¿Se pudo evitar la catástrofe?

Moderadores
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Francisco Javier Braña Pino
Investigador asociado en el Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI)
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Alejandro Inurrieta
Intervenciones
Todo se puede evitar si se quiere.
España está viviendo una tragedia nacional una pesadilla histórica. Todos los cimientos sociales se conmueven por un terremoto económico que está resquebrajando el orden social que generaciones construyeron con las mejores aspiraciones de futuro.
CATÁSTROFE? QUÉ CATÁSTROFE?
El déficit? Ese desencuentro entre ingresos y gastos? Ese mal que nos aqueja? Urticaria o cáncer presupuestario? Febrícula o hipotermia? Vivir por encima de nuestras posibilidades o posibilitar una vida menos vida? Diferencial demoníaco o tibia desviación? Ingresar más o gastar menos? Morir de inanición o vivir en continua indigestión?
Las cuentas de doña Rogelia
Doy voz a la susodicha sin menoscabo alguno de un debate que aprecio tanto como para haberme inspirado este desliz. El debate, además, me ha servido para plantearme el tema. No soy economista y me ha ayudado a sintetizarlo: gastamos más de lo que producimos, nos toca resolverlo antes de que los mercados lo hagan a su manera.
No se evito la catastrofe, luego no se pudo. ¿Por qué?
Nada vamos a descubrir, pero quizás esta reflexión sirva para colocar en sus justos términos los análisis.
Pero primero limpiemos la casa
Al hablar de déficit no sabemos bien a que nos referimos. Aquí computa como déficit todo pero no todos los partícipes en él cuentan la verdad. Sin saber exactamente la realidad económica de los distintos elementos que configuran nuestro Déficit público (cuanto del Estado, cuanto de las CCAA o de los Ayuntamientos, así como cuanto nos ha endosado de sus pérdidas el sistema financiero haciéndonos asumirlas como déficit común, etc.) no podemos intentar vislumbrar una salida de la trampa.
ELEMENTOS BÁSICOS DE LA POLÍTICA FISCAL
Escribir sobre temas económicos obliga en ocasiones a usar términos técnicos desconocidos por el ciudadano común. Esto es realmente un inconveniente si lo que se busca es promover un debate lo más amplio y participativo posible, no limitado a unas minorías especializadas o cultas.
EL EURO Y LA POLÍTICA FISCAL
El déficit público y la deuda pública no paran de crecer en España. A la vista de esta situación, nuestro país se encuentra atrapado entre Escila y Caribdis. Si no cumple las exigencias de reducción del déficit, se le impondrá una severa sanción desde Bruselas. Si, en cambio, cumple su compromiso de consolidación fiscal –equilibrar los gastos con los ingresos-, ello significará la obligación de recortar, a corto o medio plazo, otros 100.000 millones de euros.
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