• El ascenso de la extrema derecha en Europa

    La extrema derecha no es el fascismo, aunque en algunas cosas se le parezca. Podríamos decir al modo de Emmanuel Terray que la extrema derecha “se mueve en el espacio intermedio que separa a la derecha clásica del fascismo”. Si en la derecha hay siempre una pulsión a favor del orden establecido, no es el caso del fascismo que pretende la construcción de un Estado nuevo, que alienta a las masas contra las élites, que cree en la violencia y en la guerra como estado superior de la realización humana y que hace del vínculo directo entre el líder y las masas la forma suprema de la política. No hace falta recordar que para Carl Schmitt el estado nazi y el estado bolchevique tenían una cosa común: era las dos formas de estado modernas.

  • El socialismo de este siglo

    El verdadero poder consiste en lograr que no se hable de lo que no interesa a quienes lo detentan. Hace nueve años estalló la mayor crisis financiera, económica y social de los últimos ochenta años, ocasionada por una creciente desregulación de los mercados financieros a escala global y por la creciente concentración de capital vivida en las últimas décadas en muy pocas manos, como nos muestra Piketty, una crisis que por su magnitud solo es comparable con el Crac de 1929 y, sin embargo, la palabra socialismo está ausente del debate político.

  • Medios, intelectuales y política

    La crisis que ha vivido España ha producido un cuestionamiento general de las estructuras políticas y económicas del país, generándose un debate inédito sobre nuestro sistema político y sus límites. Dicho debate no podía dejar de alcanzar al papel de los medios de comunicación y de los intelectuales en una sociedad quebrada generacionalmente. Han surgido cuestiones sobre la independencia de los medios, sobre la renovación generacional de los intelectuales, sobre los límites de la crítica al sistema y sobre la persistencia de valores políticos que se remontan a la transición o al periodo de bipartidismo imperfecto que viene existiendo desde 1982.

  • ¿Qué debe hacer la UE sobre la inmigración?

    La UE se enfrenta a dos tipos entremezclados de demanda migratoria; una estructural: la de los inmigrantes económicos; otra coyuntural: la de los solicitantes de asilo.

  • 20 D: Oportunidad de cambio

    Lo que ha sucedido en España y fuera de España durante estos dos años últimos replantea la cuestión del cambio en condiciones nuevas, muy distintas, porque en este tiempo se han acumulado experiencias prácticas de cambio –o intentos de cambio- en las que se han evidenciado las dificultades, los obstáculos y los límites de un cambio real, así como la eficacia de las estrategias ensayadas para lograrlo y de las estrategias de las clases dominantes para impedirlo.

  • Municipalismo. Cómo cambiar las ciudades

    Hay que replantearse la ciudad metropolitana (plurimunicipal): la base económica (economía productiva, social y verde), la unificación fiscal y política y un proyecto urbanístico integrador. Y esto requiere grandes proyectos, sin miedo a la palabra a veces pervertida. Hay que evitar caer del lado del “socialismo reaccionario”[1]. Se trata de hacer ciudad”. Es urgente reorganizar el mapa territorial. Sin entrar en el tema de las nacionalidades en España, sobran muchos municipios, sobran las provincias y cualquier otra entidad intermedia. Incluso sobran bastantes comunidades autónomas. Estas son algunas de las ideas que propone para el debate el urbanista Jordi Borja, profesor de la Universitat Oberta de Catalunya y presidente de Observatorio DESC (derechos económicos, sociales y culturales). Hace falta que cristalice una nueva política, añade en la que “el contenido específico sea la participación, la iniciativa popular y la movilización social.

  • La Justicia: hay que reinventarla

    ¿Es posible modificar la Justicia tal y cómo la conocemos? ¿Se pueden cambiar los comportamientos decimonónicos de los juzgados, que continuó en el franquismo y no se han modificado sustancialmente con la democracia?. Tenemos una Justicia burocratizada, que se hunde en millones de folios escritos, alejada de los ciudadanos , incomprensible para la mayoría por la jerga en que se expresa, exótica y rocambolesca en algunas ocasiones, lenta, politizada en su cúspide, dependiente económicamente y mediatizada por los partidos en la elección de su jerarquía. Los juzgados sobreviven en una absoluta desorganización y el poder político encuentra grietas suficientes para castigar a los jueces que le son incomodos, mientras el Legislativo elabora normas mirando a los medios de comunicación y a los réditos electorales de las mismas.
    Este es el panorama en el que se adentra la ponencia de la ex juez Manuela Carmena que propone una enmienda a la totalidad basada en un nuevo modelo de entender la Justicia . Con un paso intermedio que pasa por la reforma de su funcionamiento.

  • ¿Ha llegado la democracia a la vida privada?

    ¿Por qué la violencia de género es un problema tan recurrente en nuestra sociedad en la que paradigmáticamente la igualdad entre mujeres y hombres es aceptada, como principio, por la gran mayoría de la población?. ¿Cuáles son las causas profundas de este fenómeno?. A estas preguntas responde la ponencia de la socióloga Soledad Murillo, que sostiene que la violencia de género no es un problema que solo afecta al ámbito privado, sino fundamentalmente al ámbito publico y representa una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres

  • Partidos, militantes y ciudadanos

    Con el ciclo de movilización ciudadana abierto desde el 15M la indignación centra los discursos procedentes de la sociedad civil. Lo que sigue abierto es el sentido, la amplitud y la perduración del fenómeno.

    La crisis ha hundido la credibilidad de las instituciones del gobierno representativo, y ello está afectando también a las principales organizaciones de canalización de demandas políticas, los partidos. La enmienda a la totalidad lanzada contra la denominada “clase política” tiene mucho de explosión visceral frente a la corrupción y la exhibición de intereses de poderosos que amenazan la integridad de la “gente decente”.

  • Catalunya y el derecho a decidir

    En contra de lo que ha estado enfatizando la sabiduría convencional definida por el establishment español (la estructura de poder político y mediático que define los parámetros de lo que debe creerse en el país), la Transición de la dictadura a la democracia no fue un proceso modélico, fruto de un consenso entre iguales, entre los herederos de los vencedores (las derechas, ultraderechas en el abanico político europeo) y los herederos de los vencidos (las izquierdas y otras fuerzas democráticas) de lo que se llama en España la Guerra Civil.