"Escucha hermana, aquí está tu manada"
Sara Díaz Chapado
Responsable de participación y asociacionismo del PCM
Hablar del auge del movimiento feminista hoy queda resumido en la frase que miles y millones de mujeres hemos coreado en los últimos días. Si algo sabemos es que no estamos solas, que los espacios compartidos de mujeres donde hemos sido capaces de hablar de lo más profundo de nuestras opresiones hoy son ya una realidad. Que la vergüenza, las dudas y las culpabilidades que nos amedrentan van diluyéndose, en pro de una sociedad donde cada vez sea más fácil poner sobre la mesa lo que llevamos dentro. El primer mensaje es sin duda: hoy, hay esperanza para más de la mitad de la población.
Parece raro empezar así la reflexión con la reciente sentencia de la manada, que evidencia lo estructural de un sistema patriarcal donde la cultura de la violación impera de forma constante, tan inserta en todas las estructuras del estado, las judiciales, las mediáticas, las educativas, legislativas o policiales… Sin embargo, nada de lo que hoy sucede sería posible hace escasos años, cuando sucesos similares estaban a la orden del día pero la respuesta social era nula, y pasaban desapercibidos, “lo normal”.
Hoy sabemos que no estamos solas, que lo que nos pasa con frecuencia le sucede a miles de mujeres todos los días, el #metoo, el #yositecreo evidencia que no estamos locas, pero sobre todo y más importante, que no vamos a permitir que siga pasando, que vamos a compartirlo, que vamos a denunciarlo, y que vamos a parar los pies a nuestros acosadores, maltratadores y violadores.
Es triste ver como nuestros hostigadores, esos activistas de izquierdas, perfectos militantes, comprensivos, concienciados y por supuesto feministas, no dejan pasar la ocasión de mostrar su rechazo a la repugnante sentencia judicial que determina que no hay coacciónen que 5 tíos te agredan, intimiden y violen en un portal. Faltaría más. Sin embargo poco entienden cuando la paja no está en el ojo ajeno sino en el propio. “Violar es algo que sólo hacen los violadores” ¿Sí? El #yositecreo no es un acto de fe, es una realidad aprendida. Creemos porque sabemos y sufrimos la cultura de la violación y el maltrato en nuestras carnes.
Gran parte de la fuerza del movimiento feminista hoy tiene que ver con esto. No sólo hemos sabido situar el debate en un plano ideológico, el movimiento feminista es el único que está consiguiendo en este ciclo marcar la agenda política y mediática (junto con el de las pensiones, que por cierto, mucho tiene que ver con el género). Sino también en un plano material. El movimiento se ha colado en los centros de trabajo, en las casas, en las escuelas, en la vida… porque en todos y cada uno de los espacios en que construimos nuestro día a día nos atraviesa el patriarcado, nuestro rol de mujeres y vamos siendo conscientes de donde nos sitúa y todo lo que es necesario cambiar.
Las redes de mujeres nos hemos hecho fuertes en lo cotidiano para salir al ámbito público y desbordar la agenda de partidos, sindicatos, medios, ámbito cultural, el cine, el deporte… y estamos creando un horizonte de proceso de cambio al que la sociedad tendrá que dar respuesta.
La restauración del sistema que parecía estar produciéndose en torno al bipartidismo y Ciudadanos tiene grietas. El feminismo ha venido a cambiar leyes, y mover estructuras de forma profunda. Quien no entienda que esta grieta violeta es ancha y que viene a cambiarlo todo tendrá perdida la batalla de antemano.
La conciencia social está cambiando, ahora tenemos que ser capaces de construir otras reglas del juego, ser capaces de imaginar y crear nuevas formas sociales de relación en las que lo público y lo privado no estén tan separadas. Insertar nuestra forma de ver el mundo en todas y cada una de las estructuras sociales.
Hay historia, hay energía, hay cánticos, hay ilusión, hay manada, hoy más que nunca: la revolución será feminista o no será.