Alimentos de proximidad y canales de distribución
Josep Sedó
Responsable Nacional de Joves d’Unió de Pagesos
-Actualizado a
Vivimos en un mundo cada día más globalizado y capitalista, donde parece que sólo importe el margen de beneficio de las grandes empresas y multinacionales.
Estas empresas, obtienen un mayor beneficio económico explotando países en vías de desarrollo, donde las leyes medioambientales son mucho más laxas que en la UE, o directamente son inexistentes, y los salarios y la mano de obra en general es mucho más barata. El estudio de European Food Safety Authority (EFSA, 2022) sobre el impacto ambiental del sector agrícola, indica que la contaminación en las importaciones no sólo se mide en el CO₂ que genera, sino también en el uso de agua y la degradación del suelo en países de origen, lo que contribuye a un ciclo de contaminación que afecta a la sostenibilidad global.
Tampoco hay regulaciones para aplicar productos fitosanitarios y pesticidas que en la UE están prohibidos, porque son nocivos para nuestra salud. Estas empresas, año tras año, multiplican sus beneficios, importando alimentos de la otra punta del mundo con una huella de carbono enorme, mientras van hundiendo el mercado nacional, y, en consecuencia, arruinando las empresas agrícolas de nuestro país.
En el informe anual sobre residuos de pesticidas de la EFSA (2022), se identificó que algunas frutas y verduras importadas, especialmente de países como Sudáfrica, Brasil y México, contenían residuos de pesticidas no autorizados en la UE. Estos incluyen pesticidas como el clorpirifos, que está prohibido en la UE, pero que aún se utiliza en algunas regiones. Por ejemplo, el informe "Pesticides and the Impact on Food Safety" de Greenpeace (2021) encontró que más del 40% de las frutas y verduras importadas de América del Sur presentaban residuos de pesticidas que no eran aprobados en la UE.
Los que sufren más las consecuencias siempre son los pequeños productores y las pequeñas explotaciones familiares, las cuales con unos costes de producción mucho más altos y sin los canales de distribución que tienen las grandes empresas, deben competir con precio con estos grandes monstruos. De hecho, en el Informe sobre el impacto de la competencia internacional en los precios agrícolas (Unió de Pagesos, 2023), se especifica que, debido a las importaciones, los precios de productos como el tomate o el pimiento había caído entre un 15% y un 20%, obligando al campesinado a operar por debajo de los costes de producción (por ejemplo, vendiendo el tomate a 0.30€ cuando el coste de producirlo es de 0.50€).
En Cataluña producimos un aceite de oliva virgen extra de los mejores del mundo. Pero este aceite está en los lineales del supermercado al doble de precio que los aceites de girasol refinados, en muchos casos provenientes de América del Sur, o el aceite de oliva de Marruecos, por ejemplo. Estos, entran en la Unión Europea con pocos controles, y suelen haber sido tratados y refinados con productos químicos que aquí hace décadas que están prohibidos.
El mismo ejemplo lo podemos aplicar en la naranja. Las naranjas de la huerta de Valencia deben competir con las provenientes de Sudáfrica, las cuales se venden aquí a precios muy bajos y, a menudo, han sido tratadas con químicos fitosanitarios nocivos para la salud.
Al mismo tiempo, también pasa con la uva que comemos el día de año nuevo. En España producimos suficiente uva de mesa: Murcia y Alicante son grandes productores, y de una calidad excelente. Pero, cuando lo vamos a comprar, para ahorrarnos unos pocos céntimos, solemos escoger el de Chile o del Perú. Esta uva hace semanas, o, incluso, meses, que se ha cosechado y ha dado la vuelta al mundo dentro de una cámara frigorífica para llegar a tu mesa el día de año nuevo, lo que empeora su cualidad, y perjudica las condiciones de trabajo de los productores nacionales. Según la "Food and Agriculture Organization" (FAO, 2023), los tiempos de transporte de los productos agrarios son de entre 20 y 30 días, para los que vienen de Sudáfrica, y de entre 15 y 25 días para los de América del sur. Esto produce que puedan perder entre un 20% y un 30% de su calidad original debido a la degradación, la pérdida de humedad y el desarrollo de patógenos.
Estos alimentos tienen una huella de carbono enorme, comparada con los mismos producidos aquí. La Comisión Europea (2023) encontró que las importaciones de productos agrícolas generan 10 millones de toneladas anuales, teniendo en cuenta el transporte marítimo y terrestre. El IMO (2022) además añade que, además de comportar un 3% de las emisiones globales de CO₂, las emisiones de SOx y NOx también son preocupantes, ya que los barcos utilizan combustibles pesados que son muy contaminantes.
Actualmente, la economía de nuestro país no pasa por un buen momento, las familias de la clase obrera están al límite, no pueden llegar a fin de mes. Los salarios bajos, los precios de los alquileres cada día en aumento y otras causas, hacen que, cuando vamos a llenar el carro de la compra, la mayoría de la población solo mire el precio de los productos, y no la procedencia. La culpa de ello no es del consumidor, sino de las políticas que permiten que estos alimentos lleguen a los supermercados aunque, en muchos casos, han hecho miles de kilómetros hasta llegar a nuestra casa.
Seguramente, todos hemos oído hablar de la ley de la cadena alimentaria, la cual debería servir para regular estas problemáticas. Pero la realidad es que actualmente no se está aplicando correctamente.
El modelo de agricultura de nuestros abuelos era más ecológico que cualquier modelo que podamos plantear hoy en día. En unas explotaciones mucho más pequeñas en superficie se trabajaba una gran variedad de cultivos, y la ganadería era mucho más extensiva. Las cosechas obtenidas casi siempre se vendían en el mismo pueblo o comarca, y muy pocas veces salían de la provincia. Actualmente esto no es así las explotaciones cada vez son más grandes y profesionalizadas en un solo cultivo, que a menudo se exporta a otros países.
En las últimas décadas hemos perdido la soberanía alimentaria que teníamos y lo más grave es que no le damos suficiente importancia. Un país sin un sector primario fuerte y diversificado es un país pobre.
Pero no todo está perdido, estos últimos años en Cataluña han surgido diferentes iniciativas para acercar al campesino y al consumidor final. Así, ahorramos intermediarios que encarecen los alimentos para el consumidor, y pagan muy barato el producto al agricultor. Algunos ejemplos pueden ser:
El MERCAT DE LA TIERRA: es un mercado de proximidad organizado por Slow Food Barcelona, que tiene lugar los sábados en el barrio de Poble-sec. Se realizan charlas, talleres, catas, showcookings... El mercado reúne a productores, algunos estables y otros en rotación, que tienen la oportunidad de vender directamente y sin intermediarios, productos de temporada, locales y biodiversos.
TERRA PAGESA: es una iniciativa de Unió de Pagesos que facilita y fomenta la comercialización y la distribución de productos de proximidad y de temporada provenientes del pequeño y mediano campesinado de Cataluña. Terra Pagesa apuesta por el circuito corto de comercialización, es decir, aquel en el que se reducen los intermediarios entre quien produce un alimento y quien lo consume, siendo el único intermediario el comerciante de la tienda de barrio o del mercado municipal donde se compra el producto. Es una iniciativa que nace de la necesidad creciente de apostar por un cambio de modelo alimentario que tenga por pilares el fortalecimiento del campesinado catalán, el apoyo al comercio de barrio en nuestros pueblos y ciudades, la calidad alimentaria, la garantía del origen de los productos y la sostenibilidad ambiental y territorial.
Bibliografía:
European Food Safety Authority (EFSA). (2022). Environmental Impact of the Food Sector.
Food and Agriculture Organization (FAO). (2023). Supply Chain and Quality Loss in Transportation.
Eurostat. (2023). Food Prices in the EU.
International Maritime Organization (IMO). (2022). Greenhouse Gas Emisiones and Environmental Impact of Shipping.
European Commission. (2023). Logistics and Agricultural Products Transportation Studies. Recuperado
Unió de Pagesos. (2023). Impact of International Competition on Agricultural Prices.
Greenpeace. (2021). Pesticides and the Impact on Food Safety. Recuperado de
European Food Safety Authority (EFSA). (2022). Annual Report on Pesticide Residues in Food in the EU.
Versión original en català.
Aliments de proximitat i els canals de distrubució
Vivim en un món cada dia més globalitzat i capitalista, on sembla que només importi el marge de benefici de les grans empreses i multinacionals.
Aquestes empreses, obtenen un major benefici econòmic explotant països en vies de desenvolupament, on les lleis mediambientals són molt més laxes que a la UE, o directament són inexistents, i els salaris i la mà d’obra en general és molt més barata. L’estudi de l'European Food Safety Authority (EFSA) sobre l’impacte ambiental del sector agrícola, (2022) indica que la contaminació en les importacions no només es mesura en el CO₂ que genera, sinó també en l'ús d'aigua i la degradació del sòl en països d'origen, la qual cosa contribueix a un cicle de contaminació que afecta la sostenibilitat global.
Tampoc hi ha regulacions a l’hora d’aplicar productes fitosanitaris i pesticides que a la UE estan prohibits, perquè són nocius per la nostra salut. Aquestes empreses, any rere any, multipliquen els seus beneficis, important aliments de l’altra punta de món amb una petjada de carboni enorme, mentre van enfonsant el mercat nacional, i, en conseqüència, arruïnant les empreses agrícoles del nostre país.
En l'informe anual sobre residus de pesticides de l'EFSA (2022), es va identificar que algunes fruites i verdures importades, especialment de països com Sud-àfrica, Brasil i Mèxic, contenien residus de pesticides no autoritzats a la UE. Aquests inclouen pesticides com el clorpirifos, que està prohibit a la UE, però que encara s'utilitza en algunes regions. Per exemple, l’informe “Pesticides and the Impact on Food Safety” de Greenpeace (2021) va trobar que més del 40% de les fruites i verdures importades d'Amèrica del Sud presentaven residus de pesticides que no eren aprovats a la UE.
Els que en pateixen més les conseqüències sempre són els petits productors i les petites explotacions familiars, les quals amb uns costos de producció molt mes alts i sense els canals de distribució que tenen les grans empreses, han de competir amb preu amb aquests grans monstres. De fet, en l’Informe sobre l'impacte de la competència internacional en els preus agrícoles (Unió de Pagesos, 2023), s’especifica què, a causa de les importacions, els preus de productes com el tomàquet o el pebrot havia caigut entre un 15% i un 20%, obligant la pagesia a operar per sota dels costos de producció (p.e., venent el tomàquet a 0.30€ quan el cost de produir-lo és de 0.50€)
A Catalunya produïm un oli d’oliva verge extra dels millors del món. Però aquest oli està als lineals del supermercat al doble de preu que els olis de gira-sol refinats, en molts casos provinents d’Amèrica del Sud, o l’oli d’Oliva del Marroc, per exemple. Aquests, entren a la Unió Europea amb pocs controls, i solen haver estat tractats i refinats amb productes químics que aquí fa dècades que estan prohibits.
El mateix exemple el podem aplicar a la taronja. Les taronges de l’horta de València han de competir amb les provinents de Sud-Àfrica, que es venen aquí a preus molt baixos i, sovint, han estat tractades amb químics fitosanitaris nocius per la salut.
Al seu temps, també passa amb el raïm que mengem el dia de Cap d’Any. A Espanya produïm prou raïm de taula: Múrcia i Alacant en son grans productors, i d’una qualitat excel·lent. Però, quan l’anem a comprar, per estalviar-nos uns pocs cèntims, solem escollir el de Xile o del Perú. Aquest raïm fa setmanes, o, fins i tot, mesos, que s’ha collit i ha fet la volta al món dins d’una càmera frigorífica, per arribar a la teva taula el dia de Cap d’Any, cosa que empitjora la seva qualitat i en perjudica les condicions de treball dels productors de casa nostra. Segons la “Food and Agriculture Organization” (FAO) (2023), els temps de transport dels productes agraris són d’entre 20 i 30 dies, pels que venen de Sud-àfrica, i d’entre 15 i 25 dies pels d’Amèrica del sud. Això produeix que puguin perdre entre un 20% i un 30% de la seva qualitat original a causa de la degradació, la pèrdua d'humitat i el desenvolupament de patògens.
Aquests aliments tenen una petjada de carboni enorme, comparada amb els mateixos produïts aquí. La Comissió Europea (2023) va trobar que les importacions de productes agrícoles generen 10 milions de tones anuals, tenint en compte el transport marítim i terrestre. L’ IMO (2022) a més afegeix que, a més de comportar un 3% de les emissions globals de CO₂, les emissions de SOx i NOx també són preocupants, ja que els vaixells utilitzen combustibles pesats que són molt contaminants.
Actualment, l’economia del nostre país no passa per un bon moment, les famílies de la classe obrera estan ofegades, no poden arribar a final de mes. Els salaris baixos, els preus dels lloguers cada dia en augment i d’altres causes, fan que, quan anem a omplir el carro de la compra, la majoria de la població només miri el preu dels productes, i no la procedència. La culpa d’això no és del consumidor, sinó de les polítiques que permeten entrar aquets aliments que, en molts casos, han fet milers de quilòmetres fins a arribar a casa nostra.
Segurament, tots hem sentit a parlar de la llei de la cadena alimentària, la qual hauria de servir per regular aquestes problemàtiques. Però la realitat es que actualment no s’està aplicant correctament.
El model d’agricultura dels nostres avis era més ecològic que qualsevol model que puguem plantejar avui en dia. En unes explotacions molt mes petites en superfície s’hi treballava una gran varietat de cultius, i la ramaderia era molt mes extensiva. Les collites obtingudes gairebé sempre es venien al mateix poble o comarca, i ben poques vegades sortien de la província. Actualment això no es així les explotacions cada vegada son mes grans i professionalitzades en un sol cultiu, que sovint s’exporta a d’altres països.
Aquestes últimes dècades hem perdut la sobirania alimentària que teníem i el més greu és que no li donem prou importància. Un país sense un sector primari fort i diversificat és un país pobre.
Però no tot esta perdut, aquets últims anys a Catalunya han sorgit diferents iniciatives per tal d’acostar el pagès i el consumidor final. D’aquesta manera, estalviem intermediaris que encareixen els aliments per al consumidor, i paguen molt barat el producte a l’agricultor. Alguns exemples poden ser:
El MERCAT DE LA TERRA: es un mercat pagès organitzat per Slow Food Barcelona, que té lloc els dissabtes al barri del Poble-sec. S´hi fan xerrades, tallers, tasts, showcookings... El mercat reuneix productors, alguns estables i d'altres en rotació, que tenen l'oportunitat de vendre directament i sense intermediaris, productes de temporada, locals i biodiversos.
TERRA PAGESA: es una iniciativa d’Unió de Pagesos que facilita i fomenta la comercialització i la distribució de productes de proximitat i de temporada provinents de la petita i mitjana pagesia de Catalunya. Terra Pagesa aposta pel circuit curt de comercialització, és a dir, aquell en què es redueixen els intermediaris entre qui produeix un aliment i qui el consumeix, essent l’únic intermediari el comerciant de la botiga de barri o del mercat municipal on es compra el producte. és una iniciativa que neix de la necessitat creixent d’apostar per un canvi de model alimentari que tingui per pilars l’enfortiment de la pagesia catalana, el suport al comerç de barri als nostres pobles i ciutats, la qualitat alimentària, la garantia de l’origen dels productes i la sostenibilitat ambiental i territorial.
Bibliografia:
European Food Safety Authority (EFSA). (2022). Environmental Impact of the Food Sector.
Food and Agriculture Organization (FAO). (2023). Supply Chain and Quality Loss in Transportation.
Eurostat. (2023). Food Prices in the EU.
International Maritime Organization (IMO). (2022). Greenhouse Gas Emissions and Environmental Impact of Shipping.
European Commission. (2023). Logistics and Agricultural Products Transportation Studies.
Unió de Pagesos. (2023). Impact of International Competition on Agricultural Prices.
Greenpeace. (2021). Pesticides and the Impact on Food Safety.
European Food Safety Authority (EFSA). (2022). Annual Report on Pesticide Residues in Food in the EU.







