de construir en la costa hasta los primeros metros, de sobreexplotación de acuíferos es probable que hubiera seguido... Afortunadamente la UE introdujo una serie de criterios como el “que contamina paga”, el criterio de “prevención”, y una serie de directivas que, poco a poco, han ido ordenando muchas actuaciones y sectores: el impacto ambiental y la evaluación ambiental estratégica, la muy interesante directiva marco de aguas, la red natura, la responsabilidad ambiental, etc. Además ha puesto sobre la mesa fondos regionales para desarrollo rural, para grandes inversiones en depuradoras, etc.. En el aspecto positivo, además, la UE detuvo algunos proyectos “nacionales” bastante delirantes como el trasvase del Ebro, (que no tenía en cuenta el precio del agua, por ejemplo) con su absurdo eslogan de “agua para todos”, o puso pegas, hace ya décadas, a las repoblaciones mono especificas y continuas, (que acaban siendo pasto de las llamas), o multó a España por la falta de depuración de las aguas españolas o llamó la atención, recientemente, por ejemplo con los riegos en el entorno de Doñana. Hoy en 2014 han pasado casi 30 años de política ambiental y se podría hacer un balance de éxitos y fracasos. No es este el lugar para hacerlo. Pero, seguramente el balance ha sido positivo.
"El rescate de Europa"Algunas propuestas
Si bien estoy de acuerdo con los postulados generales que contiene el documento “Otra Europa”, quiero insistir en la importancia de un enfoque a medio y largo plazo, de carácter estratégico, que plantee una transformación a fondo del proyecto de construcción europea.
El marco legal de la banca pública
He creído conveniente aportar al Debate un documento que escribí hace tiempo para los compañeros de la Plataforma pro Banca Pública, en el que examinaba el marco legal español y europeo relativo a las empresas públicas. Creo que será de interés no sólo para los que, como yo, piensan que la Banca Pública está llamada a desempeñar un papel fundamental en la salida de la crisis (así como impedir en prospectiva la especulación, las estafas financieras y la expulsión criminal de los hipotecados de sus casas), sino también para aquellos que apoyan una revitalización del sector público ‘sans phrase’.
¿Otra Europa más socialdemócrata?
La sociobiología ha descubierto que el hombre al final de la adolescencia fija sus gustos socio-políticos en la forma de una "impronta" que se graba en su psiqué, de modo que, tal como confirman los estudios sociológicos, a partir de la primera votación, el voto del ciudadano suele variar poco dentro del arco parlamentario.
El mito de la igualdad de oportunidades
En esta Europa que el PP y el PSOE nos presentan como un nuevo El Dorado, el problema de las crecientes desigualdades sociales será, sin duda, un elemento clave de la Agenda política. Es por ello que he creído conveniente aportar un nuevo documento en el que analizo el contenido del concepto "igualdad de oportunidades"
Contra la mixtificación y el olvido de la historia
Últimamente está de moda la mixtificación histórica, asumiéndose la idea de que la historia avanza por sí misma e independientemente de la voluntad y de la participación de los seres humanos. Contra este tipo de fatalismo nos alertó hace ya tiempo Karl Marx,, quien dijo al respecto lo siguiente:
Europa impotente y algo más
La Europa que tenemos se puede mirar desde muchos ángulos. Uno de ellos es el que proponen la mayoría de los partidos políticos que presentan candidatos a las elecciones del Parlamento Europeo. Otros puntos de vista alternativos pueden poner más énfasis en rechazar los avances de la integración o en proponer otra forma diferente de analizar y construir Europa. Pero es difícil conformarse con lo que tenemos.
Una alternativa económica pensada “desde dentro”
1. La gran transición geopolítica y Europa como nueva periferia mundial
Una alternativa económica pensada “desde dentro”
El elemento central del escenario pos-crisis al que a nivel global nos dirigimos, se caracteriza por el desplazamiento definitivo del marco de acumulación capitalista del eje conocido como “eje atlántico”, al “eje pacífico”, lo que implica entre otras consecuencias el desplazamiento de Europa de la centralidad del capitalismo mundial hacia una posición más periférica, en la que España quedaría como una formación social dependiente y descentrada, insertada dentro de la gran perdedora de la crisis, la periferia europea.
POSIBILIDADES Y LIMITACIONES DE LA RENTA BÁSICA
Me ha parecido muy positiva la última aportación de Fernando Luengo y Lucía Vicent; y coincido plenamente en el diagnóstico que realizan: la crisis actual es, a la vez, sistémica e institucional.
¿La unión monetaria explica la crisis?
El debate sobre “Otra Europa” al que se nos invita desde Espacio Público está, lógicamente, centrado en la formulación de alternativas. Quienes pensamos que vivimos una situación de emergencia entendemos esta orientación. No debemos descuidar, sin embargo, la reflexión sobre las causas de la crisis, en absoluto cerrada, pues los diagnósticos condicionan crucialmente los caminos de salida de la crisis. Es, precisamente, en este punto donde queremos situar los comentarios que siguen.
La Europa de la creciente brecha social
Coincido plenamente en que la economía debe ser una disciplina que analice cómo mejorar el bienestar colectivo y no el del capital financiero. El texto anima el debate señalando la necesidad de un entramado institucional que conduzca a una mejora en las condiciones sociales y de empleo en la zona que delimita la Unión Europea. En ese sentido se señalan posibles acciones como “reforzar los mecanismos de cohesión, incrementar el presupuesto comunitario o cambiar el modus operandi del BCE, subordinando la política monetaria a objetivos de equidad, pleno empleo y protección social”. Es un enfoque basado en instrumentos y procedimientos, pero en mi opinión previamente a las acciones es preciso reflexionar sobre las fuerzas necesarias para impulsar los cambios y si estos se consideran factibles. Algunos puntos que plantearía al respecto serían:
BIEN POR BRUNO ESTRADA
Totalmente de acuerdo con lo que afirmas. Aunque yo llevaría la crítica aún más lejos.
Es posible otra política monetaria capaz de impulsar el crecimiento y el empleo
El comportamiento de los Bancos Centrales de EEUU (Reserva Federal) y la UE (BCE) tras la crisis financiera de 2007 ha sido muy diferente en relación con las políticas de expansión fiscal imprescindibles para salir de la recesión.
¿UNIÓN BANCARIA O BANCA PÚBLICA?
Quiero mostrar mi desacuerdo con Iván Ayala cuando manifiesta lo siguiente: “No se trata de crear un sector financiero público, sino configurar un sector con una fuerte regulación marcada por objetivos sociales.”
Reforma financiera versus Unión Bancaria en la UE
Este texto es un intento de responder al debate con una propuesta centrada exclusivamente en el sector financiero. Aun así, es claro que éste no se puede entender por aislado, sino que está enclavado en el resto de la economía –aunque con gran protagonismo. Por tanto esta separación explícita de la reforma financiera solo se entiende en términos espacio (no podemos hablar de todo) y exposición (centrarse en un sector permite incrementar el detalle).
El Euro, un nuevo ‘juggernaut’
En la lengua inglesa se denomina ‘juggernaut’ a una fuerza grande y destructiva que es objeto de devoción y de sacrificios humanos. De acuerdo con la Wikipedia, ‘juggernaut’ es una palabra que procede de la anglificación del término sánscrito Yaganatha, que es uno de los nombres por los que se conoce al dios Krisná (avatar del dios Visnú) en la religión hinduista.
La nueva gobernanza de la UE es muy poco europea
La desafección hacia el proyecto europeo es tangible y cuantificable. Según la agencia estadística de la Comisión Europea (Eurostat), la desconfianza de los ciudadanos hacia la Unión ha pasado del 32% en 2007 al 60% en 2012. Esta tendencia es generalizada y más acentuada en los países y segmentos sociales tradicionalmente más europeístas y, con toda certeza, se manifestará en los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo que se celebrarán durante la última semana de mayo.
¿Más o menos Europa? Realismo frente a idealismos de izquierda
Es evidente que estamos en un periodo en el que los ciudadanos están especialmente indefensos ante los poderes económicos. Aunque pertenecieran a un “Estado aislado”, sin pertenencia a ninguna organización regional, se encontrarían sometidos a una maraña de intereses que hacen imposible la soberanía en asuntos económicos o financieros. Y es que el capital (mercantil, industrial, financiero) disfruta de una libertad que le permite saltarse fronteras y reglas nacionales y está amparado por una legalidad supranacional construida a partir de acuerdos y convenios interestatales de obligado cumplimiento que privilegian los derechos del inversor sobre los del ciudadano.
Tres propuestas para la economía de Otra Europa
El término Otra Europa alude a una forma de entender la realidad europea distinta a como la presentan las instituciones de la UE y sugiere también un modo diferente de construir Europa. Esa idea ayuda a definir un escenario para encajar propuestas específicas, aunque a algunos no les parezcan realistas. Después habrá que valorarlas, concretarlas e intentar aplicarlas, si existe un respaldo sólido que motive un cambio radical en la acción política. El reto no es fácil, como tampoco lo es el diseño de escenarios alternativos. Pero se necesitan propuestas tendentes a reducir las desigualdades y evitar que los ciudadanos se alejen aún más de la construcción europea.
Sobre lo coyuntural y lo estructural
Entraré en esta primera contribución en un asunto al que se hace referencia en el texto, aunque de una manera periférica. Se afirma que las medidas tomadas por los responsables comunitarios son coyunturales; los autores nos proponen una reflexión de más calado, "estructural".
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