¡A la Huelga General!
Pepe Mejía
El próximo miércoles 11 de noviembre estamos convocados y convocadas, junto con los sindicatos laborales, a participar en la primera huelga general por la vivienda en la historia.
Tres son las exigencias básicas: rebaja del 50% en los alquileres abusivos, contratos indefinidos y expropiación de viviendas de fondos buitre.
La huelga se convoca después de múltiples movilizaciones –incluida una masiva acampada en la Puerta del Sol en Madrid- cuyo referente principal ha sido el Sindicato de Inquilinas. Una lucha social que ya trasciende el ámbito de la vivienda e incluso las viejas estructuras de los partidos políticos.
Como bien dice Pedro Ibarra, Catedrático de Ciencia Política por EHU, “han salido a las plazas no solo a defender la vivienda, sino a exigir unas condiciones de vida dignas para la mayoría. Es un pulso de clase con demandas muy concretas”.
Las movilizaciones del movimiento por la vivienda consiguieron impulsar leyes y medidas antidesahucios en el Congreso de los Diputados pero los votos en contra del PP, Vox y Junts per Catalunya supuso la derogación de las medidas antidesahucios urgentes.
La calle seguía presionando y el presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el 5 de octubre de 2026 el adelanto de las elecciones generales para el 29 de noviembre. Pero la presión en la calle seguía. Quizás porque un 80% de los españoles percibe que las desigualdades son muy elevadas, pero al mismo tiempo el 63,7% cree firmemente que es posible erradicar la desigualdad si se implementan las políticas fiscales y sociales adecuadas.
El 7 de octubre, CCOO, UGT y el Sindicato de Inquilinas confirman la convocatoria de huelga general.
Un triunfo del movimiento popular que indica que la gente cuando se organiza gana. Beatriz Payo, politóloga y activista, decía: "Esta generación está saliendo a las calles y haciendo temblar gobiernos".
Motivos para ir a la huelga general
La vivienda es el principal problema pero no el único. El empleo ya no es un escudo contra la pobreza debido a la crisis habitacional. Una de cada tres personas empleadas en régimen de alquiler vive bajo el umbral de la pobreza, según informes de Oxfam. 3 millones de trabajadores están en situación de pobreza tras pagar su casa.
En este contexto, la tasa de pobreza laboral de la población migrante extracomunitaria roza el 31,4%.
Una de cada cuatro personas en España afirma que sus ingresos actuales no le permiten cubrir las necesidades de una vida digna.
Por lo tanto, sobran motivos para salir a las calles a movilizarse e ir a la huelga general.
Ahora bien. Las calles han demostrado que se puede hacer otro tipo de política, se puede vencer la desafección, el desencanto e ilusionar.
La huelga general del 11N –más allá de exigir sacar la vivienda del mercado, reducir los alquileres un 50 %, expropiar las viviendas de fondos y bancos, establecer alquileres indefinidos y aumentar los salarios y las pensiones y poner freno a la complicidad de los gobiernos con el rentismo- se plantea en un contexto de “repensar el mundo”.
La jurista, académica y activista antirracista, Mireille Fanon, dice que “La radicalidad no es aceptable para el sistema, porque se siente amenazado. Si queremos ver un verdadero paso adelante emancipador, hoy ya no debemos pensar en llegar a un acuerdo con el sistema; debemos romper con él. Queda por ver cómo nos desvinculamos de este sistema, bajo qué principios y sobre qué elementos de la emancipación tenemos que romper con este”.
Objetivo de la Huelga General
El objetivo de la huelga general es que sea una jornada unitaria encabezada por el movimiento popular. Un movimiento popular que no nace ahora: se refuerza tras el desahucio de Maricarmen pero se lleva desarrollando años con dinámicas propias y amplias (vecinas, sanidad, huelgas en educación, movilizaciones internacionalistas por Palestina entre otros). Dinámicas que han sido las que más gente organiza, más impacto político tienen y más gente saca a la calle con mucha diferencia.
Pero no hay huelga general sin las personas migrantes y racializadas de clase trabajadora. No se puede construir solidaridad de clase sin la organización de base antirracista. Las personas migrantes, racializadas y gitanas llevamos décadas sosteniendo la lucha por el territorio, la vivienda y los cuidados. Porque la vivienda también es una lucha antirracista.
El desarrollo de la huelga general en empresas, barrios y centros de estudios marcará el terreno de juego para las luchas futuras contra el gobierno de derecha y extrema derecha.
Comités de Huelga Unitarios. Embriones de poder popular
La organización de la huelga general también es muy importante abordar. La proliferación de Comités de Huelga Unitarios por barrios, distritos y ciudades es un primer paso, es un aprendizaje en la autoorganización y la autogestión porque nos han achicado la participación real de la ciudadanía en la toma de decisiones hasta dejarla reducida a un ritual electoral. No queremos depender de nadie. Y queremos ejercer el poder desde abajo.
Los Comités de Huelga Unitarios son espacios abiertos a trabajadoras, activistas, estudiantes, paradas y a toda persona que quiere hacer la huelga. También las organizaciones sociales que, más allá de las siglas, ven el bien común. Unirnos en una comunidad de lucha, que dice Fanon.
La forma de organización es asamblearia, democrática, emancipadora y somos nosotras las que tomamos nuestras propias decisiones lejos de la llamada “representatividad”.
Estamos empeñadas en construir una fuerza para conquistar avances y en la que no hace falta experiencia sino ganas de organizarse y plantar cara a los que hacen negocio con nuestras vidas, a los que tienen el poder de decidir quién tiene el derecho a vivir, cómo se puede vivir y de qué manera, y a quién pertenecen los bienes muebles o inmuebles que no pertenecen a los que poseen este poder.
Pero también para hacerles frente a los rentistas y a las políticas de los grandes empresarios, a los que los gobiernos ponen alfombras rojas. Porque el poder transformador está en los movimientos sociales.
Y nuestra única arma es la creación colectiva confeccionando pancartas a mano, organizando pasacalles, para disfrutar y reivindicar, organizando manifestaciones en los barrios, concentraciones, encuentros informativos, kafetas, paelladas populares, fiestas, reparto de octavillas, pegadas de carteles, y un sinfín de actividades porque la imaginación colectiva no tiene límites.
El próximo 11N vamos a la huelga. Por rebeldía y por convicción en un futuro con menos desigualdad, más derechos y una vida mejor.
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