• ¿Hacia dónde nos conduce la austeridad?

    En 2014, el profesor de la Universidad de Brown, Mark Blyth, editó un libro cuyo título llevaba incorporada su tesis: Austeridad. Historia de una idea peligrosa (editorial Crítica). Por él fue galardonado con el premio Hans Matthöfer a la mejor publicación económica del año en lengua alemana, que concedía la Fundación Ebert, muy cercana al Partido Socialdemócrata (SPD). Blith fue a Berlín a recoger el premio. Pero antes contó en un artículo lo que había pensado al enterarse de que se lo habían concedido: que a pesar de la impresión que se tenía en EEUU y en otras partes, en Alemania "había un movimiento que rehuía el planteamiento de que la austeridad es la única manera de resolver la crisis de la eurozona, al menos entre los socialdemócratas" y que lo más trágico de esta crisis era que "el centro-izquierda de toda Europa no sólo ha aceptado, sino que en muchos casos ha apoyado activamente unas políticas que no han hecho más que perjudicar a su supuesto núcleo de votantes.

  • Sólo la ciudadanía puede frenar la grave amenaza del TTIP

    Quien espere de esta introducción un punto de vista neutral más vale que deje de leer en este mismo instante. A mi entender, pedir una valoración equitativa del TTIP es como intentar mantener una discusión objetiva sobre los pros y los contras del cáncer o de la guerra nuclear.
    Antes de explicar por qué sostengo que el TTIP es un peligro indiscutible para todos nosotros, déjenme señalar que también creo que podemos derrotarlo; y cuando hablo de "nosotros" me refiero a los ciudadanos corrientes, tanto estadounidenses como europeos. La gente corriente es, de hecho, la única que puede decir No con total firmeza, porque cada uno de los 28 gobiernos que conforman la Unión Europea ha delegado en la Comisión Europea para negociar este tratado y todos lo han hecho sin informarnos de ello. Y, al hacerlo, nuestros gobiernos han decidido primar los intereses de las corporaciones internacionales (TNCs), verdaderos arquitectos de este tratado, por encima del bienestar y de la seguridad de sus propios ciudadanos.

  • Por una renta mínima garantizada. Completar las redes de protección social, una necesidad

    Hemos propuesto mediante una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) la creación de una Prestación de Ingresos Mínimos que asegure unos recursos económicos básicos a todas las personas residentes legales en España, en edad laboral, que queriendo trabajar no pueden hacerlo, que hoy no tienen prestaciones de desempleo y carecen de recursos que les permitan vivir con dignidad. Según datos del INE, actualmente 2.151.000 personas se encuentran en esta situación y viven en hogares con una renta per cápita inferior al 75% del Salario Mínimo Interprofesional, 5.837 euros anuales, por lo que podrían ser beneficiarios de esta prestación. Estas personas viven en hogares conformados por un total de 6 millones de personas, de los que cerca de 2 millones son niños.

  • ¿A quién enriquece la pobreza energética?

    Desde un punto de vista térmico, los últimos años no han destacado por valores extremos. Las temperaturas invernales se han mantenido en torno a los 8ºC de media, que es lo habitual. Sin embargo, la sensación térmica social ha cambiado y se tiene la percepción de que los inviernos están siendo especialmente crudos. El cambio fundamental es que antes de la crisis el frío estaba fuera, pero poco a poco se ha ido metiendo en las casas. Así se ha normalizado y extendido el concepto de <em>pobreza energética</em>.

  • Los sindicatos en tiempos neoliberales

    Los sindicatos sufren una profunda crisis de transformación por los cambios que ha provocado la globalización en la economía y en las estructuras sociales. Está desapareciendo el ecosistema que les vio nacer: estado-nación, sociedad industrialista, empresa integrada y modos de producción fordistas y tayloristas. A ello se añaden las dificultades, que en algunos casos adoptan forman de impotencia, para responder a los efectos que está provocando la actual crisis. En esta situación los poderes económicos y sus replicantes políticos han lanzado una ofensiva deslegitimadora contra los sindicatos para debilitarlos legal e institucionalmente. Este ataque pretende destruir las formas colectivas de organización de los trabajadores para hacer frente a la hegemonía económica, política e ideológica del capitalismo financiero. Este es el escenario social del que parte la ponencia del diputado de la Izquierda Plural, Joan Coscubiela, para plantear una reflexión colectiva sobre la utilidad, la legitimidad y la necesidad de los sindicatos en tiempos neoliberales

  • Otra Europa

    Las elecciones al Parlamento Europeo son una buena ocasión para debatir sobre los límites y las posibilidades, las ventajas y los inconvenientes de la integración europea. Sin pretensiones de abarcar todos los temas posibles, desde el grupo de trabajo de EconoNuestra (eN) “Otra Europa” queremos aportar elementos para ese debate, más allá del estricto ámbito electoral que viviremos con creciente intensidad hasta el 25 de Mayo.

  • El euro, en entredicho

    ¿Sobrevivirá el euro? ¿Debe sobrevivir? La ruptura de la moneda común tal como la conocemos ahora podría producirse por un colapso financiero, por un acuerdo o por decisiones unilaterales. ¿Llegará a suceder? ¿Sería grave, o no tanto?

    El profesor Luis Alberto Alonso explica en qué términos conviene plantear el debate para despejar las grandes incógnitas que existen sobre el futuro de la eurozona.

  • ¿Es posible salir del hoyo del paro?

    El paro es el principal problema económico y social del momento y frente a ello el Gobierno español y las instituciones de Bruselas contraponen la estrategia de la austeridad <i>sine die. </i>¿Hay  alternativa? El ponente plantea el debate con argumentos para derogar la reforma laboral de Rajoy, subir los impuestos a los más ricos, cambiar la política salarial, disponer de más dinero para dependencia, sanidad y educación…

  • ¿Se pudo evitar la catástrofe?

    Los mercados, causantes de la crisis, son ahora los directores de la política y los que obligan al Estado a asumir la devolución de la deuda privada. Ese pago ha resultado catastrófico para los derechos económicos y sociales de la mayor parte de la población. ¿Era previsible? ¿Se podía evitar? ¿Hay políticas alternativas?