Tras el vendaval trumpista

Moderadores
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Manuel Garí
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Pedro Chaves
Tras el vendaval trumpista
La Fundación Espacio Público se propone impulsar un amplio y pluralista debate sobre cambios que de forma acelerada están viviendo el capitalismo, las posiciones ideológicas predominantes y la geopolítica tras el triunfo de Donald Trump. Cuestiones como los aranceles, el autoritarismo ultra derechista, la crisis de las democracias liberales, el fin del multilateralismo, el resurgir del militarismo y la intensificación del uso de la fuerza (o amenaza de hacerlo) con el propósito de mantener a USA como hegemonía mundial, forman parte del repertorio de temas que configuran la agenda tanto mediática como política o académica.
Pareciera que el neoliberalismo y su modelo de globalización no son capaces ni de superar el estancamiento económico (pese a vivir en una era de innovación constante) ni la productividad. Pareciera que las relaciones entre las grandes potencias imperialistas están en pleno proceso de reorganización. Pareciera que vivimos una gran aceleración impuesta desde la extrema derecha en un contexto de policrisis (ecológica -especialmente climática-, energética, económica y comercial) que contiene riesgos muy importantes para la humanidad y la vida misma. Pareciera, a la par, que la izquierda mundial y de cada país no tiene -por el momento- capacidad de imponer una agenda alternativa al trumpismo y sus variantes nacionales.
Por ello os lanzamos algunas cuestiones sobre las que necesitaríamos contar con tu aportación con la intención de estimular la reflexión, la conversación pública e incitar que más y más gente exprese sus opiniones.
Con las cuestiones que siguen pretendemos sugerir temas que no constituyen en absoluto una relación de ítems a tratar. Y por supuesto no es una relación exhaustiva ni agota el conjunto de facetas que será necesario considerar en el debate.
Varias preguntas clave: ¿El segundo mandato de Trump supone un antes y un después en la agenda político-institucional y en el modelo de desarrollo capitalista? ¿En qué medida deja atrás los acuerdos Bretton Woods de 1946 y el llamado Consenso de Washington de los años ochenta? ¿Introduce cambios de fondo en la geopolítica mundial?
Una cuestión relacionada con lo anterior es si estamos ante el fin del neoliberalismo impulsado por Thatcher y Reagan -que dio pie a lo que hemos conocido como la globalización win-win- porque no sirve ya para recuperar el crecimiento sostenido o es un efecto directo del avance económico y tecnológico de China que, en el seno de esa mundialización impulsada desde las potencias imperialistas occidentales, ha logrado beneficiarse de las reglas del juego acabando con su rol secundario.
La política internacional de Trump con su “yo pongo las reglas” tanto en su país como con las incursiones armadas en Venezuela y secuestro de Maduro o las amenazas propias de un matón respecto a otros países ¿hasta qué punto significan ya un nuevo “orden mundial” y hasta que punto son simplemente la expresión de la tradicional agresividad del imperio norteamericano? ¿hasta qué punto es el fin de la democracia liberal en USA?
El trumpismo actual ha ido aparejado de un ascenso de la extrema derecha mundial en sus diversas modalidades y corrientes. ¿A qué se debe? ¿Este fenómeno podemos considerarlo estructural y más allá de la estancia de Trump en la Casa Blanca o por el contrario ha venido para quedarse al margen del presidente norteamericano?
Y cabe preguntarse ¿Qué probabilidades de éxito puede tener Trump y la oligarquía estadounidense (tanto la vieja financiera e industrial y como sobre todo la nueva tecno-oligarquía) que le acompaña teniendo en cuenta que seguimos en un mundo interconectado y con competidores y adversarios con peso en la cadena de valor global? En este contexto convendría ponderar la situación, papel y posible futuro de los BRICS.
Una cuarta cuestión sería debatir que papel tiene el Estado y la política en la economía en la era trumpista: ¿estamos ante un nuevo modelo de gestión neokeynesiana o una variante extrema del ordoliberalismo o de excentricidades ultraliberales? ¿qué utilidad tienen nuevos conceptos como, por ejemplo, el de capitalismo político?
Y ligado con lo anterior, convendría desentrañar lo que hay de viejo y de nuevo en el proteccionismo punitivo trumpista y sus probabilidades de éxito a medio y largo plazo. Y en ese marco valorar la postura adoptada por la Unión Europea y las repercusiones que sobre el futuro político y económico de la misma tiene la gestión Von der Leyen, así como qué orientación debe adoptar la izquierda en el marco europeo y en cada país.
Lo que nos lleva a plantearnos también de nuevo un viejo debate desde otra óptica, la de la izquierda, pero bajo el prisma actual: Qué papel pueden jugar en la actualidad los Estados en la configuración del modelo económico socialmente justo y ecológicamente sostenible. Y, en concreto, las regulaciones o ciertas formas de proteccionismo defensivo en el seno de una economía de mercado y en la nuevas jerarquías y configuraciones de la actual globalización capitalista. O si es necesario plantear una estrategia más impugnadora del actual estado de cosas con la vista puesta en formas de planificación democrática de los bienes y servicios de la sociedad.
Y, sobrevolando todo, nos interesa debatir las grandes líneas que afectan a la democracia, a las libertades y derechos políticos, laborales y humanos ante el avance de la extrema derecha mundial y en cada país, así como los puntos de conflicto y temas que están configurando un nuevo internacional tras el fin del multilateralismo, la vuelta a los presupuestos armamentistas y las nuevas disputas “civilizatorias”.
Intervenciones
Economía y geopolítica en la era Trump. Punto y seguido
La hiperglobalización bajo la hegemonía de Estados Unidos tuvo por objetivo revertir la tendencia a la baja de la tasa de ganancia del capital tomado en su conjunto. El fenómeno de una onda larga de estancamiento fue constatable a finales de los años setenta del pasado siglo. Tras la treintena de años de oro del capital -fundamentalmente norteamericano- posteriores a la II Guerra Mundial, aquel modelo de crecimiento capitalista acusó la “fatiga de materiales” de sus componentes.
Experta en relaciones políticas y comerciales internacionales, vive en Pekin y utiliza este alias por razones de seguridad.
China en la era de Trump II
El mundo político de la globalización neoliberal impulsado por Estados Unidos ha muerto pero el mundo económico que generó se resiste a morir. No es tan fácil en el siglo XXI hacer desaparecer por decreto, mediante aranceles o con la política de las cañoneras -como pretende el señor Donald Trump- la división internacional del trabajo, las cadenas de valor existentes y las interdependencias tecnológicas, financieras y materiales. La persistencia errática del presidente norteamericano en volver a los supuestos buenos tiempos de su nación está condenada al fracaso, pero en su intento no cabe descartar que se incendie la pradera y con ella la civilización humana.
Profesor investigador de la División de Estudios Multidisciplinarios (DEM) del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) en Ciudad de México
Más allá del Hipersanchismo
Hasta hace muy poco, el neoliberalismo funcionaba en dos planos a la vez. Uno interno: desregulación, privatización, reducción de impuestos y mercantilización de cada vez más áreas de la vida. Y otro externo: libre comercio, libre circulación de capitales, reducción de aranceles y una serie de organismos aparentemente multilaterales que administraban el conjunto bajo la batuta de Estados Unidos. En algunos de los países donde ha gobernado temporalmente la izquierda en los últimos años el plano interno se ha ido revirtiendo parcialmente. No son victorias suficientes, definitivas ni irreversibles, pero sí han sido un cambio de tendencia real en diferentes planos y en diferentes partes del mundo. La dimensión externa, en cambio, no la derrotó ninguna de estas victorias de la izquierda internacional, la dinamitó Trump al comienzo de su segundo mandato.
Trump 2.0: fascistización o el fascismo en el poder
Parecería que existe un consenso internacional sobre el carácter fascista del segundo régimen de Trump, sin embargo, toda analogía que busca confirmar una tesis busca aislar los elementos divergentes del fenómeno tal y como se está expresando, lo mismo que de los procesos de resistencia que se vivieron y que se viven. Por todo esto quisiera escribir algunas tesis que ubican los elementos de continuidad y de ruptura. Lo mismo que algunos aspectos que tienen que ver con la resistencia que se vive en el mundo, pero sobre todo en Estados Unidos, frente a este fenómeno.
Eje, no pilar: la India en un orden mundial en fragmentación
El primer año del regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha acelerado una transformación ya en marcha: la desintegración de la globalización neoliberal liderada por Estados Unidos. Desde la década de 1990 hasta el período posterior a 2008, el capitalismo global se organizó a través de una jerarquía estructurada, con el dominio financiero de Estados Unidos, las cadenas de valor globales y las instituciones multilaterales que garantizaban las condiciones para la acumulación de capital. Esa arquitectura se está desmoronando ahora de forma visible.
Necesitamos diálogo y reflexión en torno a un nuevo imaginario
Nos interesa reflexionar y deliberar, ciertamente, sobre “las grandes líneas que afectan a la democracia, a las libertades y derechos políticos, laborales y humanos ante el avance de la extrema derecha mundial y en cada país”. La evolución de los acontecimientos a gran velocidad nos invita a pensar, escuchar, leer, escribir y discutir a fondo, “desde la óptica de la izquierda” sobre “los puntos de conflicto y temas” que configuran un nuevo escenario internacional.
América Latina en la era Trump: entre nuevos imperialismos y la reorganización del poder mundial
En los últimos meses, América Latina ha sido escenario de la reanudación de una política imperialista más agresiva por parte de Estados Unidos. El imperio estadounidense busca desesperadamente retomar su posición históricamente hegemónica, en los últimos años amenazada por las inversiones estratégicas de China. Bajo el liderazgo fascista de Trump, la región, que venía recibiendo menos “atención” de gobiernos demócratas, vuelve a ser el foco con la elaboración de una Doctrina Monroe 2.0, o Doctrina Donroe, Donald más Monroe, que concibe a América Latina como el patio trasero de Estados Unidos que debe ser “protegido” de los intereses chinos.
Sociolingüista y analista del discurso. Profesora de la Universitat de les Illes Balears. Autora de Trumpismo discursivo
El nuevo (des)orden mundial y el lenguaje de la dominación trumpista
La reconfiguración del imperialismo estadounidense durante el segundo mandato de Trump, en estrecha alianza con Israel, ha venido acompañada de cambios en las estrategias de comunicación política y de un nuevo lenguaje de la dominación contemporánea. Nuevas claves retóricas del trumpismo discursivo acompañan al afán de la Casa Blanca por imponer un orden mundial en mutación autoritaria, basado en las políticas del chantaje, la humillación, el expolio y la guerra. La agresividad neoimperialista de lo que ya se conoce como “régimen de Epstein” (EEUU-Israel) comunica sus amenazas con una simpleza y crudeza discursivas sin precedentes. La retórica de la democracia, la libertad y los derechos humanos con la que EEUU había llevado a cabo sus guerras imperialistas en el pasado ha dado paso a la expresión de las formas de dominación extrema con un estilo bruto, cínico y matonista, en el que la crueldad se presenta como una virtud y la extorsión como una forma legítima de negociación tal como he planteado de forma más extensa en un artículo en el número 200 de la revista Viento Sur.
¿Es la guerra el último refugio de una élite financiera en quiebra?
El mundo no está asistiendo a una serie de conflictos aislados por caprichos territoriales o diferencias religiosas, ni tan siquiera para llevar la democracia a determinados países. Lo que vemos en las estepas de Ucrania, en las costas de Gaza, en el Golfo Pérsico y en las crecientes tensiones en el Estrecho de Taiwán no son más que los síntomas de una enfermedad mucho más profunda: el colapso sistémico del modelo financiero de Occidente. Mientras los medios de comunicación nos saturan con narrativas de “buenos contra malos”, en los despachos de la City de Londres y en las plantas nobles de los grandes fondos de inversión se libra una batalla mucho más fría: la lucha por la supervivencia de un sistema de deuda que ya no puede sostenerse por medios pacíficos.
La debilidad productiva de Estados Unidos más allá de los aranceles
La debilidad de una parte considerable de su tejido productivo es uno de los grandes problemas económicos y sociales de Estados Unidos, cuya influencia se traslada al ámbito de las relaciones políticas internas e internacionales. Es un factor decisivo que, entre otros efectos, influye en el endeble crecimiento de la productividad y en el estancamiento de los salarios medios de los trabajadores.
Catedrático emérito de la Universidad Complutense. Presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).
El capitalismo de Trump
El segundo mandato de Trump está siendo demoledor para la democracia, el derecho internacional, las reglas de la OMC, los inmigrantes, a la vez que la economía mundial ha entrado en una era de inseguridad incertidumbre mayor de lo que había sido hasta ahora. Se puede definir este nuevo panorama como un capitalismo totalitario, imperialista, proteccionista para las importaciones, ultraliberal en el interior, y represor para los inmigrantes. Unas decisiones que violan los derechos humanos y que están resultando muy dañinas para la seguridad de los ciudadanos.
Profesor titular jubilado del IFSP (Instituto Federal de São Paulo) y doctor en historia por la USP (Universidade de São Paulo)
Nacional-imperialismo de EE. UU.
Cien avisa, quien uno castiga. A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Una puntualización sobre el "consenso de Washington"
Los moderadores de este necesario y oportuno debate han planteado varias preguntas clave: si el segundo mandato de Trump supone un antes y un después en la agenda político-institucional y en el modelo de desarrollo capitalista; en qué medida implica un abandono de los acuerdos de Bretton Woods de 1946 y del llamado Consenso de Washington de los años ochenta; y si introduce cambios sustantivos en la geopolítica mundial.
El modelo Bukele y la paz del miedo
No cabe duda de que El Salvador ha regresado al centro de la atención mediática y política internacional desde que Nayib Bukele asumió la presidencia. Bukele, proveniente del sector publicitario de las élites económicas y empresariales del país, se ha consolidado como figura de referencia para la derecha radical hispanohablante. Su gestión articula represión, persecución política, populismo punitivo, promoción de criptomonedas y una sofisticada maquinaria de propaganda sustentada en el uso intensivo de redes sociales. Este esquema ha encontrado legitimidad social a partir de los resultados en materia de seguridad para la población. Sin duda, la experiencia salvadoreña ha comenzado a permear en las aspiraciones sociales y de las élites políticas de la región, donde el punitivismo es presentado como sinónimo de eficacia estatal.
El auge del fascismo del fin de los tiempos
El movimiento a favor de las ciudades-Estado corporativas no puede creer su buena suerte. Durante años, ha estado promoviendo la idea extrema de que las personas ricas y reacias a pagar impuestos deberían levantarse y crear sus propios feudos de alta tecnología, ya sean nuevos países en islas artificiales en aguas internacionales (seasteading) o ciudades de la libertad favorables a los negocios, como Próspera, una urbanización cerrada glorificada combinada con un spa médico al estilo del salvaje oeste en una isla hondureña.
El trumpismo: la fase autoritaria del neoliberalismo
Un espectro recorre el mundo, el espectro de la ultraderecha. La ola ultra parece imparable. La segunda Administración Trump está estimulando a los movimientos de ultraderecha de distinto pelaje que hay en el mundo. Tienen estrategias coordinadas, se apoyan, como en la época de los monarcas absolutos, y no tienen un contrincante que se coordine enfrente.
Catedrático de Historia Económica en el departamento de Economía Aplicada de la Universidad de las Islas Baleares (UIB)
La economía como arma
Pregunta de calado: ¿está en guerra el capital?. Y, ampliando la derivada, ¿el capitalismo? La respuesta es “no”, desde una perspectiva digamos que convencional (o belicista), aunque se es consciente de escenarios en los que el conflicto intercapitalista se manifiesta.
La geopolítica del caos mundial
Durante la campaña electoral Donald Trump hizo esta afirmación: “el foco estadounidense siempre ha estado en el petróleo”. Días después del secuestro del presidente Nicolás Maduro convocaba a las multinacionales petroleras para anunciarles que los hidrocarburos venezolanos son vitales en los planes económicos y estratégicos a largo plazo de su administración. La relevancia de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU en lo referente a la seguridad energética busca su supremacía global, operando incluso fuera de los marcos internacionales si considera que es necesario. La política de “paz armada” de la ESN ha conseguido finalmente el acceso al crudo de Venezuela, el país con más reservas del mundo, pero con una producción y venta muy limitada debido a las sanciones occidentales.
¿Y si Trump tiene éxito?
Trump en su segunda presidencia se ha embarcado en una reforma radical de las bases económicas del capitalismo estadounidense, impulsando un modelo muy diferente al capitalismo financiero que eclosionó a principios del siglo XXI.
Trump temporada 2: imperialismo en estado puro
“Trump, el imperialismo desbocado”. Así titulaba a cinco columnas El País su portada el pasado domingo 11 de Enero. “Una nueva era imperial para el siglo XXI” era por su parte el título de su suplemento Ideas del mismo día.
Profesor del Departamento de Economía Aplicada II de la Universidad de Sevilla. Economista y Sociólogo
El monstruo de las trumponomics: de entre la crisis de onda larga del capitalismo y las élites depredadoras por un mercado global hacia el estancamiento
La actual fase capitalista de crisis, coincide con el declive de la hegemonía estadounidense. La violencia de la nueva Administración Trump ha roto el marco sociohistórico de la globalización multilateral librecambista que regía desde los 90. El gobierno de EEUU trata de constituir unilateralmente, mediante la fuerza y el chantaje, nuevas reglas, con el objeto de conservar su poder imperial, ante el sorpasso de potencias emergentes, para afianzar su “espacio vital”.
No hay atajos
En el libro Contra el autoritarismo de la libertad financiera, las pensadoras y activistas argentinas Verónica Gago y Luci Cavallero realizan, refiriéndose a Argentina, una reflexión que me parece generalizable al momento que atravesamos a escala global.
Trump, capitalismo y desorden
La ficción puede ser, a veces, la mejor forma de acercarse a la realidad-real. Trump y sus constantes espasmos geoestratégicos pueden considerarse el resultado de un guion distópico e irreal pero también la expresión de la cruda realidad que no queremos ver. Quizás lo que ocurre es que la sociedad actual esté tan mediatizada, tan acostumbrada a la ”realidad ficcionada”, que no le cabe en la cabeza que las posiciones de Trump son reales y forman parte de un plan meditado basado en causas objetivas.
EEUU: Trumproe. El regreso de la doctrina Monroe en clave actual
Cuando todavía estaba fresca la tinta con que fue impresa la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU el presidente Donald Trump decidió aplicarla. El campo experimental fue Venezuela con los acontecimientos por todos conocidos que culminaron con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la diputada y esposa Cilia Flores.
El mundo después de Trump: ¿Abocados a la barbarie? No tan rápido
José Luis Trasobares: Cuando el gran cineasta Costa Gavras dijo que Trump es la personalidad que mejor define nuestra época daba a entender que el actual presidente norteamericano es a la vez el agente, el símbolo y el impulso estratégico de una nueva edad histórica. Después de él es muy probable, casi seguro, que las cosas, todas ellas, vayan a peor. Vivir en este planeta siempre fue peligroso para la mayoría de sus pobladores, a partir de ahora lo será más. Ya lo es.
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