Confusión
Gulliver Aristos (Jesús Casado López)
Filósofo, pensador, investigador
Para las feministas resulta muy recurrente mencionar el supuesto desconcierto de los hombres por el cambio repentino de comportamiento del conjunto de las mujeres, que, en algunos casos, como es el de las feministas, viene acompañado de un frente con una primera línea de agresiones verbales hacia los varones.
Lo que parece cierto, es que en los hombres se ha despertado un grado de perplejidad por el enorme despiste y desorden lógico que padecen las feministas, que ha llegado a convertirse en muchas de ellas en ofuscación, y que, lejos de ayudar a la mayoría de las mujeres a aclarar sus ideas sobre el modo de afrontar esta nueva situación las está sumiendo en una inexplicable confusión.
Las nuevas y muy complejas circunstancias que el desarrollo industrial, científico y tecnológico han originado sobre la vida de las personas -en especial sobre sus dos actividades fundamentales, la producción y la procreación- están dando lugar a una enorme desorientación en la sociedad, que sufren especialmente quienes tienen por misión prioritaria la ardua labor de la procreación.
Buena muestra de este desconcierto se hace evidente en la actividad militante de esos grupos, denominados feministas, que han tomado la iniciativa de solucionar de forma beligerante los conflictos ocasionados por esta nueva coyuntura.
Los eslóganes y proclamas de las feministas están saturados de tópicos, de tergiversaciones y manipulaciones, de medias verdades, que no se atienen a la realidad y que sólo funcionan como dogmas de fe. El principal conflicto ideológico, que confunde a la inmensa mayoría de las mujeres, se deriva del hecho de que las feministas no defienden los derechos y los intereses de esa mayoría de mujeres, sino los intereses y los derechos propios del reducido grupo que respalda la primacía de la función productora de la mujer sobre la reproductora. Justo lo contrario de lo que representan los intereses de esa inmensa mayoría de mujeres.