Pero primero limpiemos la casa
Rafael Timoteo
Al hablar de déficit no sabemos bien a que nos referimos. Aquí computa como déficit todo pero no todos los partícipes en él cuentan la verdad. Sin saber exactamente la realidad económica de los distintos elementos que configuran nuestro Déficit público (cuanto del Estado, cuanto de las CCAA o de los Ayuntamientos, así como cuanto nos ha endosado de sus pérdidas el sistema financiero haciéndonos asumirlas como déficit común, etc.) no podemos intentar vislumbrar una salida de la trampa.
Aquí se aplican las soluciones sin conocer bien los problemas, cuando no se intenta poner la "tirita" antes de que se produzca la herida (reforma constitucional express para apacigüar a los inapacigüables).
Sólo conocemos lo que nos cuentan pero no tenemos certezas de que eso sea verdad. Estamos desmontando todos los niveles de controles e inspecciones de cada uno de los elementos que constituyen nuestra macroeconómica (producción, trabajo, impuestos, plusvalías,...). Cada vez es menor el control y más generalizada la desregularización.
Lo único regularizado que va quedando es el salario de los trabajadores no muy especializados. Por ejemplo, los sueldos y bonus de los directivos siguen siendo discrecionales en tanto los salarios básicos cada vez son menos una referencia y más puenteados.
Ahora vemos que aunque crezca el empleo este es de tan mala calidad laboral y salarial que difícilmente constituye un elemento de reequilibrio del déficit dado que ya hay unos cuantos millones de trabajadores que con su sueldo no llegan a mitad de mes (por más horas que trabajen) y necesitan recibir ayudas públicas para poder sobrevivir. Esas ayudas básicas se cubren con más Deuda por tanto con más déficit.
De ahí que yo plantée que para arreglar el Déficit primero tenemos que "limpiar la casa". La casa Social general en la que vivimos.
Tenemos que establecer unos nuevos pactos de convivencia y supervivencia para que esto no nos estalle en toda la cara. Los viejos pactos Sociales ya no valen. El siglo XX y su lucha de clases ha quedado lejos, muy lejos. Hoy la realidad es cibernética y ahí no caben las personas. Las decisiones muchas veces las toman sistemas operativos y no personas. El Déficit se ha convertido en una especie de arma arrojadiza de los ya privilegiados contra los desfavorecidos, osando a decir que los pobres hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Si esto es así, que nos digan de una Santa Vez cuáles son nuestras posibilidades.
Pretendemos seguir viviendo en una Sociedad del Bienestar que quebró hace una década y que sentaba sus pies sobre un sistema productivo basado en explotar la mano de obra barata asiática para promover el consumo masivo y barato en Europa. Al final Europa no produce, por tanto no da trabajo por tanto los trabajadores no consumen... la casa se cae. Hay que limpiarla para así saber exactamente como actuar con un llamado "Déficit Público" que tanta cargas privadas contiene.