¿Una nueva ola feminista?

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Moderadores

  • Lourdes Lucía

    Vicepresidenta Fundación Espacio Público

  • Ana Barba

    Edafóloga, activista social y política por la democracia participativa, el feminismo y la ecología.

  • Paloma Bravo

    Graduada en Ciencias Politicas (UCM), activista social y estudiantil

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  • Espacio Público

Intervenciones

María Rubio

Periodista de Públic

"Las mujeres hemos sido, somos y seremos la resistencia ante el expolio del capital"

Que la violencia machista esté en la primera plana de todos los medios sólo se puede explicar gracias a la fuerza de las movilizaciones feministas de los últimos meses.

Cynthia Duque Ordóñez

Analista de geopolítica, especialista en Oriente Medio y feminista abolicionista. Estudiante de último curso de Derecho y ADE.

Ningún Poder del Estado está libre de crítica, ese es el fundamento de toda democracia

Se suele decir que después de la tormenta viene la calma, en la sociedad patriarcal dicha teoría no es cierta, pues tras un duro golpe a nuestra libertad e integridad sexuales las víctimas son revictimizadas una y otra vez, ya que como he dicho en millones de ocasiones cuando una mujer o niña es violada la sociedad misógina la juzga a ella, analiza su duelo, analiza si evitó su violación, pero no analiza por qué unos tipos aparentemente normales disfrutan vejando en grupo a mujeres mucho más jóvenes que ellos. No se analiza donde han aprendido a disfrutar de la violencia en el sexo, no se analiza quienes se benefician de ello.

Gulliver Aristos (Jesús Casado López)

Filósofo, pensador, investigador

Confusión

Para las feministas resulta muy recurrente mencionar el supuesto desconcierto de los hombres por el cambio repentino de comportamiento del conjunto de las mujeres, que, en algunos casos, como es el de las feministas, viene acompañado de un frente con una primera línea de agresiones verbales hacia los varones.

Cynthia Duque Ordóñez

Analista de geopolítica, especialista en Oriente Medio y feminista abolicionista. Estudiante de último curso de Derecho y ADE.

Los retos del feminismo

Estamos en un momento de gran auge de la influencia del movimiento feminista, pero hasta qué punto es esto posible en una sociedad, en la cual el principal modelo productivo parte de la desigualdad social y sexual, llegando incluso a generar la propia segregación sexual con la finalidad de maximizar los beneficios económicos de unos pocos privilegiados.

Sara Díaz Chapado

Responsable de participación y asociacionismo del PCM

"Escucha hermana, aquí está tu manada"

Hablar del auge del movimiento feminista hoy queda resumido en la frase que miles y millones de mujeres hemos coreado en los últimos días. Si algo sabemos es que no estamos solas, que los espacios compartidos de mujeres donde hemos sido capaces de hablar de lo más profundo de nuestras opresiones hoy son ya una realidad. Que la vergüenza, las dudas y las culpabilidades que nos amedrentan van diluyéndose, en pro de una sociedad donde cada vez sea más fácil poner sobre la mesa lo que llevamos dentro. El primer mensaje es sin duda: hoy, hay esperanza para más de la mitad de la población.

Jesús Pichel Martín

Profesor de Filosofía

Vitalidad y madurez del feminismo

Jean Paul Sartre, pareja libre de la muy libre Simone de Beauvoir que con El Segundo Sexo abrió la puerta a la segunda ola del feminismo e inició un camino hasta hoy ininterrumpido, nos advertía y se advertía a sí mismo que, pese a su militancia y su activismo de izquierdas, era un burgués. Y, salvando las distancias, así me siento yo: feminista convencido no puedo negar ni evitar mi condición de varón —ni los tics androcéntricos grabados en mi conciencia y que no he sido capaz de detectar.

Después del 8-M, ¿hacia dónde va el movimiento feminista?

(Reproducimos el artículo publicado en el diario Crític por su interés para este debate)

Concha Torralba

Filósofa

La voluntad de las mujeres en el Contrato Social

Asistir a las enormes movilizaciones de estos días, después de la sentencia de Pamplona, me invita a revolver entre la transversalidad y, con toda la lógica posible, extraer un hilo necesario que conecte este hecho con tres hitos imprescindibles en la historia del feminismo: Mayo del 68, del que ahora se cumplen cincuenta años, y el 15M. Tres movilizaciones que tienen en común la salida a las calles de una juventud que no consiente, que no calla porque es rebelde al silencio, al silencio que se impone desde el poder de las instituciones, el silencio hacia el movimiento político feminista, que hace más de setenta años, ya, sabe muy bien lo que es o no una violación y pide a gritos en las calles una reacción contundente del Estado para defender a las mujeres de la violencia sexual y del feminicidio en aumento día a día. En contrapartida, parece que nada más podemos esperar, las mujeres, la escenificación de ese silencio durante un minuto, delante de los organismos oficiales cuando la violencia se muestra insoportable y muere una mujer tras otra. No. No necesitamos silencio, sino que se pongan en practica al menos lo poco conseguido para nuestra defensa tras cuarenta años de democracia.

Antoni Aguiló

Filósofo político del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra

¿Puede la justicia ser feminista?

La sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra que absuelve a los miembros de La Manada de violación, tipificando el acto delictivo como un abuso sexual, constituye un indulto repugnante revelador de la íntima relación entre patriarcado e (in)justicia. Varias de las injusticias contra las que luchan las mujeres se derivan de un patriarcalismo que permea el sistema jurídico, directamente implicado en la reproducción de la dominación masculina y la cultura patriarcal. ¿No es violación que cinco hombres penetren forzadamente a una joven? ¿Qué tipo de mentalidad es la de un juez que solo aprecia en el vídeo de la agresión “actos sexuales en un ambiente de jolgorio y regocijo”? Se trata de una sentencia propia de una justicia miope más preocupada por las reacciones de la víctima (“ni dolor ni asco, era excitación sexual”) que por la conducta de los agresores.

Javier Segura

Profesor de Historia

Feminismo y cultura de la vida, la solidaridad y el bien común

Las movilizaciones masivas y la huelga internacional de mujeres del pasado 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, convocadas en más de 150 países, ha entrado a formar parte, por su éxito incuestionable, en la memoria colectiva del feminismo y del conjunto de los movimientos sociales en favor de la realización plena y efectiva de los derechos humanos. En efecto, en la medida en que el feminismo propugna, como idea base sobre la que se cimienta todo su desarrollo posterior, la igualdad entre mujeres y hombres en derechos y libertades y, por consiguiente, la erradicación de todas las formas de opresión, constituye un elemento consustancial de la cultura de la vida, la solidaridad y el bien común. En esta línea, la perspectiva feminista es fundamental para entender que no puede haber emancipación social sin la eliminación de todas las trabas impuestas por el orden social al desarrollo de la vida personal y colectiva de las mujeres, la mitad de la humanidad, en toda su plenitud.

Patricia Merino

Autora de Maternidad, Igualdad y Fraternidad

¿Hacia dónde va la cuarta ola del feminismo?

El pasado 8 de marzo millones de mujeres de todas las edades y ámbitos sociales marcharon por las calles para pedir igualdad. Pero ¿cuál es exactamente la demanda de igualdad que ha sacado a todas esas mujeres a la calle? Sin duda es una demanda variada y plural, pero lo que es seguro es que no es el proyecto feminista burgués liberal lo que de la noche a la mañana ha convertido al feminismo en un movimiento de masas. Es la vertiente más crítica con el sistema la que ha desencadenado esta explosión de protesta que expresa el hartazgo de las mujeres a pie de calle. Hartazgo de una violencia machista que es estructural y que engrasa la reproducción del patriarcado (acosos y violaciones,asesinatos de mujeres y de menores, la tolerancia y la complicidad con la trata y la prostitución,etc.), y por otro lado,hartazgo de una precariedad que ataca con más saña a las mujeres ya que se construye en gran medida a través de su explotación y su trabajo no remunerado. La mayoría de las mujeres que salieron a la calle el pasado 8M no creen que la participación en el empleo pueda hoy traer la igualdad, saben que el empleo es parte de la opresión; y en otro orden de reivindicaciones, tampoco la abolición del binarismo sexual parecía ser una de sus preocupaciones centrales.

Ana Barba

Edafóloga, activista social y política por la democracia participativa, el feminismo y la ecología.

Lo que el patriarcado no entiende del feminismo

Durante las semanas previas a la #HuelgaFeminista8M pudimos asistir a un sinfín de entrevistas, tertulias, actos, declaraciones, publicaciones diversas, artículos, reportajes y millones de tuits y post de FB. La mayoría con su interés y sus aportaciones, pero algunos demasiado superficiales o desinformados e incluso unos cuantos con muy mala baba o abiertamente anti feministas.

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