Réplica a Juan Antonio Postigo Martín
darwiniano
Agradecido por su felicitación, pero me pregunto en que universidad ha estudiado Vd. esa lógica que le permite concluir que todo adversario del derecho a decidir es no demócrata, sobre todo cuando lo que mi argumentación central dice es que a lo que se oponen dichos adversarios ( y yo con ellos) es a que los independentistas "decidan quedarse con una propiedad industrial que consideran parte del bien común de toda la nación española". En cuanto a que "me recuerda" que la identidad de religión es cosa del pasado, le diré que mi argumento así la presenta, como trayectoria histórica que sirve para dibujar la identidad cultural histórica de una población.
Más intervenciones
[…] 19 de Marzo de 2014 Publicado originalmente en “Público” [...]
[…] 19 de Marzo de 2014 Publicado originalmente en “Público” […]
¿Usted se siente más español o más catalán?
Yo me imagino que en la próxima edición de “¿Quién quiere ser millonario?” la última pregunta será: ¿Usted se siente más catalán o más español? Manrique titulaba su artículo “respuestas de un demócrata español…” y otros muchos ponentes han hecho referencia a expresiones del tipo “yo como catalán creo…yo soy español, pero…”.
Para Andrés Alonso González (2)
La frase en la que yo interpreté que usted se definía abiertamente como no demócrata es esta: "cabe recordar que los más eminentes clásicos griegos ya previeron el fracaso de la democracia de los hombres libres, que, por cierto, era más restrictiva en el voto que la que actualmente nos rige". Faltaría que nos aclarase si considera a esos ilustres pensadores del pasado como un oráculo infalible, si defiende una restricción del derecho al voto y con qué criterio, o en términos más generales si preconiza una forma de gobierno superior a la democracia y cuál es.
Respuesta a Carlos Javier Burgallo Salomón
Sr. Burgallo, aunque obviamente no soy aludido, al leer su comentario no he podido por menos que intervenir para hacerle entender cuál es la razón por la que muchos nos oponemos “al derecho a decidir” de los catalanistas. Para empezar le diré que es completamente arbitrario distinguir “pueblos” en esta Piel de Toro, en la que no cabe apreciar etnias cuando vas por la calle, tanto menos cuanto que las gentes llevan siglos migrando de unas regiones a otras, de modo que en Cataluña la mayor parte de la gente es de otras regiones de España. Pero, si, tergiversando la historia, se ha convencido a mucha gente de la existencia de tales “pueblos”, se pregunta Vd. si se les puede imponer una convivencia cuando quieren ser independientes. A lo que le respondo que los catalanistas pueden considerarse “no españoles” o incluso marcianos, si así lo sienten, pero que ello no les da derecho a apropiarse de una industria nacional que se ha ido acumulado en esa región con el esfuerzo de todas las demás, ni les da derecho a poner una frontera que a los demás españoles, (incluidos los valencianos) nos corta el paso natural hacia Europa.
Para Juan Antonio Postigo Martín
Si, Vd. considera que está lejos de la democracia quien se opone a que los independentistas "decidan" apropiarse de una industria que considera patrimonio de todos los españoles y "decidan" situar una frontera en el paso natural del resto de España hacia Europa, pues ¿qué le voy a decir? las consideraciones subjetivas son libres, pero la lógica no se ve por ninguna parte, a no ser que ser demócrata implique dejarse expoliar y marginar.
Respuesta a Augusto Klappenbach y a Lidia Falcón
Aunque las dos intervenciones del día de hoy sobre el Derecho a Decidir, y expuestas por A. Klappenbach y L. Falcón, son de jaez muy distintos (uno es matizado y tolerante, y el otro no), les voy a contestar por igual.
Para Andrés Alonso González
Entiendo que usted se declaraba no demócrata en el último párrafo de su primera intervención en esta ponencia. Disculpe si le malinterpreté.
¿Cuánta desafección territorial puede soportar la Constitución?
Me refiero, evidentemente, a la desafección de una mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya hacia el actual ordenamiento constitucional votado hace casi 4 décadas y sólo por quienes hoy tienen más de 57 años. ¿Existe esa desafección?. ¿Es un fenómeno pasajero?. ¿Tiene solución con el mantenimiento del actual status-quo?. Calibrar y valorar bien las respuestas a estos interrogantes es imprescindible si realmente se quiere dar una salida positiva al actual conflicto de relaciones entre Catalunya y el estado.Hay desafección, no es un fenómeno pasajero y apelar a la legalidad vigente no es la solución. Ignorar la ruptura emocional de una mayoría de los catalanes hacia España es un grave error. Para muchos catalanes España no es su nación, su nación es Catalunya. Así las cosas, a lo máximo que se puede aspirar es a compartir un estado común si se pactan las condiciones de un real acomodo de Catalunya en España.
Respuesta a Andrés Alonso González
Le agradezco su sinceridad al declararse abiertamente como no demócrata, a diferencia de otros adversarios más hipócritas del derecho a decidir. Permítame recordarle que la "identidad de religión" es cosa del pasado aunque les pese a los nostálgicos de los genocidas del "tanto monta" y del fascista bajo palio, y felicitarle a usted y a los estudiantes universitarios por su jubilación.
“Es la democracia, estúpidos”
Las diferentes reacciones al debate parlamentario sobre la “consulta catalana” han sido tan previsibles como se esperaba. Nada nuevo. Incluso la lectura interesada y exagerada de algunos medios de comunicación que, lejos de escuchar los argumentos, interpretan unilateralmente el sentido y la intención del voto de unos y otros. Entre ellos, el mío. Compromís votamos sí a la propuesta presentada por el Parlament de Catalunya para que se permita legalmente una consulta ciudadana. ¿Qué hay de malo en ello? ¿Quién teme a la democracia?
[…] Soy de las que comparte la idea de que [...]
[…] Soy de las que comparte la idea de que los medios de comunicación públicos no están siendo aquí instrumento de democracia de calidad. No están atendiendo suficientemente las necesidades democráticas, ni haciendo efectivos satisfactoriamente los principios y valores que deberían respetarse en una controversia de tanta complejidad. […]
Evaluando los argumentos de los independentistas...
Hemos asistido al debate parlamentario sobre el referendum" catalán, y lo que hemos podido ver, al menos es mi impresión, que los políticos separatistas les tienen comida la moral a los constitucionalistas. ¿Será que los argumentos de los separatistas son tan fuertes, o será que los separatistas son temibles por el poder político adquirido?
[…] d'abril 2014 La professora de Ciència Política [...]
[…] d'abril 2014 La professora de Ciència Política de la UAB Ana Sanz demana a “Abans de decidir s’ha de debatre” (“Público”, 9 d’abril) que el debat sobre la independència de Catalunya […]
Antes de decidir hay que debatir
Vicenç Navarro arranca este debate presentando la transición española como un proceso “inmodélico” y me pregunto si cabe la posibilidad, ni siquiera teórica, de que exista un proceso político “modélico”. Y al mezclar Navarro la transición española con el debate sobre la posible secesión de Catalunya y el derecho a decidir no vale sino plantearse también si este proceso político está siendo o no modélico.
¿Quién dijo a los españoles que son la sal de la tierra? y IV
No sé qué suerte de espejismo ha fraguado qué casta dirigente desde va para un siglo que reclama con las cuentas de vidrio solariegas, a sus siervos, su terruño y sus ganados por el mero egoísmo de disponer de un coto reducido, pero privado, sobre el que ejercer su tiranía basada en ¿la tradición?, ¿el tipismo?
¿Quién dijo a los españoles que son la sal de la tierra? III
¿Conocen algo más chocante que un andaluz haciendo de andaluz, o siendo más andaluz que otro andaluz? O castellano, o vascuence… Podemos imitarnos, exagerar acentos, reírnos de nosotros mismos, de cómo decimos que somos. Sabiendo que, uno a uno, así no somos, que así no es nadie, salvo en el sainete o en la broma que queremos representar.
[…] Ortega / Mi aportación al debate sobre el derecho [...]
[…] Ortega / Mi aportación al debate sobre el derecho a decidir en Cataluña abierto por Vicenç Navarro en Diario […]
[…] https://espacio-publico.com/v2/catalunya-y-el-derecho-a-decidir#comment-1040 […] [...]
[…] https://espacio-publico.com/v2/catalunya-y-el-derecho-a-decidir#comment-1040 […]
¿Decidimos?
Esta tarde se debate en el Congreso sobre el derecho a decidir en Cataluña. El grupo constitucionalista cerrará filas, las mismas filas que cerró con la reforma del artículo 135 de la CE.
Mejor laicos que dogmáticos
Las cosas no pueden seguir igual entre Catalunya y España: esta es la conclusión más repetida hoy en cualquier conversación sobre la actualidad en nuestro pais. Las manifestaciones del 11 de septiembre del 2010 en respuesta a la sentencia del TC, del 2012 por el derecho a decidir, y la cadena humana del 2013 por la independencia son más que elocuentes. Expresan clarísimamente unos mismos sentimientos de dignidad herida, aunqué adornados de las más variados anhelos de cambio. Los dictámenes de serios consejos consultivos, las posiciones políticas de líderes políticos, las editoriales de los periódicos nos ilustran a diario sobre las múltiples facetas del problema. Todos creen tener razón, y más aún, están convencidísimos de conseguir plenamente lo que postulan, simplemente porqué lo desean fervientemente.Ante tanto fervor, me permito avanzar algunas consideraciones desde una posición laica, alejada de cualquier fundamentalismo, y desde mi experiencia en la ponderación del peso relativo de los valores morales y sentimentales en litigio (catalanismo y españolismo). En mi opinión, los argumentos aportados hasta ahora se pueden agrupar en dos paradigmas.
Evaluando la lógica de los argumentos del ponente
Por cuestiones de demora en el registro, llego un poco tarde a este foro, aún así, he decidido remitir este breve comentario.
Cataluña en los labios
No soporto más encajes de difícil catadura ético-política (¿hay alguna diferencia para la izquierda?) en los análisis acerca de la 'cuestión catalana'. Cataluña existe en nuestros labios, como en el corazón, desde que tenemos uso de razón pública. Y Cataluña también ha estado en los labios de la democracia española, como un constante mantra en estos 35 años, siempre en la misma clave.
¿Y SI LO QUE SOBRA ES … ESPAÑA?
¿Os imagináis que en junio de 2010, en vez de derogar los artículos del Estatuto Catalán aprobado por los ciudadanos catalanes en referéndum, se nos hubiera ocurrido pensar y decir que lo que había que cambiar era la Constitución, y que además se hubiera hecho? La vida nos enseña que nada permanece, que todo cambia, que todo evoluciona, que todo progresa; que el inmovilismo no lleva a ninguna parte, excepto al propio inmovilismo.
Respuesta a Ramón Jáuregui
Señor Jáuregui: yo también daba por concluida mi aportación pero me he sentido impelido a responder a su intervención, pues a mi entender está llena de falsedades y posibles intentos de manipulación. Al igual que Pedro Muñoz Moreno, con cuya respuesta estoy en líneas generales de acuerdo, desarrollo mi respuesta en documento adjunto. Voy citando lo que usted expresó y respondiendo punto por punto:
Respuesta a Ramón Jáuregui
Pensaba haber concluido mi aportación al debate, por haber dicho ya lo básico de cuanto pienso al respecto. Pero una afirmación tuya me hace volver a intervenir, puesto que me siento directamente aludido por esa afirmación. Dices:
[…] Este es un espacio de debate, abierto a todos [...]
[…] Este es un espacio de debate, abierto a todos los que se interesan por el cambio social y la emancipación. […]
Decidir, sí, pero todos los días
Mi oposición al Derecho a decidir no tiene solo fundamentos de legalidad. Por supuesto estos son importantes porque, en Democracia, las formas son el fondo. Quienes desprecian el valor de las leyes y las exigencias de su cumplimiento en todo proceso político (por muy transformador o rupturista que sea), es que no conocen el sentido básico de la democracia.
Nacionalismo o Patriotismo Constitucional
Siento que esta artificial España antaño ferviente católica, ha ido sustituyendo la religión fanática por el nacionalismo (a veces también fanático). Desgraciadamente este no es un mal endémico sino que el siglo XX es la Historia de millones de innecesarias muertes en nombre de banderas, himnos y "naciones". España no ha aprendido la lección y parece condenada a sufrir los mismo males.
Catalunya: desde Andalucía con amor
No me siento cómodo opinando sobre Cataluña, es un universo emotivo en donde se ha mezclado tanto elemento que cuesta trabajo pasar incólume. Ayuda a mi incomodidad mi condición de andaluz de nación y mi empatía con los catalanes. Para colmo, cuando ya tenía pensado qué escribir, se ha conocido la sentencia última del Tribunal Constitucional, leída con tanta pasión como ausencia de sangre fría para llegar a conclusiones que no tengan nada que ver con las agitaciones estratégicas, legítimas aunque a veces inconsistentes y poco sinceras, de las posiciones encontradas, combativas, sean de una parte o de otra. Comienzo diciendo que creo que los catalanes, como cualquier otro pueblo, deben y pueden ser consultados para saber democráticamente qué quieren, y el marco jurídico debe contribuir a que esta manifestación de democracia sea posible y si no lo es, tiene que serlo, ya que, en mi opinión, un texto constitucional, que sería el caso, no puede ser un corsé que limite los derechos, un reductor democrático, dice Rosanvallon, sino un contenedor que articule las aspiraciones de todos aquellos que viven bajo su paraguas.
RESPUESTA A ÓSCAR IGLESIAS
En primer lugar decir que estoy de acuerdo en la necesidad de reforma (en mi caso, pienso que cambio total) de la CE, y que dicho cambio debe nacer de una voluntad de consenso y de un acuerdo mutuo. Porque la lealtad mutua es, en cualquier caso, posterior al acuerdo, y consistiría en el respeto y asunción de tal acuerdo.
La Constitución habrá que cambiar, en bien de todos.
No hay que ser muy avispado, para percibir que nuestra Constitución tiene que ser puesta al día, debido a las graves tensiones regionales (tema finaciación, lengua, educación, competencias, etc).
RESPUESTA A LUIS ÁNGEL HIERRO
En respuesta a Luis Ángel Hierro, debo decir que me sorprende el monumental error, en cuanto a conceptos políticos se refiere, en el que basa toda la estructura de su argumentación. Y me intento explicar:
Federal, pero España
La democracia y sus instituciones deben adaptarse a la realidad de la sociedad en que se desarrollan, y que esas mismas instituciones han ayudado a cambiar. Esta afirmación hoy en España, significa huir del inmovilismo y la mitificación de la Constitución del 78, pero también de los deseos de recentralización o autodeterminación. Y tener claro, que los procesos de cambio constitucional que hay que realizar deben partir de la igualdad de los ciudadanos, de la realidad histórica y social de España, de su plena integración en la Unión Europea, y de un escenario de lealtad mutua, donde haya voluntad de consenso y respeto a las leyes.
¿Derecho de secesión?
El Sr. Luis Ángel Hierro, entre otras arrogancias "jurídicas", menciona el "derecho de secesión". Tal derecho, como tal, no existe, sino que es un derivado o consecuencia lógica del derecho de libre determinación de los pueblos, reconocido plenamente en el derecho internacional.
Respuesta a Joan Saura
¿Cuál es el problema de que Artur Mas plantee planes alternativos para el caso (harto probable) de que el gobierno central trate de impedir la celebración del referéndum? ¿Así que "no hay otra propuesta mejor que pactar el derecho a decidir" con quienes niegan ese derecho y han demostrado sobradamente que no están dispuesto a pactar?
El “fuero”, el “huevo” y Cataluña
Es habitual en política hacer piruetas con las palabras para no decir directamente lo que se pretende. Eso es lo que ocurre con el eufemismo “derecho a decidir”, que es un concepto inexistente en el derecho constitucional y que en Cataluña muchos utilizan para evitar referirse al “derecho de secesión”, habida cuenta que no pueden hablar de “derecho de autodeterminación”, puesto que Cataluña ni es una colonia, ni está ocupada militarmente, ni se discrimina a su población.
Pactar el derecho a decidir
La compleja situación política catalana y la no menos compleja e incierta relación España- Catalunya viene determinada por la sentencia del Tribunal Constitucional ( TC ) sobre el nuevo Estatuto de Autonomia de Catalunya ( EAC). Una sentencia cuyas consecuencias van más allá de Catalunya pues cierra la via evolutiva del Estado de las Autonomias hacia un estado federal en el actual marco constitucional.
Democracia, soberanismo y derecho a decidir
A medida que se está comprobando que la decisión del Parlament catalán de convocar una consulta sobre su futuro sigue adelante, la beligerancia desde gran parte de los medios de comunicación y los principales partidos de ámbito estatal se intensifica apoyándose en una permanente referencia a un fundamentalismo constitucional, generalmente acompañado de una mitificación de la “Transición”; en argumentos primordialistas que se remontan a un remoto pasado (como también lo hacen sectores significativos del nacionalismo catalán) o, en fin, en que se quedarían fuera de “Europa”.
Corrección de errata en mi último comentario
En mi último comentario, titulado "Democracia, autodeterminación y "autodecisión" tras la descolonización", comienzo diciendo:
Respuesta a José Manuel Roca (2)
Gracias por su amable y clarificadora respuesta. Quiero de todas formas expresar discrepancias y matices respeco a algunas de sus afirmciones:
Derecho a decidir, federalismo y crisis del 78
Catalunya y España se encuentran en una encrucijada. El problema es mutuo, catalán y español. El Tribunal Constitucional decidió tras su sentencia sobre el Estatut de Catalunya mandar fuera del marco Constitucional a una gran mayoría de catalanes que tras esa sentencia ya no se sienten reconocidos en la Constitución actual. Alguien pensó en el PP que tumbando al Estatut se mandaría callar a la ciudadanía de Catalunya. Fue al revés: aquella sentencia instaló una bomba de relojería contra la propia Constitución y aceleró el cuestionamiento del pacto del 78.
Respuesta a Juan Antonio Postigo Martín
Gracias por la atención prestada. Respecto a su texto, tengo los acuerdos y desacuerdos, que indico a continuación.
Democracia, autodeterminación y "autodecisión" tras la descolonización
En el proceso de descolonización de los años 60 y 70 del pasado siglo, las potencias coloniales (Estados europeos, sobre todo) pusieron todo tipo de trabas a la emancipación de las colonias. Sin embargo, durante ese periodo un gran número de dichas colonias consiguieron "independizarse" tras cruentas guerras. No les salió gratis. Al convertirse en miembros de pleno derecho de las Naciones Unidas y, además, ser mayoritarios lograron que su Asamblea General adoptara textos mucho más favorables a sus intereses, como por ejemplo, los textos adoptados en su seno relativos a los derechos humanos.
Reflexiones sobre el derecho a decidir (2)
Vayamos ahora a aquello que se pretende poder decidir en la movilización catalana: se trata de poder decidir sobre la integración o separación de Cataluña en el estado español, y, en su caso, sobre el modo y las condiciones de formar parte de España.
Reflexiones sobre el Derecho a decidir (1)
En el debate actual se confunden, o se identifican, ‘derecho a decidir’ (Dd) y ‘derecho de autodeterminación’ (Da). Es una confusión interesada, sobre todo desde la perspectiva de las clases dominantes, tanto catalanas como españolas. Pero desde una perspectiva de izquierdas, tanto catalana como española, es importante dejar bien claro que Dd no es sinónimo de Da. Da, en sentido estricto, es un derecho que pertenece al ámbito del derecho internacional, claramente especificado en su definición, sus sujetos y sus condiciones de aplicación, un derecho cuya aplicación inmediata al caso de Cataluña, en su sentido estricto, es discutible, lo que induce a unos a negarlo y a otros a propugnarlo sin nombrarlo.
A PROPÓSITO DE LAS BALANZAS FISCALES
De las balanzas fiscales se ha escrito mucho; sobre los criterios técnicos con los que se elaboran y de su idoneidad como documento estadístico para reflejar los flujos económicos entre las Comunidades Autónomas y el Estado central. Yo no soy un experto en el tema, por lo que no entraré en estas cuestiones. Pero sí me considero capacitado para hablar del valor ‘pedagógico’ de las mismas.
¿Y si todo esto es un gran montaje del capital?
La intransigencia de PP, PSOE y UPyD está resultando una poderosa "máquina de hacer independentistas", y cuando los instrumentos políticos del capital actúan con aparente "torpeza" me resulta sospechoso. Puede haber detrás una estrategia deliberada.
Respuesta a Ernesto Joaquín (2)
En primer lugar quiero aclarar que nací en Madrid y que 37 años de mi vida residí en Castilla, 6 en Baleares, 2 en Andalucía y los 2 últimos en Suecia. Nunca en Cataluña.
El derecho a decidir para los federalistas
La Carta de las Naciones Unidas consagra en su Capítulo I sobre propósitos y principios, el Artículo 1, párrafo 2: “Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y tomar otras medidas adecuadas para fortalecer la paz universal”.
Respuesta a Juan Antonio Postigo Martín
Decía en mi anterior intervención que ser no nacionalista era estar en contra de las naciones que existen actualmente. Efectivamente, por eso tengo que adherirme inevitablemente a tu propuesta de disolver la nación española, aunque yo más bien hablaría del ente jurídico español, por aquello de que no reconozco naciones. Coincido contigo en que no hay muchos no nacionalistas, pero mi reflexión iba orientada al deber ser de los valores izquierdistas, independientemente de los apoyos concretos que cada opción obtenga en la realidad.
Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona. Vicepresidente del Observatorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
Siete tesis sobre derecho de autodeterminación y derecho a decidir
Mucho de lo que pienso ha sido ya dicho en este extenso y rico debate. A riesgo de repetir cuestiones ya planteadas, resumiré mi posición, de manera lo más esquemática posible, en algunos puntos que me parecen importantes.
Derecho a decidir: Soberanía y Legitimidad
En el archivo adjunto dejo el comentario completo, donde se cuestiona la legitimidad de la actual Constitución (y por tanto los dudas sobre el derecho a decidir que algunxs plantean), se cuestiona el hecho de que en este caso concreto, la soberanía (el derecho a decidir) corresponda al conjunto de lxs españolxs, y sobre la visión que sobre el proceso de autodeterminación tenemos algunxs desde la izquierda, aunque en este punto el comentario de Carlos Javier Bugallo "Marxismo y nacionalismo" ha explicitado mucho mejor el planteamiento que yo realizaba.
Respuesta a Ernesto Joaquín
No puedo sino estar de acuerdo con la caracterización que hace de "ser de izquierdas". En cambio, la que hace de "ser nacionalista" me parece una burda caricatura tendenciosa. Preocuparnos sobre todo de nuestro entorno inmediato es sabio y realista, entronca con el lema "pensar globalmente y actuar localmente". Y "ensalzar la diferencia" puede equivaler a valorar y defender la diversidad, no a hacer valer ningún privilegio. Si "ser nacionalista es mantenerse alejado de los otros para no compartir nuestras riquezas ni sus infortunios", ¿cuántos "no nacionalistas" hay en España? ¿Cuánta gente sinceramente dispuesta a compartir riquezas e infortunios con los congoleños o los haitianos?
Respuesta a José Manuel Roca
Es lógico que para la izquierda sea mucho más difícil tener un proyecto porque su vocación es mucho más difícil que la de la derecha. Mantener las estructuras de poder y los privilegios como están es coser y cantar. En cambio, ponernos de acuerdo en qué futuro diferente queremos y en las estrategias para vencer la resistencia de quienes controlan el poder económico, las armas y los medios de comunicación y además tienen infiltrados en nuestras filas es un verdadero desafío. En ese sentido, si la izquierda catalana solo tiene "proyectos vagos, modestos y confusos",. ¿acaso los tiene mejores la izquierda del resto de España?
¿Van los demócratas españoles a dejar pasar la oportunidad que el proceso catalán les ofrece?.(II)
Ya hemos visto y existe un consenso entre la izquierda y muchos demócratas no necesariamente de izquierdas, de la necesidad de cambio profundo de la democracia española. Así pues, quizás ha llegado el momento de que los demócratas españoles comiencen a reconocer que seguir negando el derecho a decidir de los catalanes solo refuerza el poder establecido encarnado por el tándem PP-PSOE y es el principal obstáculo para elaborar un discurso creíble y nuevo, centrado en devolver a las personas el poder que realmente tienen para tomar decisiones que les afectan, y que van desde la necesidad de redefinir el papel de los partidos políticos, el ejercicio de la democracia directa, la estructura territorial o la garantía de los derechos civiles, dicho de otra forma, en una situación como la planteada por el pueblo catalán, los demócratas españoles quizás deberían utilizar este hálito de cambio para plantear una reforma real de la constitución que permita un nuevo encaje territorial, recuperar derechos civiles, recuperar los derechos sociales y construir una democracia de mayor calidad que la que actualmente padecemos. En definitiva, igual que Catalunya avanza hacia su definición de forma democrática, España debe iniciar el camino de su refundación democrática, de no ser así, el conflicto está más que servido, y una vez el conflicto Catalunya-España esté iniciado, ya nadie sabrá donde (ni como) acabará.
¿Van los demócratas españoles a dejar pasar la oportunidad que el proceso catalán les ofrece?
España tal y como hoy la vemos ha acabado constituyéndose en un estado de muy baja calidad democrática, con amplios espacios de corrupción, una clase política muy alejada de la realidad social, una pérdida alarmante de derechos civiles y sociales, una estructura jurídica más dirigida a atenazar los derechos individuales que a garantizar la defensa de los derechos de la persona y los colectivos, y finalmente una dinámica económica que nos está llevando de forma rápida a una mayor desigualdad social y a un empobrecimiento generalizado de las clases medias, con un abandono creciente de las capas sociales más débiles.
Marxismo y nacionalismo
Quisiera aprovechar la oportunidad que me brinda este debate para hacer algunos comentarios sobre la relación entre el marxismo no estanilista (la tradición intelectual a la que yo me adhiero) y el nacionalismo. Estas reflexiones no serán ni sistemáticas ni profundas, por lo que son más bien una invitación para que otros intervinientes en el debate las amplíen y, en su caso, las corrijan.
En primer lugar, casi todo lo que voy a decir [...]
En primer lugar, casi todo lo que voy a decir ya ha sido dicho de una u otra manera por otros comentaristas, incluido el ponente, lo cual me ha hecho dudar sobre si intervenir o no. Pero al final he decidido que las explicaciones que daré aportan otro punto de vista, de quienes desde Catalunya participamos en política sin estar adscritos a esas instituciones que monopolizan la vida política del país (y entiéndase este último término con la amplitud que se quiera).
Adiós España
En este debate hay dos cuestiones que han sido ya enunciadas por diversos participantes y que formuladas como preguntas serían:
El derecho de autodeterminación y los derechos sociales y colectivos como derechos humanos
Una actitud generalizada en los países de capitalismo "desarrollado" (antiguas potencias coloniales y ahora "neocoloniales"), y en particular en lo que se refiere a la doctrina jurídica dominante en dichos países, consiste en interpretar de manera restrictiva y taxativa todo reconocimiento formal de nuevos derechos humanos y de modo aún más restrictivo su ejercicio efectivo.
Artur Mas tiene un proyecto, la izquierda no
El régimen político salido de los pactos de la Transición hace tiempo que está agotado; peor, por falta de decisión para reformarlo se está pudriendo, hiede. Y ante la parálisis de los dos grandes partidos que pueden abordar las reformas y la deriva autoritaria del Gobierno, los nacionalistas catalanes han decidido no esperar más. Mientras España está institucionalmente paralizada, Cataluña ha echado políticamente a andar e, impelida por los nacionalistas, se dirige hacia un objetivo que muchos ciudadanos catalanes creen posible alcanzar.
El principio de los principios: España no es indisoluble
El debate federalista que plantea el PSOE y parte de los demócratas españoles suena a tardío e impostado mientras no se asuma que España no es indisoluble. Ese mito está detrás de la incapacidad para que emerja un sentimiento federal, que solo considera la unidad como el resultado de la voluntad de estar juntos algo que sabemos existe en Extremadura o Andalucía pero puede que no en Cataluña o el País Vasco. Para ser federal, a la España futura le sobra “patria indivisible” algo que la izquierda ha jaleado también, elevándolo incluso a la categoría de “principio” con argumentos de pacotilla, como el que afirma que la izquierda es internacionalista.
Cataluña como una cuestión afectiva
No quiero entrar en un sesudo debate jurídico sobre el derecho a decidir de un territorio o si el derecho de autodeterminación de la nación catalana encaja en el marco del derecho internacional. En mi opinión, si un pueblo, de manera mayoritaria, demuestra una clara voluntad en una determinada dirección, resulta a la postre, imposible, frenar esa aspiración, salvo que sea a través del uso de la fuerza, algo que nos podría llevar a un laberinto de imprevisibles consecuencias.
Profesor de Filosofía. Fue Presidente de la Coordinadora de ONGDs de Euskadi y Asesor del Gobierno Vasco en Cooperación al Desarrollo.
Derecho de autodeterminación (Catalunya decide)
Estamos asistiendo en estos momentos a una fuerte bronca política entre los actuales gobiernos de Catalunya y España. Según parece los catalanes han dicho: hasta aquí hemos llegado, ahora queremos caminar solos.
Derecho a decidir (en todo)
Coincido básicamente con muchas de las cuestiones expuestas por el profesor Vicenç Navarro en su ponencia “Catalunya y el derecho a decidir”. La sacro-santa concepción del Estado-Nación de un bipartidismo en crisis (PP-PSOE) y el corsé constitucional que se utiliza como arma arrojadiza para el proceso de toma de decisión de Catalunya (y por extensión y como vacuna para futuros procesos en Euskal Herria y Galiza), carece a día de hoy de credibilidad. Este pobre argumentario asentado en pseudo consensos resecos de la mal llamada transición hace aguas .La reforma express pactada del artículo 135 de la Constitución demostró que la Constitución era todo menos inmutable y negar el derecho a decidir de la realidades nacionales (asentadas en cuestiones objetivas históricas y en la voluntad de existir de manera diferenciada de su ciudadanía en el presente) buscando un ámbito de decisión superior (Estado) es negar lo innegable (que un pueblo pueda decidir democráticamente su futuro).
Respuesta a Enrique del Olmo
Me parece una falacia recurrir al internacionalismo "socialista" para defender la integridad territorial del actual estado español. El internacionalismo como llamada a la solidaridad y unidad de acción de los trabajadores de todos los países de ningún modo implica que todos los estados hayan de fundirse en uno ni que el fraccionamiento de un estado capitalista sea necesariamente negativo para los intereses de la clase obrera. Así, ser internacionalista no es incompatible con ser nacionalista, aparte de que se puede ser independentista sin ser nacionalista.
Federalismo e independentismo
He seguido con atención el debate de Público sobre el derecho a decidir que lanzó en un magnífico artículo el Doctor Navarro, como siempre, punto de referencia obligado para la distintas sensibilidades de la izquierda. Querría aportar mis reflexiones.
El debate ha de atenerse a unas reglas sobre la [...]
El debate ha de atenerse a unas reglas sobre la extensión de las aportaciones para preservar el equilibrio entre los participantes en este foro. Sin embargo, a tenor del interés de cada escrito, el tope de caracteres puede ser flexibles, a criterio del moderador. Junto a esa flexibilidad existe, en las reglas de funcionamiento de Espacio Público, la posibilidad de aportar tantas ponencias, artículos o documentos como se quiera relacionados con el objeto del debate, que pueden ser accesibles para todos los participantes a través de los correspondientes enlaces.
Catedrática de antropología social de la Universidad Rovira i Virgili y presidenta de la Fundación Nous Horitzons
Se puede ser independentista y no ser nacionalista
No podemos entender lo que pasa en Cataluña sin situarlo en el contexto de la crisis económica, moral y política actual. Al malestar que sin duda sienten todos los españoles ante una Monarquía caduca y obsoleta y ante unas instituciones políticas deterioradas por la corrupción y la falta de legitimidad, se suma el malestar de un pueblo que ve frenadas sus aspiraciones de autogobierno desde posiciones inmovilistas y también hostiles por parte del gobierno y las estructuras del Estado. El gobierno del PP agudiza este malestar: es autoritario, represivo, provocador, está destrozando el Estado social y amenazando la salud del Estado de derecho. Y está efectuando una recentralización profunda. Todos estos ingredientes resultan explosivos hoy en Cataluña.
¿Cómo enviar mi propia ponencia?
Deseo preguntar a los organizadores de este espacio de debate público si sería posible presentar mi propia ponencia, con más de 3000 caracteres, dado que los comentarios tienen como límite esta cantidad.
Sociólogo
Derecho a decidir y nacionalismos: el rumbo perdido de la izquierda
En el debate y la acción política respecto al encaje de la cuestión nacional en España siempre se tiene la sensación de haber llegado tarde al movimiento real de la sociedad. El tema nacional es posiblemente uno de los aspectos de la vida social, política e institucional más sujeto a posibles simplificaciones, manipulaciones e instrumentalizaciones. En esto se han mostrado como unos maestros consumados las derechas conservadoras tanto “españolistas” como “nacionalistas”. Y tenemos que decir con total contundencia que las izquierdas han sucumbido totalmente a ese juego, siendo incapaces de mostrar un discurso propio y alternativo a todo tipo de nacionalismos rompiendo incluso con su propia matriz histórica del internacionalismo por encima de fronteras y banderas.
Derecho a decidir
En Cataluña la cuestión de la independencia está hasta en la sopa, la escudella, el aperitivo y los postres, alojado el sí o no, al parecer ilegalmente, en la médula de la opinión pública y privada. Ser independentista en Cataluña, o defender la rocosa unidad patria en España, es poseer la “hegemonía moral”, término acuñado por Antoni Puigverd en La Vanguardia, la razón metafísica más allá de toda discusión. Aquí y allá pintan bastos para las ideas federales de moralidad patriótica más laica y relativa.
Más sobre el derecho de libre determinación de los pueblos en el derecho internacional
El derecho de libre determinación debe estar al alcance de todos los pueblos, sin discriminación, tanto si están colonizados como si no. Sería absurdo e injusto que un pueblo tuviera derecho a la libre determinación solo si está colonizado y, en cambio, otro que soporta otro tipo de dominación que no sea el colonial (los tipos de dominación y sometimiento de pueblos y naciones no se reducen a la "colonización") simple y llanamente se le niegue porque su constitución "democrática" no lo reconoce formalmente y, de este modo, se le impida ejercerlo. Lo relevante, desde el punto de vista de los derechos humanos y de la democracia, es que no se esté sometido a una fuerza coactiva que impida el libre ejercicio de la propia voluntad legítimamente. Cada cual tiene derecho elegir y "decidir" por sí mismo tanto si vive bajo un sistema democrático como si no. Insisto, sería absurdo y grotesco que alguien no pudiera ejercer un derecho humano fundamental, reconocido universalmente, por el hecho de tener la "suerte" de vivir en un país que se dice "democrático" y que, sin embargo, no reconoce dicho derecho de libre determinación. Tan injusto como negar dicho derecho (en el sentido jurídico del término) por el hecho de no vivir bajo un sistema "democrático" y que, además, o no reconozca abiertamente los derechos humanos (caso de EE.UU. respecto de los derechos sociales y colectivos), o aun reconociéndolos los restrinja de tal manera a la hora de ejercitarlos que los vacíe totalmente de contenido y los haga prácticamente irreconocibles.
"La izquierda de tradición socialista y comunista nunca hemos sido nacionalistas"
El Sr. Héctor Maravall comienza su ponencia afirmando que "la izquierda de tradición socialista y comunista nunca hemos sido nacionalistas". Y lo hace, además, en primera persona. Es decir que si yo me identifico con la tradición socialista y comunista, y a la vez nacionalista (catalán, o vasco, o gallego, o español, o saharaui o tibetano, etc.), según el Sr. Maravall no puede ser, pues no encaja en la "tradición socialista y comunista". Sr. Maravall: hay que ser más modesto. Su afirmación acerca de "la izquierda de tradición socialista y comunista" es una opinión tan subjetiva y tan respetable como cualquier otra que opine lo contrario. No tiene Vd. derecho a hablar en primera persona. Vd. no es el portavoz de "la izquierda de tradición socialista y comunista". Si yo me encuadrara dentro de la "la izquierda de tradición socialista y comunista" tengo perfecto derecho a ser nacionalista, internacionalista, federalista, confederalista, independentista, soberanista, etc. Ya se acabaron los tiempos en que el partido de la "patria obrera" decidía por todos los comunistas y socialistas del mundo como había que ser, definirse e identificarse.
Nuevo choque de nacionalismos en España
El título de la intervención corresponde con el de un artículo que publiqué hace tres meses. Creo que sigue siendo claramente de actualidad y por ello me he animado a compartirlo en este foro de discusión con pequeños retoques (ver el artículo en los enlaces).
Izquierda, ciudadanía y derecho a decidir
En los últimos meses el debate sobre el derecho a decidir ha sido central en la política en general, hasta el punto de haberse convertido en uno de los elementos de centrales de la necesaria renovación de la política y por tanto uno de los ejes de un nuevo proceso constituyente cara a una nueva democracia que por fuerza será plurinacional.
Cuando alguien quiere volar dale el doble de cuerda
Un buen amigo, hablando de las dificultades que surgen en la convivencia en pareja, entre amigos e incluso en el trabajo, siempre hace un mismo comentario, fruto de la observación y la experiencia: “Cuando alguien quiere volar dale el doble de cuerda”. Es, sin duda alguna, una actitud inteligente, que parte de la escucha, la comprensión y el respeto. Vienen a mi memoria estas palabras, cargadas de sabiduría, cuando pienso en la actitud del Gobierno del Estado español y las dos formaciones mayoritarias -PP y PSOE- cada vez que Euskadi y Catalunya reivindican el derecho que les asiste a decidir su futuro.
Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Alicante. Miembro del Consell General de Compromis.
El derecho a decidir y la independencia de Catalunya. Una reflexión desde el país valenciano
El asunto que incita a esta reflexión es tan complejo y suscita tantas incertidumbres que la honestidad intelectual exige algunas explicaciones previas sobre mi biografía política e intelectual, porque no creo que haya una idea aséptica, amparada por una coherencia total, separada de las percepciones condicionadas por las experiencias y proyectos de cada interviniente en el debate. Resumiendo: me considero una persona de izquierdas que ha militado y milita en partidos de izquierda y que ha sido y es activista en diversos movimientos cívicos, culturales y sindicales; igualmente me considero un valencianista intensamente influido por la simpatía hacia al catalanismo, pero no un nacionalista; finalmente, mi actividad profesional ha provocado que haya debido intentar racionalizar todo ello en libros, artículos, debates o conferencias y, si bien ello habrá servido para refrenar algunos ímpetus, no me dota de una imparcialidad ni de una pericia definitivas para abordar la cuestión que nos ocupa. Dicho esto comenzaré por exponer algunas ideas en las que se enfatiza el análisis desde el País Valenciano para adentrarme luego en alguna consideración más general.
Una visión desde la izquierda madrileña
Lo primero saludar la iniciativa de Espacio Público. A pesar de la importancia del tema a tratar, no son habituales los ámbitos de debate, que desde una visión estratégica, profundicen en el debate de la cuestión nacional, y en concreto, del derecho a decidir.
El derecho a decidir y la izquierda
Es evidente que la izquierda tenemos un importante y complicado reto ante el conflicto que se esta desarrollando en Cataluña en relación al derecho a decidir.
Dudas desde el sur, a la izquierda
La primera en la frente: ¿realmente la pregunta importante es la afirmación o no del derecho a decidir? Si es así adelanto la respuesta para facilitar el debate. Rotundamente si. Líbrenme mis principios de negar el derecho que asiste a la ciudadanía de decidir, pero a estas alturas del debate todos sabemos que no estamos discutiendo sólo sobre este principio democrático sino sobre los contenidos que lo acompañan.
Respuestas de un demócrata español a las preguntas de Borja de Riquer
Me considero demócrata y español. Por eso, y en particular porque resido desde hace muchos años en Cataluña y pienso seguir haciéndolo, me he sentido aludido por las preguntas que Borja de Riquer planteaba en Público hace unos pocos días (“Algunas preguntas a los demócratas españoles sobre Catalunya”). Sus preguntas son importantes y pertinentes, y tratar de responderlas me parece una obligación ciudadana. En cuanto a la total sinceridad con la que requiere que se le responda, creo que el lector puede concedérmela como se la ha de conceder en principio a cualquier hablante o escribiente, y como yo le concedo a él la buena intención a la hora de formular sus preguntas.
Balanzas fiscales, lo que la verdad esconde
Supongo que no desvelo nada nuevo si afirmo que un factor importante sobre el que pivota la construcción soberanista en Catalunya es la cuestión económica; que sea importante no significa que sea la única. Pero en cualquier caso juega un papel crucial y, para prueba, el nuevo embrollo alrededor de las balanzas fiscales promovido por el Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro. Aunque habrá que reconocer que en este nuevo acto escénico las culpables no son las balanzas fiscales –que por cierto, aún permanecen sin publicar-, si no el conjunto escenográfico construido al efecto: se ha pasado del compromiso de elaborarlas a ningunearlas, para volver a comprometerse a la vez que se descalifica uno de los métodos habituales de cálculo. Vamos, que parece que ya hemos entrado en la fase de pelearnos tanto o más por las formas que por el propio fondo, lo cual es sintomático de los niveles de deterioro en que nos adentramos.
Respuesta al profesor Botella
El Profesor Joan Botella en su comentario “De la Transición hacia el futuro” escrito en respuesta a mi artículo introductorio del debate Catalunya y el derecho a decidir organizado por Público tergiversa mi postura, atribuyéndome una posición que no es mía. En ningún lugar digo que la “Transición democrática española fue una victoria de las fuerzas continuistas (…), que precedieron a una renovación de fachada, abrillantando las apariencias para conseguir un cierto grado de homologación democrática con miras a la integración europea. Todo ello, ante la pasividad o, incluso, la complicidad de las fuerzas procedentes del movimiento antifranquista”. Lo que hace es incluirme a mí en una categoría a la cual no pertenezco, estereotipando mi postura, poniendo en mi pluma cosas que no he escrito. Y hace lo que hace porque necesita así hacerlo para poder continuar promoviendo la sabiduría convencional de que la Transición fue modélica e incluso un éxito.
Derecho a decidir para cambiarlo todo
La ola que viene desde Catalunya ¿es una reivindicación exclusivamente territorial? Creo que no. Sin lugar a dudas hay un componente identitario. Y un gran cansancio ante la incapacidad de federalizar España. Pero además de todo eso, la demanda catalana conecta con una voluntad de ruptura. Sólo así se explica una mayoría social que ha superado las fronteras tradicionales del independentismo y que ve en el proceso catalán una oportunidad para emanciparse de una cultura política y democrática más bien limitada. De hecho, mientras la reivindicación independentista goza de un apoyo que según las encuestas hoy se situaría en torno al 50%, el apoyo a una consulta se sitúa en términos porcentuales en una mayoría amplísima, haciendo de la reivindicación del derecho a la autodeterminación una opción completamente transversal.
Variaciones sobre el laberinto
Leído el texto de Vicenç Navarro y releídas las reflexiones de largo recorrido y las de lectura de la realidad inmediata que contiene, apreciamos lugares comunes, disensos analíticos y algunos matices de relato. Muy sucintamente, la crítica a la Transición es un compartido lugar común; el disenso versa sobre el carácter de la opción independentista –mayoritaria hoy–; y los matices refieren el calado, sentido y vigencia del derecho a decidir en un contexto de crisis, capitalismo senil y auge de las desigualdades sociales.
CONSIDERACIONES ADICIONALES SOBRE EL DERECHO A DECIDIR
En una intervención anterior expuse que el derecho a decidir no es más que una nueva expresión para un viejo concepto, el de la libertad de elegir. Este principio informa buena parte de los ordenamientos jurídicos modernos, siendo el fundamento de derechos reconocidos como la libertad de expresión, la libertad ambulatoria, la libertad de culto, la libertad de residencia, etc.
Argumentos sobre la identidad nacional catalana
Las reticencias que se han ido expresando, sobre todo fuera de Catalunya, ante la demanda mayoritaria del derecho a decidir que se reclama desde esa Comunidad Autónoma, tienen que ver, desde mi punto de vista, con varios argumentos a los que trataré de responder en este artículo.
Respuesta a Enrique Álvarez Conde
Estoy plenamente de acuerdo en que hace falta un diálogo claro, serio, profundo, abierto y desde luego "de cara el público, con luz y taquígrafos", y en que en cambio ha habido demasiadas declaraciones simplistas o que ocultan interesadamente una parte de la información, no solo por mediocridad e ignorancia de los políticos, que las hay, sino en parte jugando conscientemente con los desconocimientos, ilusiones y miedos del pueblo. El mérito de la excepción que puede haber constituido hasta cierto punto el debate González-Mas tal vez corresponda a Évole más que a ellos.
De la Transición hacia el futuro
El texto del profesor Navarro ensambla dos argumentaciones independientes: un análisis de la Transición democrática española y de sus limitaciones, y en segundo lugar un análisis sobre la situación abierta en Cataluña en los últimos meses. En su razonamiento, una cosa se vincula con la otra, o es la respuesta a la primera. Solo comparto su tesis en este aspecto: una cosa tiene que ver con la otra; por lo demás, discrepo ampliamente del resto de su análisis (que, por otro lado, ha venido defendiendo consistentemente desde hace años).
UNA INTERPRETACIÓN RACISTA DE LA NACIÓN ESPAÑOLA
En el documento que os envié sobre el concepto científico de ‘nación’, me hacía eco de las opiniones de algunos investigadores acerca de los dos tipos de interpretación del nacionalismo: la ‘nación como raza’ y la ‘nación como contrato’. Pues bien, acaba de publicar el sociólogo Enrique Gil Calvo un artículo de opinión en el periódico El País (‘La parábola del hijo pródigo’, 25/02/2014), donde se puede comprobar negro sobre blanco cómo aún sigue operando la interpretación ‘racista’ de la nación.
El referéndum de Catalunya, en democracia, es inevitable
En el mundo occidental, en democracia, hemos aprendido a vivir y a convivir, a dirimir las diferencias, votando. Tan sencillo como esto: los ciudadanos expresan su voluntad y las instituciones aseguran que esta voluntad es respetada y aplicada. También nos hemos acostumbrado a aceptar las decisiones de la mayoría y a aceptar que la voluntad ciudadana que se expresa libremente en las urnas debe respetarse. Por eso los catalanes vamos a decidir nuestro futuro político, nuestro futuro como nación, votando, porque es la mejor manera que tienen las sociedades democráticas de adoptar decisiones colectivas.
¿Una nación un estado?, ¿un estado varias naciones?, ¿nación sin estado?, ...o ¿estado sin nación?
Comenzaré con un ejercicio de abstracción para acotar unos conceptos que mucha gente aun confunde.
Mediocridad e ignorancia
Hace unos días hemos asistido a un importante debate televisivo entre Felipe González y Artur Mas sobre el proceso soberanista de Cataluña. Ambos defendieron, al menos con una mínima coherencia, sus respectivos planteamientos. En todo caso, este debate es un caso aislado que se sale de la mediocridad e ignorancia que caracterizan los planteamientos que cada día se efectúan sobre la actual situación. En efecto, cuestiones tales como “españolizar a los niños catalanes”; los diferentes informes de parte que produce el llamado Consejo Catalán de la Transición Nacional; el simple y reiterado “NO” del Gobierno, sin soluciones alternativas; el argumentario pedestre de muchos intelectuales y políticos, con la deriva sin fin iniciada en Cataluña, las capciosas preguntas previstas; el documento elaborado por el Ministerio de Asuntos Exteriores que deja a la “marca España” a la altura del betún ; etc… conducen a un inevitable “choque de trenes” que perjudicará a todo el mundo. También hay algún documento, como el cuestionario formulado por FAES, se comparta o no, que se salva de esta mediocridad e ignorancia, pues plantea las cuestiones, o al menos la mayoría de ellas, con seriedad y realismo. Pero nos hacen falta muchos más debates serios, y mucho más dialogo institucional y social. Necesitamos hacer Política con mayúscula.
Respuesta a Miquel Iceta
Que el derecho de autodeterminación solo esté reconocido a las colonias y similares no es la única interpretación al respecto. Y aunque los ciudadanos decidan entre diferentes opciones en las elecciones, si la independencia no es una opción admitida se están dando argumentos a los partidarios de formas violentas de acción política.
Mis respuestas a las preguntas de Borja de Riquer
1 y 2: Ir hacia una declaración unilateral de independencia, en ruptura democrática con la constitución de 1978 (y por tanto con la ilegítima legalidad franquista que esta reformó). Para conjurar el peligro de una intervención armada del gobierno central, exigirle una respuesta inequívoca sobre si van a tratar de impedir por la fuerza una independencia mayoritariamente apoyada por los catalanes (sea en referéndum o, si se impide este, en elecciones plebiscitarias), y prometiendo resistir a tal hipotético uso de la fuerza por todos los medios pacíficos, incluyendo la llamada a la huelga general indefinida en todo el estado.
Respuesta a Miquel Iceta
Me gustaría puntualizar algunas de las aseveraciones que realiza el diputado Miquel Iceta en su aportación al debate.
Constitución española, artículo 10
A lo anterior añado el artículo 10 de la Constitución española:
El principio y el derecho de libre determinación en el derecho internacional
Sin perjuicio de una reflexión más profunda a posteriori, quisiera señalar algunos aspectos esenciales respecto de este tema desde el punto de vista del derecho internacional.
[…] El referéndum que se celebrará en Escocia el próximo [...]
[…] El referéndum que se celebrará en Escocia el próximo 18 de septiembre ha sido posible precisamente por el acuerdo entre los gobiernos escocés y británico, señalando de nuevo la inviabilidad de procesos unilaterales o que pretendan desconocer la legalidad y los instrumentos democráticos para modificarla. […]
[…] https://espacio-publico.com/v2/catalunya-y-el-derecho-a-decidir#comment-609 […] [...]
[…] https://espacio-publico.com/v2/catalunya-y-el-derecho-a-decidir#comment-609 […]
¿Es Cataluña una nación?
De nuevo Público.es nos ofrece un tema de debate interesantísimo y de rabiosa actualidad, habiendo encargado la redacción de la Ponencia a Vicenç Navarro, unos de los intelectuales más serios y más firmemente comprometidos con los valores de la izquierda que yo haya tenido oportunidad de seguir.
¿Derecho a decidir o consulta? ¿Independencia o federalismo?
Algunas preguntas a los demócratas españoles sobre Catalunya
A esta compleja problemática uno puede acercarse con reflexiones históricas, pero prefiero, en primer lugar, presentar algunas constataciones y posteriormente plantear una serie de preguntas.
¿Quieres participar en este debate?
Ve al apartado 'Cómo participar' y revisa los pasos necesarios para poder intervenir en los debates abiertos.